En mayo de este año la influencer María Pombo, respaldada por Mahou San Miguel, lanzaba Yuzz, una nueva bebida que se define como refrescante y saludable, pensada para el disfrute y el autocuidado, y también como complemento de la rutina de skincare. Se entendió como la más contundente prueba de la forma en que la industria de las bebidas está diversificando sus portfolios con la intención de cautivar a una audiencia cada vez más consciente de la salud y el bienestar. Y está encontrando en el sector de la nutrición y la cosmética un espacio en el que explorar sinergias. Y viceversa.
Los consumidores buscan bebidas con beneficios funcionales y que permitan la personalización
Los consumidores, especialmente los millennials y los miembros de la generación Z, buscan valor añadido más allá de la mera hidratación o el refresco y la bebida tradicionales. Buscan alternativas que satisfagan sus expectativas en cuanto a sostenibilidad, autenticidad, beneficios funcionales o personalización. Conscientes de ello, las grandes compañías llevan tiempo apostando por la innovación y el desarrollo de nuevos productos.
La industria cervecera y de los espirituosos ha sido una de las que antes y más rápido han respondido, lanzando al mercado variedades low-alcohol o sin alcohol. Y es que el consumo de alcohol ha descendido de forma continuada durante las últimas décadas. Según datos de junio del Ministerio de Sanidad, en 2023 el 31,1% de la población española consumía alcohol al menos una vez por semana, frente al 48,4% registrado en 2006; y entre jóvenes de 15 a 24 años, el consumo habitual ha pasado del 43,8% al 17,9% en ese mismo periodo.
Esto ha llevado al sector a explorar el segmento de las denominadas bebidas funcionales, que podría superar los 250.000 millones de dólares a nivel global de cara a 2030, según diversos análisis. Solo en el último año, por ejemplo, Pepsi ha lanzado su propia variedad con fibra prebiótica y, en nuestro país, Ambar ha presentado Triple Zero Probiótica, una cerveza sin alcohol, sin azúcar y con probióticos activos.
Las bebidas miran al skincare
En tanto en cuanto el interés de los usuarios por la salud y el bienestar atiende al funcionamiento interno del organismo así como al aspecto exterior, las rutinas de belleza y el skincare se están convirtiendo en un terreno prolífico para la innovación en bebidas. Sin ir más lejos, Yuzz basa su propuesta en dos ingredientes activos como el ácido hialurónico GreenIuronic -procedente del hongo Tremella fuciformis y patentado por la farmacéutica Vivatis Pharma-, y la vitamina C, que que contribuye a la formación de colágeno para el funcionamiento normal de la piel y su protección frente a la oxidación.
Además, se compone de agua carbonatada, zumo concentrado de manzana, y aromas que evocan notas florales, como la rosa y el azahar, y frutales, como el lichi, el melocotón y el albaricoque. Además es baja en calorías, con azúcares naturalmente presentes y sin edulcorantes; así como vegana y sin gluten.
Mahou San Miguel asegura que es la bebida perfecta para “personas conscientes de la importancia de cuidarse por dentro y por fuera”, aunque señala que “no sustituye tratamientos médicos ni cosméticos, pero sí complementa rutinas de belleza y bienestar”.

Esa idea de la bebida como complemento del skincare es la que vertebra también K2O, un "drink mix" diseñado para la hidratación avanzada de la piel, lanzado por Sprinter, la marca de cócteles low-alcohol puesta en marcha por la influencer Kyle Jenner. Este producto, lanzado al mercado en abril de este año en sobres solubles, asegura combinar electrolitos, ácido hialurónico y péptidos bioactivos de colágeno Verisol. En su sitio web, el producto señala estar diseñado “para favorecer resultados de belleza visibles desde el interior”.
La nutricosmética apuesta por las bebidas
La tendencia en torno al “skincare bebible” es bidireccional: las marcas cosméticas también están encontrando en las bebidas un territorio para complementar sus propuestas. Es el caso de Symbiome, una marca estadounidense cuyos productos se basan en ingredientes fermentados para gestionar el microbioma de la piel y cuyos fundadores están poniendo ahora en marcha Hopkind, una cerveza sin alcohol que se lanzará este 2026.
Según explican sus responsables, la nueva marca recogerá todo su conocimiento y experiencia en torno a los microorganismos para darle un giro a la bebida. El equipo ya había estado desarrollando un suplemento en cápsulas diseñado para favorecer la salud intestinal y la recuperación, pero consideraron oportuno cambiar de formato y optar por la cerveza que, en esencia, es una bebida fermentada, baja en calorías y azúcar con importantes beneficios para la salud. Así, Hopkind combinaría la elaboración y fermentación tradicionales con ingredientes funcionales que suelen encontrarse en suplementos para el rendimiento, la circulación y la resistencia.
Una línea similar es la que ha seguido la marca de suplementos nutricionales Bloom, que después de cinco años en el mercado, en 2024 lanzó una línea de bebidas energéticas con ingredientes saludables, como cafeína natural procedente de extracto de grano de café, fibra prebiótica e ingredientes funcionales como extracto de lichi, vinagre de manzana, L-teanina y vitaminas del grupo B.
La compañía asegura que alcanzó 8 millones de dólares en ventas en los seis primeros meses y vendió más de 35 millones de latas en su primer año. El éxito llevó a la marca a ampliar la línea en 2025 con Bloom Pop, un refresco prebiótico y orientado a favorecer la salud intestinal que facturó 2,7 millones de dólares en sus primeras semanas a la venta. En conjunto, la gama de bebidas ya supone entre el 75% y el 80% de los ingresos de la compañía y sus ventas se han incrementado tanto que ya triplican el tamaño de su negocio original centrado en suplementos.
Los datos de Bloom, impulsados por una apuesta estratégica por la venta a través de Amazon y la comunicación en TikTok, evidencian la atractiva oportunidad de negocio que brinda la convergencia entre skincare y bebidas. La categoría se encuentra en plena ebullición, arropada también por las iniciativas empresariales de grandes influencers y creadoras de contenido. Se enfrenta, no obstante, al desafío de la confianza y del largo plazo.
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En un segmento en expansión, la diferenciación será otro reto a abordar, como también lo será certificar la veracidad de sus promesas con evidencias científicas, todo ello en un territorio cada vez más susceptible de ganar escrutinio regulatorio. Con todo, la tendencia del skincare bebible y el interés que despierta entre el público, evidencia la preocupación de los consumidores por impulsar su salud y bienestar a través de nuevos hábitos de vida y nutrición, y señala el camino a las marcas para responder con soluciones acordes.