The Ordinary ha activado a nivel global “The Markup Marché”, una campaña que cuestiona las prácticas de fijación de precios en la industria de la belleza mediante la recreación de supermercados ficticios en ciudades como Toronto, Londres, París, São Paulo, Ciudad de México o Melbourne.
El espacio, diseñado con estética minimalista y códigos propios del retail premium, presenta productos cotidianos, como plátanos, aguacates, cocos o papel higiénico, reformulados únicamente a través del lenguaje y el packaging. Así, un plátano se convierte en una “barra mágica energizante totalmente natural” con precios que oscilan entre los 175 y los 385 dólares. Un aguacate se presenta como una “esfera de vitalidad que realza el brillo natural” por más de 400 dólares. Y un rollo de papel higiénico se redefine como “cilíndrico limpiador de alta retención” por más de 130 dólares.

La propuesta tiene como objetivo evidenciar cómo se construye el valor percibido. Según datos citados por la marca, el 20% de los consumidores británicos estarían dispuestos a pagar más por un producto descrito como “mágico”, mientras que en Estados Unidos los consumidores aceptan precios significativamente superiores por artículos idénticos cuando se presentan en envases de alta gama.
“La industria de la belleza no siempre ha vendido la verdad y seguimos adelante con nuestra misión de cambiar esto”, ha señalado Amy Bi, Vicepresidenta de Marca en The Ordinary, subrayando que la iniciativa busca trasladar al consumo de cosmética el mismo criterio racional que se aplica a productos básicos.
La activación supone además la primera vez que la marca lleva su posicionamiento a una experiencia de retail físico a gran escala.
Desde su lanzamiento en 2016, The Ordinary ha construido su crecimiento sobre una propuesta basada en la claridad de ingredientes y precios accesibles, y con “The Markup Marché” traslada ese discurso a un formato experiencial que confronta directamente al consumidor con las dinámicas del mercado.
La campaña se integra así en una estrategia más amplia orientada a reforzar su posicionamiento a través de formatos inmersivos, en un contexto donde el lenguaje aspiracional, el diseño y las promesas funcionales están redefiniendo cómo se percibe -y se paga- el valor en categorías como la belleza y el bienestar.


