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La intención de voto aumenta en un 54,8% si hay confianza en el partido y el líder político tiene buena reputación

  • Un estudio de Thinking Heads analiza las diferencias reputacionales de los principales líderes políticos
  • La confianza en el partido es uno de los principales aspectos sobre los que influye la reputación del líder

¿Está la gestión de los políticos en España a la altura de las circunstancias? ¿Qué espera la ciudadanía de un líder político? Qué es más importante, ¿el comportamiento del líder o la ideología? ¿Cómo y cuánto influye la reputación del líder en la intención de voto de los ciudadanos?

A estas preguntas ha querido responder Thinking Heads en su estudio "Th1 Trends. El impacto de la reputación de los líderes políticos en la intención de voto", presentado de manera virtual por Edelmira Barreira, Directora de Consultoría de Thinking Heads, y Daniel Romero-Abreu, Presidente y Fundador de la consultora.

También se analiza a los 6 alcaldes de las ciudades más grandes de España

El informe se ha realizado sobre una muestra de 5.806 encuestados y analiza la reputación de 5 de los principales líderes nacionales, los 17 presidentes autonómicos y los 6 alcaldes de las ciudades más grandes de España: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Bilbao.

A través del estudio, Thinking Heads muestra las diferencias reputacionales que existen entre estos líderes, la influencia que tiene la reputación en la intención de voto y en la confianza en el partido, así como la valoración sobre la gestión de la pandemia por parte de los distintos políticos en el Gobierno. “Más allá de los nombres propios y las situaciones particulares, la clase política atraviesa uno de sus peores momentos", señalaba durante la presentación Barreira.

Los líderes nacionales, muy por detrás de los autonómicos y locales

Los políticos peor parados del estudio han sido los cinco líderes nacionales, que no han alcanzado el considerado "aprobado reputacional" (50 puntos) de Thinking Heads. Aunque esta realidad se puede deber a que "en la política autonómica se juega menos en el barro y suele haber acuerdos más transversales", apuntaba Borja Semper, Exportavoz del Partido Popular en el Parlamento Vasco, durante la mesa redonda celebrada tras la presentación del informe.

 

En el caso de los gestores regionales y locales, la reputación media supera los 50 puntos, es decir, consiguen un aprobado; mientras que los líderes nacionales se sitúan 12 puntos por debajo (38,7). Además, el estudio apunta que existe una diferencia de más de 25 puntos entre el líder mejor valorado -Ángel Víctor Torre Pérez, Presidente autonómico de Canarias (58,7)- y el peor valorado, que es Pablo Iglesias Turrión (33,1).

Las dimensiones estudiadas por Thinking Heads para evaluar la reputación de los líderes políticos en España han sido el liderazgo, la integridad, la competencia y la humanidad. De entre estas destacan el liderazgo (27,2%) y la integridad (26,5%) como las más importantes para los ciudadanos a la hora de valorar a un político.

 

Sin embargo, esa integridad -muy asociada a la credibilidad-, cada vez se acaba perdiendo más en el mensaje político. “La gente ya no escucha porque estamos totalmente impactados por la comunicación publicitaria. Si esto lo llevamos a la política, se multiplica por dos", señalaba Carmen Martínez Castro, Exsecretaria de Estado de Comunicación, durante la mesa redonda.

"La ideología no es un cheque en blanco"

Cuando hablamos de reputación política es casi imposible pensar que la influencia de la propia ideología individual no influya en la percepción que se tiene de un líder. Según el estudio, los encuestados que se sienten de izquierdas valoran cerca o por encima de los 60 puntos a los políticos de esta ideología.

 

Aunque los encuestados más cercanos a la derecha valoran con mayor generosidad a sus líderes. Sin embargo, tal y como dice el estudio, "la ideología no es un cheque en blanco". La consultora muestra diferencias de entre 40 y 50 puntos en la valoración del líder en función de un comportamiento positivo o negativo.

 

Además, el estudio añade que los votantes más cercanos a la izquierda pueden variar su valoración del liderazgo desde los 30 a los 73 puntos, en función de si perciben un buen o mal comportamiento en este ámbito. Mientras que entre los votantes de derecha esta variación puede ir de los 18 a los 63 puntos.

¿Cómo afecta la reputación a la intención de voto?

Según el estudio, los líderes políticos no están trabajando aquellos aspectos que más importan a los ciudadanos a la hora de votar: el liderazgo, la integridad y la reputación del líder político. La consultora observa que por cada punto que aumenta la reputación, la intención de voto puede llegar a incrementar hasta en 0,755 puntos.

"La buena reputación genera un círculo virtuoso"

Aunque también influyen aspectos como el partido al que pertenezca el político en cuestión. Por ejemplo, si una persona opina que el líder tiene buena reputación y además confía en el partido, la probabilidad de que vote por el partido es del 54,8%.

"La buena reputación genera un círculo virtuoso", declara Edelmira Barreira, Directora de Consultoría de Thinking Heads. Y es que si el líder está bien considerado, se estimula la confianza en el partido; y si el partido genera confianza, el líder cuenta con más.
Por otro lado, si no se cuida esta relación también se puede entrar en el círculo vicioso de la mala reputación.

Gestión de la crisis sanitaria: suspenso colectivo

En cuanto a la gestión de la pandemia, tan solo un político alcanza el promedio considerado como buena reputación por Thinking Heads: Ángel Víctor Torre Pérez, Presidente autonómico de Canarias (60,3 puntos). En segundo y tercer lugar también aparecen nombres de Presidentes autonómicos -Asturias y Aragón- entre los líderes mejor valorados gestionando la crisis sanitaria. En cuanto a alcaldes, José Luis Martínez- Almeida (Madrid) es el mejor posicionado en el informe de Thinking Heads.

 

En el lado opuesto de la balanza, los que peor lo han hecho, según los encuestados, son Pablo Iglesias (Unidas Podemos), seguido de Santiago Abascal (Vox). En cuanto a alcaldías, Ada Colau (Barcelona) se coloca como la peor valorada en el estudio.

Si agregamos el promedio de valoraciones en términos de "izquierda y derecha", apenas se perciben variaciones, con una mínima ventaja de los conservadores en los distintos aspectos de gestión, sobre todo, en el equilibro entre salud y economía (50 puntos para los de derecha vs. 48,2 para los de izquierda).

A modo de cierre, Romero-Abreu cerraba su intervención destacando tres conclusiones principales del estudio sobre el impacto de la reputación de los principales políticos españoles:

  • Los líderes necesitan trabajar más en diferentes aspectos clave para que su credibilidad y su reputación mejoren
  • La ideología afecta a la opinión de nuestros principales líderes, pero no lo es todo en cuestión de elegir el voto
  • Los políticos deben mejorar la manera en que se está trabajando y transmitiendo la gestión de la pandemia, sobre todo a nivel nacional

Más info.: El impacto de la reputación de los líderes políticos en la intención de voto"