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El teletrabajo pone en riesgo a la industria del café

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El teletrabajo pone en riesgo a la industria del café

  • El consumo mundial de café caerá este año por primera vez desde 2011
  • Las grandes cadenas de cafeterías permanecen cerradas ante la ausencia de trabajadores en las oficinas

En un mundo en el que trabajar desde casa es ahora lo más habitual, acudir a nuestro establecimiento favorito para una dosis diaria de cafeína se ha convertido en un ritual del pasado. Tanto es así, que el consumo mundial de café caerá este año por primera vez desde 2011, ya que ni el consumo en el hogar parece compensar el duro golpe de la pandemia a este producto.

La creciente producción y el modesto crecimiento del consumo están aumentando la presión a medida que la pandemia continúa interrumpiendo las cadenas de suministro de más de 50 países productores y procesadores de café. Se pronostica que la producción mundial alcanzará los 176.1 millones de sacos (de 60 kilogramos cada uno) en 2020-21, lo que supone un aumento de 9.1 millones de sacos en comparación con el año anterior, según datos publicados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

El precio de los granos de café cayó un 7,5% de promedio entre enero y mayo

Eso podría impactar aún más a los precios del grano, que cayeron un 7,5% de promedio entre enero y mayo, ya que el aumento en el consumo doméstico podría no compensar una pérdida masiva en las ventas en cafeterías, restaurantes y hoteles que se han cerrado como resultado de los bloqueos. Los cierres de establecimientos, que generalmente representan alrededor del 25% de la demanda, han resultado abrumadores para la industria cafetera, y podría pasar un largo periodo hasta que las cosas se recuperen nuevamente.

Aunque la mayor parte del café se consume en el hogar o la oficina, las cadenas de cafeterías son muy importantes. Según Euromonitor, las ventas minoristas  especializados de Estados Unidos aumentaron de los 11.200 millones de dólares en 2005 a los 28.200 millones en 2019.

Las grandes cafeterías ante la crisis del coronavirus

La cultura del café se ha visto afectada en todas las regiones principales. Los datos de Marex Spectron estiman que en todo el mundo más del 95% del mercado fuera del hogar se cerró en algún momento durante la crisis sanitaria. Según Notes, una cadena de cafeterías en Londres, las restricciones están disminuyendo en la ciudad, pero la mayoría de sus 10 cafés que atienden a los trabajadores de oficina permanecen cerrados. En este sentido, sus perspectivas no resultan muy optimistas ya que preven un regreso lento y escalonado, ya que muchas oficinas no volverán a la normalidad hasta pasado el verano o, incluso, el año que viene.

Las cafeterías, que a menudo dependen de los que viajan y se desplazan a sus puestos de trabajo por la mañana, se han visto especialmente afectadas. Dunkin’ Brands ha perdido gran parte de la clientela propia del desayuno durante la pandemia, mientras que Starbucks está reestructurando su modelo de establecimiento, lanzando un formato de tienda "pickup" que carece de las mesas y sillas que tradicionalmente han hecho de sus locales un lugar popular para pasar el rato.

Una recuperación lenta o limitada podría resultar devastadora para los 125 millones de personas a nivel mundial que dependen del cultivo del café para su sustento, algo que se suma a la crisis financiera que los productores ya venían atravesando antes del coronavirus. Es más, Citigroup predice que los contratos futuros de la variedad arábiga podrían caer aproximadamente un 10% en la segunda mitad del año, hasta los 90 céntimos de libra.

La compañía Suplicy Cafés Especiais de Brasil se vio obligada a posponer los pagos a los agricultores por los pedidos que ya habían sido entregados y los encargos de nuevos suministros se reanudarán gradualmente. La mayoría de sus 25 locales han permanecido clausurados durante la crisis sanitaria, tan solo un puñado abrieron con el levantamiento de las medidas de confinamiento, pero han vuelto a cerrar ante la escasez de clientes.

Las grandes cadenas están modificando sus modelos de establecimientos ante la crisis

Por su parte, las cafeterías de los barrios de Midtown y Chelsea en Nueva York de la cadena Bandit permanecen con el cierre bajado debido a la ausencia de profesionales en las oficinas. Sin embargo, ha abierto un nuevo establecimiento en los Hamptons, una zona residencial a la que muchos neoyorquinos huyeron durante la pandemia.

El coronavirus podría tener un mayor impacto en exportadores como Brasil, Colombia e Indonesia, que ahora están comenzando su temporada de cosecha de café. Brasil, el mayor productor mundial, presenta el segundo mayor número de casos y muertes de COVID-19 en todo el mundo. Alrededor del 70% del café cosechado allí se colecta a mano, generando 2 millones de empleos estacionales. Si los contagios siguen aumentando, el impacto en la cadena de suministro podría ser devastador.

El crecimiento del café soluble

A pesar de todo, se atisba cierto optimismo. En China, el mercado de café de más rápido crecimiento, se espera que el consumo en restaurantes y cafeterías se recupere en la segunda mitad del año a medida que muchos países emergen de las limitaciones a la movilidad. En cambio, una segunda ola de contagios y la marcada recesión económica, que afecta al poder adquisitivo de los consumidores, podría detener los planes de reapertura de muchas compañías.

Algunos consumidores están optando por las variedades solubles de sus cafés favoritos, que resultan más baratas y concuerdan con sus presupuestos ante las sombrías perspectivas económicas. Esto beneficiaría a grandes proveedores como Nestlé, fabricante de café instantáneo Nescafé y cápsulas Nespresso, que considera el café como uno de sus alimentos y bebidas más rentables y de más rápido crecimiento.

Según los datos de IRI, las ventas de café fuera de las instalaciones en Estados Unidos crecieron un 16% durante abril de 2020. En este sentido, se prevé una tendencia al alza para el café instantáneo, ya que evitará ir a las tiendas y establecimientos de manera presencial.