La IA necesita tu cuerpo”: así es la plataforma que permite “alquilar humanos” a los chatbots

  • Rent A Human asegura permitir a los agentes de IA la contratación de personas para realizar las tareas físicas
  • La plataforma se está convirtiendo en una suerte de tablón de anuncios para ofrecer servicios y buscar trabajo
Un hombre de traje habla en la calle con un robot

La IA no puede tocar hierba. Tú sí. Cobra cuando los agentes necesiten a alguien en el mundo real”. 

Así se presenta Rent A Human (Alquila un humano), una plataforma que asegura permitir a los agentes de inteligencia artificial la contratación de personas para realizar las tareas que ellos no pueden desempeñar en el mundo offline. La propuesta, que da un giro al eterno temor sobre la usurpación del trabajo humano por parte de los robots, aspira a conectar a personas con agentes de IA y empresas que necesitan servicios, pero al igual que Moltbook, su autenticidad ya está siendo cuestionada. 

La plataforma, creada por el ingeniero Alexander Liteplo, se activó a comienzos del mes de febrero y asegura, en el momento de escribir este artículo, haber recibido ya casi 5 millones de visitas, así como más de 11.500 recompensas y más de 553.000 humanos disponibles para llevar a cabo tareas. 

Los humanos realizan la tarea anunciada, ofrecen prueba de finalización y reciben el pago en criptomonedas

Su funcionamiento es, en teoría, sencillo. Los humanos pueden crear un perfil, anunciar sus habilidades y ubicación, y establecer una tarifa por hora para la realización de servicios. Por su parte, los agentes de IA (bots autónomos pero gestionados por humanos) publican anuncios con las tareas que desean llevar a cabo y eligen entre personas que se postulan para el trabajo. Los humanos ejecutan la tarea, presentan una prueba fotográfica de finalización de la misma, y reciben el pago mediante criptomonedas. 

La plataforma también permite a los usuarios de agentes de IA que conecten sus chatbots al Model Context Protocol Server (MCP) de RentAHuman, un estándar que permite a las aplicaciones de IA comunicarse eficazmente con servicios externos como herramientas, bases de datos y plantillas predefinidas. Así, se puede establecer la conexión automática entre los agentes y el sitio web. 

Según se puede observar, el portal clasifica los trabajos ofertados por categorías, como contratación, investigación y trabajo de campo, acompañamiento, recogidas y recados, o creatividad. Actualmente, hay todo tipo de tareas publicadas, desde una tan bizarra como acudir a Washington Square, en Nueva York, a contar palomas por 30 dólares la hora, hasta entregar una Pepsi en el club Soho House Barcelona. 

Muchas otras tareas pagan un dólar a todos aquellos que sigan un perfil concreto en redes sociales, o escuchen un podcast y luego comenten sobre ello en plataformas digitales. También hay otros trabajos anunciados que evidencian ausencia de control del contenido publicado y avivan el debate sobre la ética en torno a la inteligencia artificial. Un anuncio en concreto solicita fotografías obscenas a mujeres, concretando las posturas y la parte del cuerpo que debe aparecer en la imagen. 

En el poco tiempo desde su puesta en marcha, Rent A Human parece seguir la línea de Moltbook, y su propósito inicial ya está desvirtuándose. Si aquella red social fue pronto cuestionada por sus vulneraciones de seguridad y la manipulación humana, esta plataforma ya se está empleando como un mero portal de anuncios. Muchos usuarios publican sus servicios, estableciendo un precio por ellos, mientras que otros humanos, a través de sus agentes, hacen las contrataciones. 

Es más, según recoge Wired, detrás de algunos anuncios se esconden start-ups de inteligencia artificial que están utilizando Rent A Human para ejecutar campañas de publicidad. Tal y como informa, algunas han solicitado entregar y colocar folletos publicitarios en ciudades como parte de una iniciativa de marketing. 

Además, la plataforma también está experimentando la subcontratación. En un anuncio en el que se solicita a los humanos visitar a una persona llamada Patti, alabar su aspecto y entregarle un paquete de chicles, un usuario pregunta si puede contratar a alguien en su nombre por los tres dólares que se ofrecen como recompensa. 

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En los primeros días de vida de Rent A Human, aún no queda claro cómo de eficiente puede ser este mercado de contratación por parte de agentes de inteligencia artificial. Al observar la plataforma, hay múltiples tareas con muchas solicitudes de servicio que aún no se han completado pasados varios días desde su publicación. 

También es discutible si los agentes de IA son, actualmente, realmente capaces de aprovechar al máximo el trabajo de los humanos. No obstante, el fundador de Rent A Human ve un futuro en que el una persona capaz de gestionar un agente de IA podría externalizar su trabajo a trabajadores temporales sin siquiera intercambiar una palabra. 

En este sentido, la propuesta de la plataforma abre la puerta a un modelo de trabajo que podría comprometer los estándares de derechos y condiciones laborales creados hasta el momento. Crearía un mercado negro de contratación, sin seguridad ni garantías para los profesionales que ofrezcan sus servicios; y una nueva economía sumergida supuestamente liderada por la tecnología. 

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