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Virgin Galactic y Richard Branson viajan con éxito al espacio: "Imaginad de lo que seréis capaces futuros soñadores"

  • La compañía completa una expedición pionera y su fundador da "la bienvenida al nacimiento de una nueva era espacial"
  • Una de sus competidoras, Blue Origin de Jeff Bezos, cuestiona que la misión no ha superado el límite de la atmósfera

[Si lo prefieres, escucha el resumen editorial]

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Virgin Galactic ha conseguido completar con éxito su primer viaje al espacio con tripulación, de la que ha formado parte Richard Branson, el propio Fundador de una compañía que ha completado un hito en la carrera espacial que tiene como objetivo el turismo más allá de los límites de la atmósfera y la conquista de otros planetas en busca de recursos o nuevos sectores productivos. Un proceso de largo recorrido en el que compiten otras compañías como Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, y SpaceX, propiedad de Elon Musk, pero en la que Virgin Galactic ha conseguido adelantarse completando la primera prueba con fuego real.

"A partir de hoy es posible imaginar un mundo en el que cualquier persona pueda viajar al espacio"

“Imaginad un mundo donde personas de todas las edades, sin importar su origen, género o raza puedan acceder al espacio. A partir de hoy es posible. ¡Bienvenidos al nacimiento de nueva era espacial!”, afirmaba eufórico Branson tras regresar del viaje espacial pionero que ha tenido como centro de operaciones el Puerto Espacial América, el primero de estas características con fines comerciales. La declaración de intenciones del magnate era el colofón a un día histórico para Virgin Galactic, pero sobre todo para él, puesto que es imposible entender esta segunda carrera espacial sin sus protagonistas, grandes multimillonarios que quieren elevar su éxito en la Tierra al espacio.

Para el operador fundado en 2004 por Branson el éxito de esta misión le ha permitido dar un golpe sobre la mesa en una carrera en la que se había quedado rezagado en la fase de ensayos, mientras Blue Origin y SpaceX planeaban su hoja de ruta con pruebas reales y más ambiciosas. Pero apenas unos días después de que la compañía de Jeff Bezos anunciase que viajaría el próximo 20 de julio al espacio, Virgin Galactic movió ficha para adelantarse y activar la maquinaria que ha desembocado en la aventura completada con éxito este fin de semana.

Y este movimiento estratégico ha sentado de modo desigual entre sus competidores. Mientras que el día de Branson comenzaba con una foto junto a Elon Musk, acompañada del mensaje “gran jornada por delante, es genial empezarla con un amigo”, Blue Origin, la compañía de Bezos, cuestionaba la consideración de viaje espacial. La razón principal es que las naves Unity de Virgin Galatic no llegan a los 100 kilómetros de altitud, que es donde algunos sitúan la frontera de lo que se denomina como Línea de Kárman, límite entre la atmósfera y el espacio.

Sin embargo, esta cuestión técnica, fundamental para determinar la consideración de viaje espacial, no ha impedido que la expedición de Branson se traslade como la primera de este tipo y la que abre el futuro del turismo más allá de la Tierra. Y esto es algo que el magnate británico se ha preocupado por trasladar en todo momento. “Este mensaje es para todos los niños. Yo una vez fui como vosotros, soñaba mirando hacia las estrellas. Ahora soy un adulto en una nave espacial junto a otros adultos maravillosos que estamos mirando a nuestra hermosa Tierra. Para la próxima generación de soñadores: si hemos podido hacer esto nosotros, imaginad lo que podréis hacer vosotros”, declaraba el propietario de Virgin Galactic durante el vuelo de la nave Unity, que ha durado poco más de una hora.

El tono, el contenido y la expresión de este discurso se han prolongado tras el aterrizaje, cuando Branson ha ofrecido una rueda de prensa en la que también participaron alumnos de Primaria, los verdaderos destinatarios del mensaje de esta expedición. “He soñado con este momento desde que era un niño, pero uno nunca está preparado para ver la Tierra desde el espacio. Estamos a la vanguardia de una nueva era espacial”, ha defendido el máximo dirigente de una compañía que estuvo a punto de tirar la toalla en la carrera espacial durante 2014, después del accidente de la nave SpaceShipTwo en el desierto de Mojave (Estados Unidos) que causó la muerte de uno de los pilotos de la misión, mientras que el otro quedó gravemente herido. Pero Virgin Galactic logró reponerse de aquel duro varapalo para diseñar una nave más fiable y resistente a la que bautizó como Unity en homenaje a Stephen Hawking.

A partir de ahí, un sinfín de ensayos más conservadores, aumentando lentamente la potencia hasta que en 2018 los desarrolladores de la compañía lograron al fin superar el citado límite espacial, una demarcación que ha generado controversia a lo largo de los años, porque hay diferencias entre las autoridades aeroespaciales a la hora de terminar la frontera, situada entre los 80 y los 100 kilómetros, según la fuente. De entre esas estimaciones, Virgin se queda con el valor más bajo, mientras que Blue Origin utiliza la más alta y precisamente ese argumento será el que utilizará Bezos y su tripulación en el lanzamiento que tiene previsto para el próximo 20 de julio.

Los planes de Blue Origin y SpaceX para el turismo espacial

Después de haber formalizado su paso al lado en Amazon, Jeff Bezos formará parte también de la tripulación que despegará a bordo del cohete New Shepard y entre la que se encuentra su hermano Mark, el ganador de la puja por un asiento que pagó 28 millones de dólares y Wally Funk, quien a sus 82 años cumplirá el frustrado sueño que tuvieron las Mercury 13, un grupo del que formó parte en 1961 y que estaba compuesto por mujeres astronautas que nunca llegaron a viajar al espacio.

Por su parte, Elon Musk, quien se reunió con Richard Branson poco antes del despegue de Virgin Galactic, tiene una hoja de ruta diferente. En septiembre realizará el primer vuelo de la historia con todos los ocupantes civiles a bordo de una nave Crew Dragon, la misma nave que se usa la compañía para los viajes entre la Estación Espacial Internacional y la Tierra, recorrido que ha completado en varios ocasiones.

Esta expedición durará tres días y está liderada por el multimillonario Jared Isaacman, CEO de Shift4 Payments. Del éxito y experiencia de esta expedición dependerá la misión planeada para 2023 que llevará a otro magnate, Yusaku Maezawa, a orbitar la Luna con una nave de SpaceX junto a otros ocupantes que él mismo decidirá después de comprar todos los billetes que puso a la venta en su día la compañía de un Musk que, por ahora, no parece dispuesto a figurar como protagonista de los viajes espaciales, y cuyo gran objetivo aeroespacial es llegar y colonizar Marte.