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Cuando somos nosotros los que estamos en juego

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Cuando somos nosotros los que estamos en juego

  • La tecnología ha cambiado lo que entendíamos por autorrealización personal
  • Humanizar la tecnología plantea retos en los que las marcas tienen mucho que decir

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Como muchos ya sabéis, la semana que viene tiene lugar la próxima edición de Arena Tech&Trends y, a lo largo de estas últimas semanas, hemos estado reflexionando sobre cómo el imparable desarrollo tecnológico ha transformado a todos los niveles nuestras necesidades individuales (necesidades biológicas, seguridad, relaciones sociales en el hogar y en nuestro entorno y autoestima) dando paso a una nueva reconfiguración de la persona.

En este sentido, el último de los niveles de Maslow, la autorrealización, aquel que se define como el logro personal de las aspiraciones vitales junto a la exposición máxima de sus capacidades, habilidades o talentos, también necesita hoy una actualización, ya que no puede entenderse de forma aislada al contexto actual en el que vivimos.

La tecnología ha transformado lo que entendíamos por autorrealización

El planeta está empezando a ser repoblado por la generación joven más grande de la historia, 1.800 millones de personas con edades comprendidas entre los 10 y 24 años que en 2030 van a suponer el 80% de la fuerza laboral. Una generación de personas que, a diferencia de las anteriores, ha desarrollado nuevas estructuras mentales marcadas por su convivencia con la tecnología desde la cuna.

El 80% de la fuerza laboral en 2030 serán jóvenes que ahora tienen entre 10 y 24 años

Su identidad y plan de futuro se han ido construyendo en un entorno digital confluyente entre whatsapps que les alertan de que el planeta ya no está dispuesto a que sigamos elevando las emisiones de CO2 a récords históricos, tweets que esconden mensajes de discriminación por género u orientación sexual que no pasan por alto a su mirada y stories de Instagram que pasan veloces por sus dedos generándoles una sensación apocalíptica sobre determinadas causas sociales que les impiden quedarse de brazos cruzados.

Han adoptado una nueva forma de entender la vida que pone por delante de sus prioridades, ya no su máximo nivel de felicidad o éxito individual, sino el reto común de repensar el mundo en el que vivimos. Y las distintas fases del juego las tienen claras: cambiar la dirección a la que nos dirigimos, generar ecosistemas de colaboración y liderar una transformación real.

Una partida compleja que necesita a nuevos jugadores

En este sentido, los gobiernos, que hasta ahora han actuado como catalizadores del poder ciudadano para agrupar fuerzas y dar respuesta a las necesidades grupales, siguen anclados en un modelo de gestión que cada vez se evidencia como más ineficiente.

Según algunos estudios como Trendwatching, entre un 80% y un 90% de las nuevas generaciones cree que los gobiernos no están preparados para resolver los desafíos a los que nos enfrentamos por formar parte de sistemas caducos, no disponer de fondos suficientes, estar sujetos a legislaturas cortoplacistas y pasivas que no permiten una consistencia a lo largo del tiempo y la ya demostrada supremacía de sus intereses personales por encima del bien común.

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En este contexto, las marcas, actores omnipresentes en nuestros nuevos hogares conectados, en nuestras redes sociales, en lo que comemos o en lo que llevamos puesto, y que han demostrado ser capaces de generar vínculos emocionales con las personas, se están erigiendo como la única alternativa para ayudar a las personas a trascender. Una oportunidad sin precedentes de reconectar con esta nueva generación de personas que va a decidir el futuro de su negocio.

Definir bien las reglas antes de empezar

La Agenda 2030, consensuada hace 4 años por más de 193 países, establece 17 grandes Objetivos de Desarrollo Sostenible que forman un sistema interrelacionado que pretende no solo acabar con la pobreza o el hambre, sino mejorar la calidad de la educación, preservar la biosfera o reducir las desigualdades para promover sociedades más justas e inclusivas.

La Agenda 2030 es una visión común que debe materializarse en metas concretas

Se trata de una visión común que se materializa en metas concretas. Un punto de partida sobre el que empezar a construir desde uno y para todos porque resultaría frustrante intentar abarcar por uno mismo los más de 12.000km de diámetro que conforman el planeta.

Hacia la humanización de la tecnología

Y, por último, el desarrollo tecnológico, que ya nos ha demostrado en el pasado ser capaz de alcanzar metas tan altas e impensables como llevarnos hasta la Luna, conectarnos en tiempo real con personas ubicadas en la otra punta del planeta o superar los límites de la inteligencia humana es, sin duda, nuestra capacidad adquirida más poderosa.

Hoy, que la tecnología ya es indivisible a nuestra forma de ser, sentir o pensar es más importante que nunca aprovecharnos de ello para hacer nuestra mejor jugada.

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El próximo 26 de noviembre en la VI Edición de Arena Tech&Trends os esperamos para reflexionar sobre cuestiones como: ¿Qué papel deben tener las marcas en este nuevo contexto? ¿Estamos preparados para entender y conectar con esta nueva generación de personas reconfiguradas? ¿Qué nuevos retos nos plantea la humanización de la tecnología?