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Influencers a medida creados con Inteligencia Artificial

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Influencers a medida creados con Inteligencia Artificial

  • Shudu es la primera supermodelo digital
  • LIL Miquela cuenta con 1,5 millones de seguidores en Twitter

El influencer perfecto para una marca no es fácil de conseguir.

LIL Miquela es un carácter de ficción que cuenta con 1,5 millones de seguidores en Instagram

Hablamos de alguien que capte  y enamore a su audiencia, una persona que se adapte al tono y los valores de la marca, que sea perfectamente capaz de transmitir el mensaje clave a un público que no quiere ser continuamente impactado por publicidad.

En este sentido ya estamos viendo lo siguiente el mundo de los influencers. Si no logras encontrar tu influencer perfecto, constrúyelo. ¿Cómo? Con Inteligencia Artificial.

Influencers hechos con Inteligencia Artificial

Puede parecer una idea descabellada, pero visto con ejemplos no resulta un concepto tan extraño.

El primero es LIL Miquela, un carácter de ficción que cuenta con 1,5 millones de seguidores en Instagram. A pesar de estar compuesta por una serie de códigos, también tiene 19 años, vive en Los Ángeles, y le gusta cantar. De hecho, si no te fijas en detalle, podría pasar por una influencer de carne y hueso más: sube fotos con amigos, enseña sus outfits, y “asiste” a diferentes eventos. Apoya a causas sociales y ofrece consejos a sus seguidores. Entre las marcas que muestra en sus fotos o trabaja día tras día están Chanel, Prada o Supreme.

En realidad Lil Miquela es proyecto de Trevor McFedries y Sara Decou. Lo que comenzó en 2016 como un perfil de Instagram se ha convertido en modelo, influencer, e incluso cantante (en 2017 lanzó su primer single disponible en Spotify: “Not Mine”).

Pero Lil Miquela no está sola en el mundo de los robots influencers. Dentro de esta categoría encontramos a Blawko con 136.000 seguidores; Bermuda con 124.000 o Shudu con 153.000 seguidores (la primera supermodelo digital)

¿Por qué eligen las marcas a estos influencers?

Si las marcas están optando por estos influencers se debe, en parte, al éxito que ya están teniendo (los números de seguidores no engañan). Pero además hablamos de avatares que se pueden ajustar a medida de las marcas, estableciendo el lenguaje que utilizan o su comportamiento, entre otros. En definitiva, marcando lo que publican y dicen sobre la empresa, evitando así crisis y quebraderos de cabeza a posteriori.

Y en este sentido llega la siguiente pregunta… ¿es ético hacer algo así? Los influencers creados a través de Inteligencia Artificial son tan reales que pueden llegar a confundir a los consumidores, pensando que son personas reales. Pero si ese aspecto queda claro desde un primer momento, y el influencer robot es en definitiva una fuente de inspiración e información interesante, ¿cuál podría ser el problema, incluso si no es un ser humano?