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El aspecto más reivindicativo de los NFT: activos digitales feministas, ecologistas y solidarios

  • Algunos creadores y organizaciones han acuñado tokens contra el abuso sexual o para reducir la huella de carbono
  • "Los NFT pueden tener un valor social frente al casino que algunos intentan crear", opina el Fundador de Ethereum

Los NFT o activos digitales únicos se han convertido en una creciente y atractiva fuente de ingresos para creadores y compradores. Artistas digitales, influencers e incluso algunas marcas se han adentrado en un mercado que no para de crecer. Solo en febrero ya se gastaron 200 millones de dólares en obras de arte NFT, casi lo mismo que en todo 2020. Y eso sin contar la subasta récord del collage “Everydays: The First 5.000 Days” de Beeple, vendido por 69,3 millones de dólares en marzo.

Pero más allá de estos movimientos millonarios, estos tokens únicos, no duplicables y certificados con blockchain están siendo utilizados en iniciativas a favor de la igualdad de género, en contra del acoso sexual, en búsqueda de la sostenibilidad o para fines benéficos. Acciones con las que buscan evitar que las problemáticas y desigualdades del mundo real se trasladen al contexto digital. 

"NFT the DP", una campaña contra el acoso sexual

Para entender cualquier cuestión relacionada con los NFT, lo primero que hay que tener claro es que cualquier cosa es minteable, término utilizado para denominar la acuñación de estos activos digitales.
Desde el primer tuit de Jack Dorsey, CEO de Twitter, a una porción virtual de Pizza Hut, pasando por un meme de Nyan Cat o la foto no solicitada de un pene. Así lo ha considerado Zoe Scaman, promotora de la campaña "NFT the DP" -siglas de "dick picture", en español, "foto-polla"-, pensada para combatir el acoso sexual al que son sometidas las mujeres en redes sociales.

"NFT the DP" se creó para generar conciencia sobre los mensajes que recibimos a diario"

"NFT the DP" se creó para concienciar sobre el problema masivo que suponen las fotos no solicitadas y los mensajes sexualmente violentos que recibimos todos los días frente a los que no podíamos hacer nada. Y es que cada vez que los remitentes envían esas imágenes ya ganan, porque ejercen su poder para suscitar una reacción de las mujeres, a las que no les queda más remedio que aguantar", cuenta a Reason Why Zoe Scaman sobre los motivos para lanzar nftthedp.com, una web sencilla pero directa, en la que se puede leer el siguiente texto:

“Cualquiera que comparte fotos no solicitadas ni deseadas de su pene debe pensar que el suyo es una obra de arte, ¿verdad? Pues nos aseguraremos de aquí sea. Si siente la necesidad de enviar un .jpeg sin contexto de su basura de miembro, le daremos la audiencia que claramente merece, dejando para la posteridad sus pelotas arrugadas mediante la tecnología blockchain. Así es, como estará intuyendo, acuñaremos un NFT para que todo el mundo lo vea”.

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A esta declaración de intenciones le acompaña un emoji de una berenjena, usado comúnmente para representar el órgano sexual masculino, además de una descripción de los pasos que las mujeres acosadas deberían seguir para acuñar un token del "pepinillo", término usado por "NFT the DP". El proceso está detallado y contempla la utilización de herramientas usadas para acuñar estos activos como MetaMask y Mintable, que ayudarían a conseguir un NFT por el que el abusador tendría que pagar una cantidad para eliminarlo. Pero es solo una amenaza...

"La web está pensada como un comentario sobre el cambio de roles en una situación desgradable, no como una guía real para acuñar NFT, ya que probablemente sería ilegal", nos cuenta la promotora de una campaña que concluye con el siguiente mensaje: "Si no puede permitirse pagar el NFT, será una lástima. Como mínimo, sepa que tendrá que comprar un wallet con Ethereum -la compañía que autentifica la mayoría de los NFT- y tendrá que hacer un montón de tareas complicadas con blockchain que probablemente estén fuera del alcance de su cerebro de guisante. ¡Así aprenderá a dejar de ser un asqueroso!”.

Y todo parte de las experiencias vividas por Scaman en redes sociales como Twitter, donde el 24 de marzo anunciaba el lanzamiento de la iniciativa. “He descubierto el modo de frenar los malos usos de los mensajes privados. De ahora en adelante, si me envías una foto de una polla que yo no he pedido o un mensaje de mierda, lo convertiré en un NFT”, comentaba en un hilo de Twitter, red en la que ha recibido tanto mensajes de usuarios que optarían por este método, como de supuestos aludidos.

Ellas: "Muchas mujeres me han escrito, pero les he respondido que no se trata de usar este método. En cambio, han compartido sus historias de acoso conmigo y me han agradecido el haber creado conciencia sobre el problema".

Los aludidos: "He recibido mensajes horribles después de publicar la web, algo que ya me esperaba: amenazas de muerte, comentarios sobre violaciones y, por supuesto, muchas más fotos de pollas. Están más preocupados por la restricción de su libertad para abusar de mujeres que de cualquier otra cosa".

Por un arte digital igualitario: las inicaitivas de Cryptobæbes o Pussy Riot

La cuestión de género y las reivindicaciones feministas subyacen también en el arte digital que se vende como NFT y que ha supuesto una vía alternativa para creadores hasta hace nada desconocidos. Es el caso del citado Beeple, que hasta su éxito en el arte digital apenas había vendido un par de láminas. Pero esta ventana de oportunidades solo se está traduciendo, a juicio de algunas artistas, en la entrada de unos nuevos hombres por otros.

Solo Grimes, "la mujer de Elon Musk", se ha colado en el ranking de las mayores ventas

Solo una mujer ha conseguido colarse en este ranking de privilegio: Grimes, la artista canadiense que ha vendido obras por valor de más de 6 millones de dólares, pero también “la mujer de Elon Musk”, como es referenciada en artículos que comentan su éxito en “un mundo NFT actualmente inundado de hombres blancos”, según declara a Reason Why la artista Michele Pred.

Pred lanzó una colección de tokens no fungibles durante el pasado 8M para visibilizar su denuncia junto a sus compañeras de profesión Bud Snow y Wildcat Ebony Brown. Varias obras alcanzaron los 0,6 Ethereum, el equivalente a 1.260 dólares, entre ellas “Hello, my name is Juicy”, un NFT de una mariposa futurística "no binaria" creada por Snow, que la define en su ficha en OpenSea como una criatura "llena de zumo creativo que inspira y enciende".

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"La igualdad de las mujeres es fundamental en mi obra y creo que es vital que las mujeres artistas se involucren en los NFTs para lanzar una propuesta de contraste frente a artistas como Beeple", defiende Michele Pred, quien espera potenciar este punto de vista feminista de la creatividad con una subasta de NFTs en casas como Christie's o Sotheby's, junto a las citadas Wildcat Ebony Brown y Bud Snow.

Otro de los colectivos artísticos que han acuñado NFT reivindicatos son Pussy Riot, banda de punk-rock rusa y feminista que ha recaudado más de 377.000 dólares al vender cuatro partes del vídeo musical “Panic Attack” como activos digitales únicos, un trabajo audiovisual filmado con 106 cámaras como una experiencia inmersiva de realidad aumentada. Estos fondos van destinados a la construcción de una casa de acogida para mujeres víctimas de la violencia de género, así como a un programa de becas para artistas feministas.

También con el objetivo de aportar diversidad al arte digital nació Devotion, un proyecto de 10 tokens de las artistas digitales Cryptobæbes que ofrece imágenes asociadas a experiencias con las que quieren dar visibilidad a, entre otras, las personas queer y no binarias. “Nuestra colección de NFT limitados permitirá a los coleccionistas poseer piezas de arte digital. Cada una contiene una fotografía de alta resolución de dos Cryptobæbes, pero a diferencia de la mayoría de estos activos pueden canjearse por una experiencia artística privada de una noche de duración, creada desde cero para el dueño del token”, cuentan a Reason Why desde Devotion.

Los Cryptobæbes son cyborg que ofrecen una experiencia sensorial única

Este colectivo se define como "un dúo criptofeminista con experiencia teatral en la escena europea", que ha construido una alternativa a través de las NFTs frente al cierre de las instituciones culturales. "Hemos estado experimentando hasta conseguir los Cryptobæbes, unos cyborg que encargan la fusión de un androide, donde se mezclan la naturaleza y las máquinas. Y a través de esta concepción queremos investigar sobre las creencias, las sensaciones o los miedos humanos". 

Para Devotion, los NFTs han creado un nuevo espacio "más resistente a la censura y a la discriminación, donde se ofrece la posibilidad de dar apoyo a todo tipo de coleccionistas y artistas" y desde donde creeen que se puede combatir más eficazmente la "desigualdad, el pensamiento mecánico y los sistemas económicos y sociales en los que vivimos".

El encuentro que proponen estos NFT inmersivos puede darse en una ciudad a escoger entre San Francisco, Nueva York, Londres, Tokio, Singapur, Berlín o París y promete ser “una experiencia artística emocionante, no apta para todos y donde hay que tener una mentalidad adecuada”. Eso sí, advierten que no "es un encuentro sexual, aunque puede ser sensual según las necesidades y deseos. Pero solo toleraremos comportamientos seguros, consentidos y legales. Están prohibidas las drogas, puesto que es necesario sentir plenamente”.

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Para compartir una experiencia es necesario pasar una entrevista psicoanalítica para conocer los deseos y necesidades del dueño de cada NFT, que ronda los 30.000 dólares. Así, por unas horas, los elegidos se sumergirán en una experiencia sensorial totalmente personalizada.

Los NFT ecologistas

Al igual que las criptomonedas, los activos digitales son en ocasiones cuestionados por las grandes cantidades de energía que son necesarias para su acuñación. La plataforma Digiconomist evalúa desde 2014 el impacto medioambiental de las principales divisas digitales como Ethereum, clave para entender los token no fungibles, y que consume anualmente más de 30 teravatios hora, lo mismo que un país como Irlanda.

Los servidores desde los que se acuñan NFT consumen ingentes cantidades de energía

Centrándonos solo en el criptoarte, OpenSea ha registrado más de 800.000 transacciones que se traducen en 61.000 toneladas de CO2, el equivalente a las emisiones de 13.000 coches durante un año. Y así podríamos seguir midiendo el poder contaminante de los procesos de acuñación, que, cuanto más crecen, más energía requieren para poder ejecutar los servidores informáticos desde los que se producen criptmonedas, NFT y otras transacciones computacionales.

El motivo científico de esta voracidad de consumos está en la "Proof of work" (prueba de trabajo) que se utiliza para verificar estos activos digitales. Literalmente, según los expertos, los Bitcoins están diseñados de tal modo que a medida que se extrae más criptomoneda, los procesos se complican, por lo que se requiere más energía. Un proceso similar al de extracción y escasez de otras materias primas.

Pero este no es un proceso irreversible, tal y como quiere demostrar Ethereum 2.0, la actualización que ultima la plataforma de blockchain responsable de la mayoría de los NFT y que, de cumplir sus expectativas, supondrá una auténtica revolución al introducir el proceso Proof of Stake (Prueba de Participación), con la que la probabilidad de acuñación es directamente proporcional a la cantidad de monedas acumuladas, evitando que la confianza venga dada por la cantidad de trabajo invertida. Esto tendría como consecuencia directa una reducción de la energía empleada que, en algunos casos, supondría solo un 1% de lo que actualmente consumen los activos digitales.

Mientras llega esta actualización disruptiva, algunas organizaciones y compañías llevan años desarrollando proyectos para rebajar la huella de carbono de la criptoeconomía e incluso promueven el blockchain como un método para certificar la lucha contra el cambio climático

Es el caso de Blockchain for Climate Foundation, cuya misión es "poner las cadenas de bloques al servicio de los objetivos del Acuerdo de París", según cuenta a Reason Why Joseph Pallant, CEO de la organización. Para ello ha puesto en marcha el estándar Blockchain Internationally Transferred Mitigation Outcomes (BITMO), donde cada token equivale a una tonelada de CO2. Así, los países y compañías interesados en reducir su huella de carbono podrían comprar uno de estos NFT, que se traduciría en una acción climática o en un bono equivalente.

"Se ha utilizado la controversia climática para disuadir a los artistas de usar NFTs"

Con este tipo de acciones, según Pallant, se combatiría la controversia climática que se ha generado sobre los NFTs y que considera desafortunada. “Se ha utilizado para disuadir a los artistas de acceder a la tecnología transformadora que supone el blockchain. Pero sin embargo, bienvenida sea esta controversia, porque ha empujado a personas de todos los sectores de la criptoeconomía a lanzar iniciativas que combaten el cambio climático”, añade, explicando un giro positivo de los acontecimientos. 

Para entender esta compraventa de dióxido de carbono recurriremos a un ejemplo de la industria de la automoción, considera como una de las más contaminantes, donde se han establecido límites de emisiones cada vez más estrictos. Esto ha llevado a la mayoría de los fabricantes a producir coches eléctricos, pero la demanda del mercado, en ocasiones, no ha sido suficiente para reducir hasta el cupo fijado por las autoridades.
¿Qué ha sucedido? Que fabricantes como General Motors o Fiat Chrysler Automobiles han comprado a marcas eléctricas como Tesla créditos de emisiones. Es decir, han adquirido parte de las “acciones limpias” conseguidas por la compañía de Musk y las han integrado en su balance. Si no puedes dejar de contaminar tan rápidamente como quieres, compra lo que ha dejado de contaminar el resto.

Blockchain for Climate Foundation busca certificar la compra de emisiones

Y bajo esta misma filosofía se mueven los BITMO, tokens únicos que se corresponden con acciones como la promesa de plantar un bosque de 1.000 acres en Canadá, una de las propuestas planteadas por Blockchain for Climate Foundation. Más allá de la búsqueda de una acción concreta, la organización pretende usar el blockchain para certificar que efectivamente se lleva a cabo y que queda registro público. Y es que por ejemplo, en el caso de General Motors y FCA, tuvo que ser una filtración recogida por Bloomberg la que demostró la compra de los créditos de emisiones. Así, el objetivo de la organización es convertir a BITMO en una herramienta global que utilicen los países para desarrollar acciones climáticas únicas y registradas.

En una línea de trabajo similar viene trabajando desde 2017 Nori, una start-up fundada en 2017 en Seattle, que ha puesto en contacto a empresas y organizaciones con proyectos agrícolas. Las primeras compran tokens para financiar proyectos únicos con los que rebajan su huella de carbono.

"Comencé a preguntarme cómo podríamos resolver el cambio climático. Tras un par de años de investigación, e di cuenta de que el problema no era la falta de tecnología o conocimiento para eliminar CO2, sino la falta de incentivos para que la gente elimine el dióxido de carbono", relata a Reason Why Paul Gambill, CEO de Nori, que se autodefine como "un marketplace de eliminación de emisiones".

Para certificar la compensación, Nori ha creado NFT propios a los que ha demoninado NRT o Nori Removal Tonne, acuñados también con Ethereum. Con el blockchain se crea una base de datos transparente y segura para comprobar que, por ejemplo, estos bonos no se venden por duplicado. Y ahí es donde incide Nori, en la capacidad de esta tecnología para evitar problemas de doble contabilidad o acciones que sean meramente efectistas.

Según Gambill, los NFTs no son necesariamente contaminantes y esto depende de para qué se utilicen. "También se podría argumentar que todas las emisiones de carbono son malas para el medio ambiente, pero la energía también se emplea, por ejemplo, en el transporte de medicamentos. ¿Es un uso perjudicial?", reflexiona el CEO de Nori, para quien la solución es "que la gente pague por eliminar las emisiones de CO2 asociadas al uso de NFTs y blockchain".

NFT para fines solidarios

Estas acciones buscan combatir la imagen de que los NFT son un mero “patio de colegio de megarricos intercambiando sus cromos”, tal y como han definido los críticos a este negocio. Una concepción que se aleja radicalmente de la que defiende Vitalik Buterin, Cofundador de Ethereum, el validador de la mayoría de los NFT y quien ha defendido en “The Most Important Scare Resource is Legitimacy” -uno de los últimos posts de su blog personal- el valor social de los activos digitales frente al “casino que algunos quieren imponer y que beneficia mayormente a los famosos”.

Pero incluso dentro del mundo de las celebrities no existe un patrón único de enriquecimiento personal y el mejor ejemplo es el del primer tuit de Jack Dorsey, Cofundador de Twitter, vendido por más de 2,9 millones de dólares; una cantidad que fue a parar íntegramente a GiveDirectly, ONG que centra sus esfuerzos en ayudar a las familias de África que viven en situación de probreza extrema mediante transferencias en efectivo a través de un teléfono móvil. Desde su creación en 2008 han colaborado con 749.000 personas y cantidades que superan los 312 millones de dólares.

Y desde la propia criptoeconomía se han desarrollado iniciativas solidarias como la promovida por Binance, la mayor plataforma de intercambio de divisas digitales del mundo, que ha lanzado NFT for Good por la que ofrece medallas en forma de token no fungibles para los voluntarios que colaboren en campañas como la que desarrolla actualmente en China, centrada en la educación sexual. “Hasta ahora nos hemos centrado en usar el blockchain para certificar la transparencia entre donantes y receptores, pero somos conscientes de la importancia de los voluntarios, a los que queremos recompensar”, dijo Helen Hai, Directora de Binance Charity, en la presentación del programa de recompensas.

De ahí que las corrientes millonarias no vayan solo en un único sentido y de hecho los NFT se han convertido en un aliado fiable y económicamente importante para todo tipo de iniciativas solidarias como la emprendida por Pete Alonso, jugador de los New York Mets de la Major League Baseball, que ha lanzado un coleccionable de NFT con el que recaudar fondos para su ONG Homers for Heroes, otras obras benéficas y para ayudar a los jugadores de las ligas menores, torneos no profesionales donde los jugadores necesitan apoyo financiero para competir.

Curiosamente ha sido un compañero de Alonso en los Mets, Tommy Wilson, el que ha diseñado los NFT que se subastarán. Y es que Wilson ha emergido como uno de tantos artistas criptográficos que, de no ser por estos activos digitales, habría permanecido oculto. Ambos beisbolistas pasaron por las ligas menores, de ahí que este proyecto parta de una reivindicación del pasado personal de ambos.

Para Buterin estos son ejemplos del uso como bien social que pueden y deben tener los NFT, aunque para ello considera necesario revertir “el patrón de aceptación de orden superior” que opera actualmente en los activos digitales, por el que “si todo el mundo está de acuerdo en que un NFT es interesante y otro es pobre, la gente preferirá comprar el primero, porque tendrá más valor para presumir y sentirse orgulloso de tenerlo. Además, podrá revenderlo por más dinero, porque todo el mundo piensa igual”.

El fundador de Ethereum propone destinar una parte de los NFT a causas benéficas

Pero esta reacción condenada puede girar completamente en el sentido contrario si un grupo amplio empieza a difundir el espíritu social de los token no fungibles. Un cambio de mentalidad para el que Buterin sugiere dos caminos. El primero, a través de la creación de una organización autónoma descentralizada que garantice que parte de los ingresos por ventas de los NFT se destinarán a causas benéficas.

La segunda vía consistiría en trabajar con plataformas de redes sociales para integrar en los perfiles de los usuarios unos expositores de NFT, en los que se exhibiría en qué han invertido su dinero.

La combinación de ambas acciones se traduciría, a juicio de Buterin, en un empuje de los usuarios hacia los NFT que contribuyan “a causas valiosas, porque hay poco valor social en ayudar a Elon Musk a ganar otro millón de dólares. Ese sería, sin duda, un resultado mucho menos interesante”.