La calidad del liderazgo se ha consolidado como uno de los factores más determinantes en la experiencia laboral, y los datos apuntan a un deterioro significativo. Según el informe “Toxic Bosses Survey 2026” elaborado por The Harris Poll, el 60% de los trabajadores en Estados Unidos afirman tener actualmente un jefe o jefa que muestra comportamientos tóxicos, mientras que el 70% reconocen haber trabajado bajo este tipo de liderazgo en algún momento de su carrera.
El estudio, realizado en abril de este año sobre una muestra representativa de 1.334 profesionales empleados, define como “tóxico” a aquel líder que incurre en prácticas como favoritismo injusto, falta de reconocimiento, apropiación de ideas, micromanagement innecesario o expectativas poco realistas. Estos comportamientos no solo afectan al clima laboral, sino que tienen consecuencias directas en la salud mental, el desempeño y la trayectoria profesional de los empleados.
El impacto de este tipo de liderazgo trasciende la incomodidad cotidiana y se traduce en efectos medibles. El 47% de los trabajadores aseguran que el comportamiento de su jefe o jefa ha incrementado su estrés o ha contribuido al burnout o al deterioro de su salud mental. A nivel económico, el 35% afirman haber perdido bonus o incentivos, mientras que el 33% señalan que su superior ha reducido sus posibilidades de promoción.
La erosión también se produce en términos de reputación y desarrollo profesional. Un 31% mencionan haber recibido evaluaciones negativas o inexactas, y cerca del 30% aseguran haber perdido oportunidades de visibilidad o liderazgo dentro de su organización.

El coste oculto: rotación, sobreesfuerzo y terapia
Más allá de los indicadores tradicionales, el informe pone el foco en cómo los trabajadores están gestionando esta realidad. El 66% de quienes tienen un jefe o jefa tóxicos reconocen haber trabajado fines de semana o días libres para responder a sus exigencias, mientras que el mismo porcentaje afirman haber cambiado de empleo debido a esta situación.
Además, el 53% declaran haber acudido a terapia para abordar el impacto emocional de su relación con un superior.
El informe también revela una dinámica de autocensura dentro de las organizaciones. El 63% de los empleados con líderes tóxicos evitan reportar estos comportamientos por miedo a ser percibidos como conflictivos o poco colaborativos, mientras que el 61% limitan deliberadamente su visibilidad para reducir el contacto con su superior.
Este fenómeno se traduce en una pérdida de talento invisible: profesionales que optan por no exponerse, no participar o no crecer dentro de la organización, afectando directamente a la innovación y al rendimiento colectivo.
El 73% de los trabajadores de la Gen Z han tomado medidas para contrarrestar comportamientos tóxicos
Frente a esta situación, las nuevas generaciones están adoptando una actitud más activa. El 55% de los trabajadores afirman haber tomado medidas para contrarrestar comportamientos tóxicos, cifra que asciende al 73% en el caso de la Generación Z.
Entre las acciones más comunes se encuentran establecer límites horarios, documentar comunicaciones, escalar conflictos a recursos humanos o incluso buscar asesoramiento legal. Este cambio de comportamiento apunta a una redefinición de las dinámicas de poder dentro de las organizaciones.
Lejos de atribuir el fenómeno a casos aislados, los propios empleados identifican causas sistémicas. El 70% consideran que los comportamientos tóxicos están vinculados a una formación deficiente en liderazgo. Entre las manifestaciones más habituales destacan la falta de empatía (31%), el micromanagement (30%) y la ausencia de feedback claro (29%).
A ello se suman factores como objetivos poco realistas, sobrecarga de trabajo, falta de accountability y una cultura organizativa que normaliza estos comportamientos.
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El informe plantea así un escenario en el que el liderazgo se convierte en una variable estratégica por su impacto en la retención del talento -el 61% de los trabajadores con jefes o jefas tóxicos planean cambiar de empleo cuando mejore el mercado laboral-, y por su influencia en la productividad, la innovación y la reputación corporativa.
Más info.: Toxic Bosses Survey 2026