A partir del lunes 21 de septiembre Nike ya no formará parte del índice bursátil S&P 100, del que forman parte las cien empresas de mayor tamaño que cotizan en las bolsas de los Estados Unidos. No obstante, la marca de ropa deportiva seguirá figurando en el índice S&P 500.
La razón se encuentra en la pérdida del valor de las acciones de la compañía: un 78% en los últimos cinco años. Sus acciones, que alcanzaron un máximo cercano a los 179 dólares en 2021, han caído hasta los casi 40 dólares actuales, lo que deja una pérdida superior a los 200.000 millones de dólares en valor de mercado.
Concretamente, Nike cerró a 38,40 dólares el viernes, su nivel más bajo en 12 años, y sus acciones han perdido cerca de la mitad de su valor en un año. Por su parte, el valor de mercado de Nike se sitúa ahora cerca de 57.000 millones de dólares, frente a los aproximadamente 264.000 millones de dólares de finales de 2021. En ese mismo tiempo, el S&P 100 ganó un 83%.

Esto ha llevado a S&P Dow Jones a dejar fuera a la marca del S&P 100. El movimiento se anunció hace unos días, y se hará efectiva en dos semanas coincidiendo con el ajuste trimestral habitual. El objetivo, tal y como explican desde S&P Global, es que cada índice sea más representativo de su rango de capitalización bursátil.
Los expertos leen en la salida de Nike del S&P100 algo simbólico, puesto que la compañía continúa entre las más potentes a nivel mundial, pero también un reflejo de un problema estructural que amenaza a una de las grandes marcas del sector. Hasta hace poco, Nike contaba con lo que los inversores buscan en una empresa de consumo: alcance global, relevancia cultural, distribución, poder de fijación de precios y una marca sólida y atractiva.
Adidas sitúa su cotización alrededor de los 148 euros, más del triple que Nike
Pero en los últimos años, eso ha cambiado notablemente. Entre otras cosas, la competencia, tanto la tradicional como la nueva, ha ganado terreno. Adidas ha mantenido y reforzado su posicionamiento en el mercado; y aunque también ha experimentado un descenso del valor de sus acciones a lo largo de los últimos cinco años, sitúa su cotización alrededor de los 148 euros, esto es, más del triple que Nike.
Además, otros competidores se han consolidado, como On o Hoka, despertando la atención y el interés tanto de consumidores como de inversores.
Asimismo, los expertos aseguran que Nike se ha centrado en exceso en la venta directa al consumidor, descuidando y debilitando algunas relaciones mayoristas, lo que podría haber pasado factura a su penetración. A esto se suma las dificultades para crecer en algunos mercados, como el chino, y a una caída generalizada de la demanda fruto de un contexto inflacionista y un coste de vida más elevado.
Por otro lado, el desarrollo de la inteligencia artificial ha captado el interés de los inversores en las firmas tecnológicas. Muestra de ello es que, frente a la salida de Nike, o Colgate-Palmolive, del S&P 100, se produzca la entrada de Dell Technologies, o Sandisk, entre otras. Esto indica que todo lo relacionado con centros de datos, servidores o ciberseguridad está ganando terreno en los índices bursátiles, y que las empresas vinculadas a un consumo más tradicional van encontrando dificultades para mantener sus posiciones.
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En junio, Hill apuntó que se estaban tomando medidas decisivas para fortalecer los cimientos de Nike y reposicionar el negocio para el crecimiento a largo plazo. “Realizamos mejoras estructurales significativas para sentar las bases de nuestra estrategia Sport Offense en la cultura de nuestro equipo, nuestros productos innovadores, la fortaleza de nuestra marca y la forma en que atendemos a los consumidores en nuestros países y ciudades”; explicó en un comunicado. “Si bien seguimos enfrentando dificultades en los ingresos, nos alienta el progreso en los productos de alto rendimiento y nos enfocamos en una ejecución consistente, una mayor rentabilidad y la ampliación de nuestros logros para alcanzar nuestro máximo potencial”.
Cabe preguntarse si la situación bursátil de la compañía tendrá efectos en la marca. Según datos de agosto de Brand Finance, Nike es la tercera marca de ropa más valiosa del mundo, por detrás de Chanel y Louis Vuitton; y a pesar de una caída del 7% en su valor de marca, que ahora se encuentra en los 27.300 millones de dólares. Se sitúa como la segunda más fuerte, con un Índice de Fortaleza de Marca (BSI) de 89,9, tras perder casi 5 puntos.
Por el contrario, Adidas ha experimentado una tendencia opuesta: un aumento del 2% en su valor de marca, hasta los 18.900 millones de dólares, ocupando el séptimo puesto a nivel mundial.