The Ordinary ha activado a nivel global “The Markup Marché”, una campaña que cuestiona las prácticas de fijación de precios en la industria de la belleza mediante la recreación de supermercados ficticios en ciudades como Toronto, Londres, París, São Paulo, Ciudad de México o Melbourne. La experiencia inmersiva se instalará temporalmente en espacios como Spitalfields Market en Londres, el Mercado Municipal de Pinheiros en São Paulo o Queen Street West en Toronto.
Diseñado con estética minimalista y códigos propios del retail premium, presenta productos cotidianos, como plátanos, aguacates, cocos o papel higiénico, reformulados únicamente a través del lenguaje y el packaging. Así, un plátano se convierte en una “barra mágica energizante totalmente natural” con precios que oscilan entre los 175 y los 385 dólares. Un aguacate se presenta como una “esfera de vitalidad que realza el brillo natural” por más de 400 dólares. Y un rollo de papel higiénico se redefine como “cilíndrico limpiador de alta retención” por más de 130 dólares. En la versión europea de la activación, algunos productos se presentan con precios como 85,70 euros para el plátano o 266,13 euros para el aguacate.

La propuesta tiene como objetivo evidenciar cómo se construye el valor percibido. Según datos citados por la marca, el 20% de los consumidores británicos estarían dispuestos a pagar más por un producto descrito como “mágico”, mientras que en Estados Unidos los consumidores aceptan precios significativamente superiores por artículos idénticos cuando se presentan en envases de alta gama. La marca también asegura que algunos productos de lujo pueden llegar a inflar sus precios hasta un 700%. Además, cita estudios según los cuales los consumidores estadounidenses pagarían hasta un 45% más por un mismo producto simplemente por contar con un packaging premium.
“La industria de la belleza no siempre ha vendido la verdad y seguimos adelante con nuestra misión de cambiar esto”, ha señalado Amy Bi, Vicepresidenta de Marca en The Ordinary, subrayando que la iniciativa busca trasladar al consumo de cosmética el mismo criterio racional que se aplica a productos básicos. "No compraríamos productos básicos si estuvieran comercializados de forma engañosa, así que ¿por qué no aplicar la misma lógica a los productos de belleza?”, ha añadido la directiva.
La activación supone además la primera vez que la marca lleva su posicionamiento a una experiencia de retail físico a gran escala. Cada pasillo, estantería y producto incorpora estadísticas e información sobre las tácticas de marketing y pricing utilizadas habitualmente en la industria de la belleza. Además, ninguno de los productos expuestos en el supermercado está realmente a la venta. En lugar de ello, al finalizar el recorrido los visitantes reciben productos de The Ordinary como recordatorio del compromiso de la marca con la transparencia y los precios justos.
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La campaña se integra así en una estrategia más amplia orientada a reforzar su posicionamiento a través de formatos inmersivos, en un contexto donde el lenguaje aspiracional, el diseño y las promesas funcionales están redefiniendo cómo se percibe -y se paga- el valor en categorías como la belleza y el bienestar.


