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Los españoles prefieren evitar los riesgos de la desescalada aunque se ralentice la economía

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Los españoles prefieren evitar los riesgos de la desescalada aunque se ralentice la economía

  • Según el análisis de Ipsos, la mayoría de la población muestra una sensación de temor y, en menor medida, de alivio
  • La seguridad sanitaria y el ritmo calmado ganan peso frente a la rapidez y reactivación económica

Durante las últimas semanas, en las que ha comenzado la desescalada en España, son frecuentes las recomendaciones sobre cómo enfrentarse a esta nueva etapa para evitar rebrotes u otras consecuencias del coronavirus.
Sin embargo, se debe tener en cuenta cómo está viviendo la población española este momento y cuáles son sus emociones al respecto.

El 42% de los españoles sienten temor en esta fase de desescalada

Según el análisis que lleva realizando la compañía de investigación de mercados Ipsos en España desde el comienzo del confinamiento, actualmente de las siete fases emocionales identificadas (incredulidad, preparación, ajuste, aclimatación, resistencia, alivio y temor) la mayoría de españoles muestran clara sensación de temor (42%), a pesar de que algunos (28%) se mantienen en la fase del alivio.

Las causas se deben principalmente a la progresiva apertura de comercios y la vuelta a la vida social de manera tranquila, pero que debe transformarse para adecuar los nuevos protocolos como el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos.

Cómo se enfrenta la población a la desescalada

El estudio condensa las opiniones en cuanto al ritmo de la desescalada en dos posiciones: una mayoría (79%) creen que debería hacerse de manera paulatina y controlada, frente a los que reclaman que debe tomar un ritmo más rápido confiando en la responsabilidad de cada uno (21%).
Existe también otra división en cuanto a si se debería afianzar la seguridad sanitaria de la población retrasando la reactivación económica (65%) o, por el contrario, es preferible correr algunos riesgos para movilizar la economía cuanto antes (35%).

Sobre si esta crisis cambiará nuestras vidas, por un lado hay una opinión basada en que la situación no afectará como sociedad y seguirá prevaleciendo el individualismo (63%) mientras que otra defiende un cambio y reordenación de las prioridades de la población (37%). El último aspecto trata sobre la capacidad de cambio: por un lado se cree que se podrá reorientar esta nueva normalidad (63%) frente a la afirmación de que no está en nuestra mano influir en las consecuencias de la crisis (37%).

Solo un 12% contempla acudir a una boda

Las “primeras veces”

Ante la consulta sobre las visitas que hará la población en las nuevas fases, un 47% afirma que irá a las terrazas de los bares que reabran estos días, mientras un 36% acudirá a comercios menores de 400m y un 33% afirma que acudirá a los de mayor tamaño. En cuanto al ocio, museos, cines y teatros serán los elegidos por un 27%, y solo un 12% contempla acudir a una boda.

A pesar de ello, el presupuesto será menor que el año pasado ya que un 53% de los encuestados reducirán sus gastos de ocio.
Dentro de estos planes se incluyen las vacaciones, en las que 7 de cada 10 declaran que seguirán cogiendo días libres aunque un 66% se han replanteado cómo los pasarán. Los cambios se centran sobre todo en los destinos: un 96% de la población quiere quedarse en territorio nacional. De ellos, un 42% lo harán en una segunda residencia, el 38% en un hotel o casa rural y un 20% en un apartamento.