Tu currículum es la punta, pero tu red de contactos es el iceberg.
No por ser familiar la metáfora es menos poderosa. La afirmación traslada el valor y el papel fundamental que las conexiones auténticas con otras personas pueden desempeñar en la trayectoria profesional; unas que a menudo se dan por sentadas o se infravaloran. Y en el contexto actual, con el entorno digital dominando las interacciones, el éxito, entendido en su aspecto más amplio, puede depender de esa comunidad que se forja a lo largo del camino.
Recurriendo a una metáfora sobre los pingüinos y la importancia de sus colonias para la cría, anidación y protección de los polluelos, Rubén Navarro, CMO Global & Asesor de Marketing en elrow, fue el encargado de recordarlo durante su intervención en PonteCara. El evento de networking impulsado por Carlos García Trillo, actual Director de Marketing en Gaes, y Andrea Franco, Coach de desarrollo profesional, regresó después de cinco años con una nueva reivindicación del valor del tiempo compartido, la conversación de calidad y el contacto como base de las relaciones profesionales.
La sexta edición del encuentro reunió en Madrid a más de 130 profesionales y demostró que PonteCara se ha consolidado ya como una comunidad activa. Quienes acudieron -algunos profesionales que ya habían estado en otras ocasiones anteriores de la cita, y otros nuevos- entienden que el networking debe ir más allá de un intercambio de tarjetas corporativas o de acumular contactos en Linkedin para poder traducirse en relaciones, proyectos y oportunidades tangibles.
Tuvo lugar el pasado 23 de abril en el Espacio Iroko de Madrid y contó con el patrocinio de Glocally, Andbank y Octopus.
En este marco, Rubén Navarro quiso compartir con el público algunos de los aprendizajes adquiridos a lo largo de sus más de veinte años de experiencia.
Uno de ellos es que, aunque el logotipo que acompaña el cargo y las funciones de un profesional importa, no lo es todo. “Cada vez que vemos un logotipo juzgamos, idealizamos, decidimos. También nos infla el ego”, comentó durante su exposición. “A medida que ha pasado el tiempo me he dado cuenta de que deberíamos dar más valor a la gente que hay detrás de esos símbolos, a esas personas que son relevantes y dejan huella en una trayectoria”.
Ilustró la idea aludiendo al atleta Eliud Kipchoge y la hazaña lograda en 2019 en Viena al convertirse en la primera persona en recorrer la distancia completa de una maratón en menos de dos horas. Un hito que alcanzó, entre otras cosas, gracias a años de entrenamiento bajo la tutela de su entrenador, Patrick Sang; los consejos de su manager Valentijn Trouw; la estrategia ideada por el equipo de expertos de la compañía Ineos; o la ayuda de 41 liebres de élite que ayudaron a su rendimiento durante el reto. “El 100% de mí no es nada comparado con el 1% de todo el equipo”, comentó el atleta tras conseguir la histórica marca.
La gesta de Kipchoge es, a ojos de Rubén Navarro, una muestra de la importancia que tienen las redes de personas que trabajan detrás de los logos. “Las cosas no ocurren solo porque tengas a Nike en tus zapatillas. Ocurren porque la gente lo hace posible”, apuntó el directivo. “Las empresas muchas veces contratan a los profesionales por los logos de su curriculum esperando que reproduzcan éxitos alcanzados, pero se olvidan de que sin el equipo o la comunidad que los hizo posibles, ese milagro puede no repetirse”.
Curiosamente, apenas unos días después de PonteCara, en la maratón de Londres dos atletas consiguieron correr por debajo de las 2 horas en competición oficial. Sabastian Sawe completó el recorrido en 1 hora 59 minutos y 30 segundos, mientras que Yomif Kejelcha quedó en segunda posición con una marca de 1 hora 59 minutos y 41 segundos. El ganador, en línea con lo expuesto por Rubén Navarro, reflexionó sobre la importancia del trabajo en equipo, en el que incluyó también a su rival. “Teníamos un equipo fuerte, las liebres hicieron muy bien su trabajo", apuntó Sawe, atribuyendo a Kejelcha parte del mérito por hacer posible el récord: “Hoy Kejelcha me ha demostrado que es fuerte. Nos ayudamos mutuamente. Él lo estaba dando todo, yo también. Al final, en el último momento, fui más fuerte. Si no hubiera sido por él, quizá el récord del mundo habría sido muy difícil”.
Tal y como compartió con los asistentes, en el caso de Navarro esa red está creada sobre conexiones que, en la mayoría de los casos, se han dado de forma espontánea y honesta, sin planificar, sobre relaciones despojadas de intereses comerciales y en las que nadie espera nada a cambio. Eso ha dado lugar a una comunidad de personas que, en algún momento, han ayudado ante una nueva oportunidad, contribuido a hacer realidad un proyecto u ofrecido su apoyo ante alguna adversidad.
“En Asics conocí a alguien que cuando me fui a Nike me presentó a tres personas clave. Uno de ellos, años después, fue quien me llamó para hablar de Wallapop. Y en Wallapop conocí a alguien que cambió completamente cómo entiendo el rol de un CMO y gracias al cual, tras mi salida, aterricé en elrow”, ilustró Navarro a través de su trayectoria. “El hilo no es lineal ni planificado. Ese es precisamente el punto: la red se construye sin saber para qué la vas a necesitar”.
Así, aseguró que el súper poder de un profesional no es únicamente su conocimiento o sus logros: es tener una red, la capacidad de apoyarse en ella y movilizarla. De ahí la importancia, tal y como apuntó, de eventos como PonteCara, que ayudan a generar conexiones auténticas. Subrayó la relevancia que tiene construir una comunidad propia, pese a que haya una tendencia a dejarla en segundo plano, bien porque no se sabe cómo crear esos lazos o por falta de tiempo.
De cara a dar forma a esa red, el directivo recomendó a los asistentes dejar a un lado los intereses; guiarse por la naturalidad y la honestidad para generar confianza, y rodearse de personas que crean en lo mismo, que tengan formas similares de ver el mundo y entender la vida, y que también quieran ayudar. En este sentido, trajo a la memoria una popular reflexión del escritor y consultor Simon Sinek: "El objetivo no es hacer negocios con todo aquel que necesite lo que tienes, sino hacer negocios con personas que creen en lo mismo que tú".
De nuevo recurriendo a su experiencia, Navarro ilustró el poder de las conexiones compartiendo algunos detalles de la forma en que se gestó la campaña “Me ofrezco", ideada por las agencias Revuelta y Mono Madrid para Wallapop, y protagonizada por Jon Kortajarena. Con la intención de concienciar sobre el consumo excesivo, el modelo se ofrecía a los medios que quisieran entrevistarle para hablar sobre la relación entre moda, sostenibilidad y responsabilidad medioambiental.
“Esta acción fue puro networking. Una junior que conocía a un fotógrafo. Un contacto en la agencia de medios que avisó de la disponibilidad del espacio en la Plaza de Sol. O Jon Kortajarena, que se involucró mucho más de lo previsto porque creía en lo que Wallapop representaba”, explicó el directivo. “Esa alineación de creencias es lo que hizo que funcionara. No el presupuesto. Personas que llamaron a otras personas”.
La campaña resultó premiada en los Premios Eficacia 2024 y en los Premios Nacionales de Creatividad 2025.
“Esta acción fue puro networking. Una junior que conocía a un fotógrafo. Un contacto en la agencia de medios que avisó de la disponibilidad del espacio en Plaza del Sol. O Jon Kortajarena que lo hizo sin cobrar se involucró mucho más de lo previsto porque creía en lo que Wallapop representaba”, explicó el directivo. “Esa alineación de creencias es lo que hizo que funcionara. No el presupuesto. Personas que llamaron a otras personas”.
Rubén Navarro concluyó su ponencia en PonteCara con dos reflexiones, ambas sobre la responsabilidad vinculada a la comunidad: por un lado, la de uno mismo y la dedicación necesaria para construir una red propia. Por otro, la de aportar y devolver el apoyo. “Depende de uno mismo estar rodeado de gente que crea en lo mismo que tú”, comentó. “Las personas que ya contamos con experiencia tenemos cierta obligación moral de ayudar a otras personas a crear redes y comunidades, hacer coaching, mentoría… Todos, en algún momento, necesitamos ayuda. Todos podemos hacer que alguien pase de polluelo a pingüino”.




