La empatía: un ingrediente clave, pero a veces olvidado, para el éxito

  • Juan Luis Polo recordó en la sexta edición de PonteCara la importancia de la comunicación en la marca personal
  • Marta Fontcuberta, por su parte, destacó el autoconocimiento como un proceso esencial para alcanzar el éxito
Dos compañeros de trabajo a punto de chocar las manos delante de sus ordenadores

En el ámbito empresarial, la primera impresión suele ser definitoria, ya sea para abordar un proceso de selección, establecer una nueva conexión o explorar oportunidades de negocio. Así que, trabajar el autoconocimiento, la comunicación y la marca personal es clave para gestionar esa sensación inicial y sentar las bases de una reputación que puede ser fundamental en el éxito de una trayectoria profesional. 

Todos ellos fueron temas que se abordaron en PonteCara, el evento de networking impulsado por Carlos García Trillo, actual Director de Marketing en Gaes, y Andrea Franco, Coach de desarrollo profesional, que ha regresado después de cinco años con una nueva reivindicación del valor del tiempo compartido, la conversación de calidad y el contacto como base de las relaciones profesionales.

La sexta edición del encuentro tuvo lugar el pasado 23 de abril en el Espacio Iroko de Madrid, con el patrocinio de Glocally, Andbank y Octopus, y reunió a más de 130 profesionales, demostrando que PonteCara se ha consolidado ya como una comunidad activa. Quienes acudieron -personas que ya habían acudido en otras ocasiones a la cita, y también asistentes nuevos- entienden que el networking debe ir más allá de un intercambio de tarjetas corporativas o de acumular contactos en Linkedivn para poder traducirse en relaciones, proyectos y oportunidades tangibles.

El valor de la comunicación

Al estar íntimamente relacionada con el networking, Juan Luis Polo, Socio Fundador y Presidente de la agencia Good Rebels, fue el encargado de poner el foco en la comunicación durante su intervención en el evento. Una actividad que destacó como ingrediente imprescindible del desarrollo profesional y, tal y como compartió, también crítico para la supervivencia de los negocios. 

Apuntó a ella como indispensable para la marca personal y la reputación, que definió ante los asistentes. De la primera dijo que se trata de la narrativa que una persona pone en marcha, mediante contenido y actividades, respecto a quien es, lo que hace y lo quiere hacer o ser; mientras que de la segunda comentó que supone un “escudo” para mantenerse a salvo ante los juicios de valor que la sociedad y el entorno emiten constantemente. 

La marca personal es lo que escribimos o decimos de nosotros mismos. La reputación es todo aquello que los demás otorgan a nuestra persona. Y debemos ser conscientes de que todo lo que decimos y hacemos afecta a ambas”, señaló Polo. “Pero hay un tercer elemento, la comunicación o la difusión, que es la forma en que hacemos que lo que decimos llegue a las personas adecuadas”. 

 

 

 

 

En este sentido, aludió al thought leadership, o liderazgo de pensamiento, como una herramienta para trabajar tanto la marca personal como la reputación. Se trata de una estrategia por la que individuos o empresas se posicionan como autoridades de confianza en una materia al compartir conocimientos especializados e ideas o perspectivas innovadoras con la intención de generar influencia en la conversación social.

Todos tenemos un mismo objetivo, que es ser percibidos como capaces, atractivos, inteligentes, con experiencia, conocimientos y valores para aportar a los demás”, explicó el directivo ante la audiencia. “Podemos tomar eso como un faro que nos alumbre por donde queremos ir, en qué áreas queremos ser reconocidos y cómo queremos ser percibidos por los demás”. 

Ese liderazgo de pensamiento se puede desplegar de dos formas diferentes, según expuso el Presidente de Good Rebels. Por un lado, el formato síncrono, que alude a una comunicación en tiempo real y en la que los participantes coinciden de manera simultánea, permitiendo una interacción directa e inmediata. Se trata de una comunicación bidireccional, como la que se da en eventos de networking como PonteCara, y en la que inciden el lenguaje no verbal y el paraverbal, haciéndola más emocional y experiencial. 

Por otro, el formato asíncrono, que hace referencia intercambio de información sin necesidad de coincidencia temporal entre emisor y receptor y, por tanto, permite respuestas diferidas. Es la que más se ha normalizado en la era de la comunicación digital y facilita un mayor alcance porque puede darse de uno a muchos, y no sólo de uno a uno. Además, en cuanto a la marca personal y el thought leadership, ofrece mayores posibilidades de trabajar el contenido con precisión. 

“Dar visibilidad al talento cambió completamente nuestra cultura corporativa”

Polo también planteó la reflexión sobre si esa comunicación es mejor llevarla a cabo de forma individual y acompañado, punto en el cual compartió su experiencia y la de su compañía. Explicó que, tras la crisis financiera de 2008, Good Rebels se encontraba en un momento contradictorio: tenía proyectos para acometer, pero no el talento necesario para llevarlos a cabo.

La fórmula que trabajó la agencia para convertirse en un lugar capaz de atraer talento fue dar visibilidad, protagonismo y relevancia a los profesionales que se incorporaban a la compañía. “Esa comunicación, esa visibilidad, es la que hizo la magia. Y, de hecho, cambió completamente nuestra cultura corporativa”, comentó el directivo. “Además, los programas de embajadores de marca comenzaron a llamar a nuestra puerta. Lo que hicimos lo convertimos en una metodología, y empezamos a trabajar con Telefónica, Lidl, Eroski o Repsol. Esa visibilidad de las personas, empujó a la compañía”.

Aunque realizó un alegato sobre el poder de la comunicación, Juan Luis Polo también advirtió a los presentes sobre los riesgos del contexto actual, en el que es fácil dejarse llevar por el ruido, la abundancia de contenido o la presión por participar y publicar. Y aprovechó la ocasión para compartir dos consejos. “Si quieres una buena reputación, esfuérzate por ser lo que dices aparentar, porque si lo que decimos y lo que hacemos no confluyen, se notan las costuras”, expuso. Y añadió: “Es posible que puedas hacer más negocio si te interesas por los demás, que intentando que todo el mundo se interese por ti. Si utilizas la empatía, si das primero, si estás pendiente de lo que otros puedan necesitar, te será devuelto”. 

Sobre Juan Luis Polo

Juan Luis Polo cuenta con más de 35 años de experiencia en Dirección general, marketing y comunicacion. En 1997 fundó Territorio Creativo, ahora denominada Good Rebels, una agencia especializada en marketing digital en la que ejerce como Socio fundador y Presidente co-liderando un equipo de 180 personas en Madrid y Barcelona. Conferenciante internacional y autor de dos libros, combina su rol actual con el acompañamiento a emprendedores y directivos que afrontan retos de crecimiento, transformación digital o cambio organizacional.

Autoconocimiento, autocontrol y empatía: ingredientes del éxito

La empatía fue uno de los temas centrales de la sexta edición de PonteCara. Es más, su impulsor Carlos García Trillo aseguró, en su bienvenida del evento, que el networking “va más de dar que de recibir”, y la idea estuvo presente de forma transversal en las distintas ponencias de la tarde. También en la de Marta Fontcuberta, Exdirectora de Marketing en marcas como Coca-Cola o Caja Madrid y ahora Coach Ejecutiva, quien reflexionó en su intervención sobre la idea del éxito y cómo ésta ha cambiado de un concepto estricto a uno que ya conjuga las facetas personales y profesionales de la vida. 

Animó a la audiencia a cuestionarse periódicamente si se consideran exitosos y, más concretamente, si consideran que están alcanzando el éxito en aquel objetivo que se habían propuesto inicialmente. Independientemente de la respuesta, según Fontcuberta, hay que se consciente de que lograr lo que cada uno considere éxito dependerá de tres ingredientes clave: el autoconocimiento, el autocontrol, y la empatía y capacidad de adaptación. 

 

 

 

 

Según expuso, el autoconocimiento es un proceso proceso reflexivo y continuo para identificar y conocer las propias emociones, fortalezas, debilidades, valores y motivaciones, y es fundamental para abordar tanto los grandes desafíos, como los retos del día a día. Aunque también recordó la importancia de preguntar a los demás y de recoger feedback de quienes nos rodean, para tener perspectiva y conocernos mejor. 

Compartió una serie de puntos a analizar, unas preguntas que ella misma emplea en sus sesiones de coaching, para animar a los profesionales a realizar esa introspección. 
Son las siguientes: 

  • ¿Qué sería importante o urgente para ti conseguir en este proceso?
  • ¿Cuáles dirías que son tus tres principales fortalezas?
  • ¿Cuáles crees que son hoy tus tres principales competencias a desarrollar?
  • ¿Qué necesitas para ser la mejor versión de ti mismo?
  • ¿En qué contexto no eres la mejor versión de ti mismo?
  • Imagina que el proceso ha terminado. Dirías que ha sido un éxito porque has conseguido…

Las preguntas, según señaló, también son útiles para valorar la pertenencia a una organización, tanto en el plano laboral como en el emocional, y puso sobre la mesa, en línea con lo comentado por Juan Luis Polo, la importancia de reconocer al talento por sus aptitudes. “Allí dónde trabajáis, ¿podéis ser quiénes realmente sois, podéis ser auténticos?”, planteó Fontcuberta. “En mi caso estoy agradecida a Coca-Cola, porque me dejaron ser quien soy, me dejaron desarrollar la creatividad con el equipo y entendí que mi misión era ayudar a que otros hagan, hacer que otros brillen”.  

Como segunda área en la que trabajar para lograr el éxito en su sentido mas amplio, Fontcuberta apuntó al autocontrol, definido en este caso como la capacidad de controlar las emociones, reacciones y comportamientos para construir una buena relación con los demás. Aludió al Triángulo Dramático de Karpman, un modelo psicológico que recoge tres grandes roles que pueden asumir las personas a la hora de gestionar relaciones interpersonales. 

Dichos roles se reparten entre el Perseguidor, que siempre busca el fallo, tiene una actitud crítica hacia los demás y pretende controlar la situación; el Salvador, que se preocupa en exceso por los sentimientos y necesidades de los demás, teniendo a olvidarse de sí mismo; y la Víctima, que no confía en sus capacidades y depende de los otros, llegando a la manipulación para recibir cuidados. Fontcuberta lo ilustró con un vídeo que se hizo viral en redes sociales:

“Lo ideal sería que estuviésemos en el centro, en la posición de personas responsables”, comentó Fontcuberta. “Pero es importante conocerlos todos e identificar en cuál encajamos en cada momento. Si, por ejemplo, nos identificamos con el Salvador, tendremos que delegar, dejar que otros hagan. Lo importante es conseguir que cada situación nos enseñe a abrir la puerta correcta de nuestra actuación”. 

Por último, destacó la empatía como tercer ingrediente en la gestión del éxito. Y aseguró que resulta fundamental entender a los profesionales y las personas que nos rodean, así como conocer sus objetivos, para identificar la forma en que podemos ser útiles y aportar a la construcción de un entorno favorable para todos. Tal y como apuntó Marta Fontcuberta al término de su exposición, la capacidad de adaptación a las distintas circunstancias que van apareciendo en el camino es imprescindible para lograr el éxito, tanto en lo profesional como en lo personal. 

Sobre Marta Fontcuberta

Marta Fontcuberta cuenta con más de 35 años de trayectoria internacional en marketing, tanto desde la perspectiva del anunciante, liderando estrategias para marcas icónicas del gran consumo, como Coca-Cola, Aquiarius o Caja Madrid; como desde el lado de las agencias ayudando a las marcas a alcanzar sus objetivos. Desde que concluyó su etapa corporativa, pone el foco en apoyar desde el coaching ejecutivo y personal a líderes que gestionan marcas y negocios a través de Foncucoaching, su proyecto independiente de desarrollo y mentoría.
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