El fenómeno “therian”, las conversaciones efímeras y la ilusión de relevancia

  • La comunidad “therian” ha acaparado la conversación social y atraído la participación de las marcas
  • La tendencia viral reabre el debate entre la comunicación oportunista y la verdadera relevancia cultural
Chica con máscara de gato

Burlas colectivas, multitudes curiosas o, incluso, intervención policial. Son algunas de las consecuencias que han tenido los supuestos encuentros de “therians organizados para el pasado sábado 21 de febrero en distintas ciudades españolas. La tendencia en torno a esta comunidad ha sido avivada durante los últimos días en redes sociales por usuarios, medios de comunicación y marcas, y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el ímpetu de las marcas por sumarse a todas las conversaciones digitales. 

Los “therian” se identifican a nivel emocional y espiritual con animales y lo materializan en su estética

El fenómeno “therian” no es nuevo; su práctica se extiende desde hace años en distintos colectivos. El término encuentra su origen en el concepto mitológico de la “teriantropía”, que alude a la transformación de un ser humano en otro animal, ya sea de manera completa o parcial; y que hoy en día se traduce en la identificación espiritual o emocional de un ser humano con animales, especialmente, perros, gatos o caballos. 

El movimiento ha formado parte de distintas subculturas desde hace tiempo, pero en las redes sociales ha encontrado la fórmula para ganar tracción, atención y ocupar espacios mainstream. Es más, precisamente estas plataformas son las que han servido para amplificar el mensaje en torno a las quedadas que han tenido lugar en Madrid, Barcelona o Málaga. 

Éstas, tal y como han sido testigo las redes sociales, han estado marcadas por la ausencia de “therians” y por la reunión espontánea de público atraído por la singularidad de la práctica y el fenómeno viral. En la mayoría de encuentros, los "therians" no han hecho acto de presencia y, ante personas ataviadas como tales, se ha puesto en duda la autenticidad de su vinculación con el movimiento. 

@fernandogarcia._ QUEDADA DE THERIANS EN MADRID @Javier Toribio . . . #therian #madrid ♬ sonido original - ferchuu

Los encuentros podrían entenderse como el colofón a varios días de conversación online en los que la intriga, los prejuicios y la mofa han definido el tono. Ante la atención suscitada por el fenómeno, muchas marcas han optado por sumarse al diálogo, como suele ocurrir con tendencias similares, buscando asociarse al momento cultural, ofrecer contenido y generar interacción. 

Muchas lo han hecho desde el humor. En España, Netflix lo ha vinculado a su serie "Sweet Tooth"; mientras que Ikea ha destacado algunos de sus complementos. KFC, en línea con su habitual estrategia de comunicación en redes sociales, ha generado memes, como también lo ha hecho Fini. Tinder, por su parte, ha publicado el mensaje “Te ríes de los therian pero a ti te gustan los hombres”. 

 

 

 

 

 

En su mayoría, las publicaciones han buscado alinearse con la sensación generalizada de extravagancia que suscita el comportamiento de un nicho al que muchos no comprenden, en lugar de tratar de generar una conexión auténtica con el colectivo en sí mismo. La presencia de las marcas, como se observa habitualmente con otras tendencias virales, camina en un delicado equilibrio entre la oportunidad y el oportunismo. 

En este caso, el fenómeno de los “therians” es más que una simple cuestión de estética: implica identidad y comunidad y, por lo tanto, tiene consecuencias y reflexiones más profundas que pueden llevar a las marcas a la fácil asunción de riesgos. Reducir la práctica a la caricaturización, identificarla con fetiche o generar polémica por falta de una comprensión real son algunos de ellos, y encuentran en lo efímero y la inmediatez del contexto sus posibles causas.

La ausencia de legitimidad y de coherencia y consistencia también es otro. Las marcas pueden ver comprometida su reputación o su percepción por tratar de sumarse a la conversación sin contar con un punto de anclaje real o resultando ajenas en un terreno del que no han formado parte antes. En un contexto comunicativo en el que se compite por atención, pero también por relevancia cultural, entender correctamente los códigos de cada territorio resulta crítico para trabajar y construir la marca. 

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Pocas, o casi ninguna marca, ha optado por elogiar y acompañar el fenómeno, pese a que muchos hacen una lectura de los “therians” vinculada a la exploración de la libertad y la autoexpresión que se entiende casi como revolucionaria en un mundo que tiende a la homogeneización y al encorsetamiento. 

Estará por ver si, pasados unos días del auge viral, se encuentra alguna marca que siga comunicando en torno a los “therians”, un fenómeno que será rápidamente relevado por una nueva tendencia que, fugazmente, vuelva a acaparar una conversación y un momento cultural efervescente. 

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