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La inversión en activos intangibles será clave para impulsar la nueva ola de crecimiento, según McKinsey

  • Según la consultora, las empresas que más crecen invierten 2,6 veces más en activos intangibles
  • España es el país que menos invierte en intangibles con respecto a los otros diez mercados analizados

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La pandemia ha resultado ser un catalizador para muchas tendencias y procesos que se venían gestando durante los últimos años, como la transición hacia una economía “desmaterializada” basada en intangibles. En el nuevo escenario, las empresas que dominen el despliegue de la inversión en este tipo de activos estarán bien posicionadas para superar a sus competidores.

Así lo concluye el informe “Convertir los intangibles en tangibles: El futuro para el crecimiento y la productividad”, elaborado por McKinsey Global Institute que analiza la correlación entre la inversión en intangibles y la nueva ola de productividad. El análisis, basado en la encuesta realizada a 860 ejecutivos de Estados Unidos y diez países de Europa (España, Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Suecia y el Reino Unido), indica que la investigación en investigación y desarrollo, capital humano, propiedad intelectual y valores de marca, así como tecnología y capacidades analíticas, cobrará fuerza para el crecimiento en la realidad postcoronavirus.

La inversión en intangibles ha crecido un 29% en los últimos 25 años

El estudio de la consultora revela que durante los últimos 25 años, los mercados analizados han logrado un crecimiento del 63% en el valor agregado bruto (VAB). En ese mismo periodo, la participación de la inversión total en intangibles ha aumentado un 29%, un hecho que está relacionado con el aumento total de la productividad de economías enteras. En consecuencia, esto podría indicar que la desaceleración del crecimiento de la productividad durante la última década refleja en parte una desaceleración en la inversión en activos intangibles.

Asimismo, el estudio apunta que el 10% de las compañías que más crecen invierten 2,6 veces más en activos intangibles que el 50% de las empresas que se encuentran por debajo. McKinsey toma la definición más amplia de intangibles esbozada por los economistas Jonathan Haskel y Stian Westlake, quienes incluyen competencias económicas como publicidad y marcas, investigación de mercados, capital organizacional y capacitación.

A nivel sectorial, las industrias que han invertido más del 12% de su VAB en activos intangibles han logrado un mayor incremento en ese indicador (+2,7% anual) y un crecimiento un 28% mayor que otros sectores. La relación es más acusada en los servicios intensivos en conocimiento, como los servicios financieros (invierten 5,4 veces más que los de bajo crecimiento), y en los sectores relacionados con la innovación, como las telecomunicaciones, los medios de comunicación y la tecnología  (invierten 5,2 veces más que los pequeños productores).

 

Incluso en sectores con un crecimiento relativamente menor, como la fabricación, las empresas que más crecen están utilizando una alta inversión en intangibles para superar el mercado. Por ejemplo, las compañías manufactureras de industrias de crecimiento más lento han utilizado sus activos intangibles (como la marca) para crear nichos resistentes dentro de la industria o encontrar nuevos mercados de crecimiento. Por su parte, compañías de la industria del entretenimiento todavía invierten en activos tangibles, como terrenos, tiendas o atracciones para parques temáticos, pero desarrollan capacidad de análisis de datos para impulsar una experiencia de cliente más personalizada.

Las capacidades intangibles que impulsan el crecimiento

Según explican desde McKinsey, los intangibles son interdependientes y las empresas logran mayores sinergias invirtiendo en todos ellos. Así, las empresas que han invertido en todas las categorías de intangibles están más adelantadas en su viaje de digitalización, son altamente innovadoras y tienen muchas probabilidades de atraer a los mejores talentos y retenerlos. Durante la pandemia, las organizaciones que invirtieron significativamente en los cuatro tipos principales de capital intangible (capital de innovación, capital digital y analítico, capital humano y relacional y capital de marca) pudieron mantener los niveles de crecimiento de 2019.

Desde la consultora aseguran que estos activos están transformando las economías. “Tradicionalmente, la mayoría de las empresas han pensado que los intangibles más relevantes son la propiedad intelectual y el software, pero también deberían incluir el capital humano y las capacidades digitales y analíticas, organizativas y de gestión que están sustentando la expansión de la economía del conocimiento”, ha destacado Sven Smit, Socio Senior de McKinsey y Co-Presidente del MGI. “Si se adopta este punto de vista más actualizado, se obtendrá una imagen más completa de todo el poder de los intangibles para impulsar el crecimiento”.

La mera inversión en intangibles no es suficiente para impulsar el crecimiento. Las empresas deben pensar en cómo se despliegan e implementan esos intangibles para, en última instancia, desarrollar capacidades que creen una ventaja competitiva. Según el estudio, existe cierto consenso respecto a las capacidades claves para generar crecimiento. Así, en torno al 24% de las compañías analizadas coinciden en que el capital analítico y digital es crucial para construir una ventaja competitiva sostenible. Aunque tanto las compañías que más crecen como las que menos reconocen la importancia de la estrategia y la visión en lo que respecta a activos intangibles, las que más crecen adoptan pasos concretos hacia la implementación.

 

España, por detrás de los países europeos en inversión en intangibles

Atendiendo a los resultados del informe, el nuestro sería el país que menos invierte en activos intangibles con respecto a otros evaluados. Así, España cuenta con una inversión media de 5,9% de su valor agregado bruto (VAB) frente 9,2 por ciento de inversión media realizada en todos los países analizados entre 1995 y 2019. Concretamente, en innovación España invierte un 2,2% de su VAB frente a 3,7% de media de todos los países. Suecia, con un 5,8%, el país que lidera la inversión en investigación y desarrollo.

En innovación España invierte un 2,2% de su VAB frente al 3,7% de media de todos los países

Desgranando los intangibles, España invierte menos de la mitad que la media registrada de todos los países en capital humano y relacional, con 1,3% y 2,8% de VAB, respectivamente. Con respecto a capital digital y capacidades analíticas, nuestro país anota un 1,3% de inversión de su valor agregado bruto frente a la media que se sitúa en 1,7%. Por último, en términos de propiedad intelectual y valor de marca, España se sitúa por delante de Alemania y Francia, y cuenta con una inversión de 0,8% de VAB, muy próxima a la media que se sitúa en 1%.

A este respecto, McKinsey Global Institute destaca que, a medida que las economías se recuperan de la pandemia, una ola de inversión en activos intangibles podría impulsar la productividad y liberar más potencial de crecimiento económico en los países. “La clave será no solo aumentar las inversiones en intangibles, sino garantizar que estas se desplieguen eficazmente”, apunta Alejandro Beltrán, presidente de McKisey en España. “Está en juego un enorme valor, ya que adicionalmente existen sinergias entre los diferentes intangibles. Así, una mayor inversión en capital humano puede repercutir en un mayor retorno de inversión en capital digital y analítico. La inversión en ambos aceleraría aún más la productividad”.

Una economía “desmaterializada” basada en intangibles

La implementación de intangibles es un objetivo en movimiento. A medida que las empresas invierten, deberán evaluar continuamente no solo qué es clave para el éxito en la actualidad, sino qué áreas deberán priorizar para el crecimiento en el futuro. A medida que la economía digitalizada e intangible se extiende, el imperativo de recapacitar el talento se vuelve aún más urgente. Es más, si un 10% más de empresas alcanzara la misma cuota de inversión intangible y de crecimiento del VAB que las que más crecen, esto podría producir más de 800.000 millones de euros adicionales en VAB o un aumento del 2,7% en todos los sectores de las economías de la OCDE.

Así, desde McKinsey señalan que la necesidad de impulsar el crecimiento a través de los intangibles es una cuestión que también recae sobre las administraciones públicas. Los gobiernos pueden desempeñar un papel clave tanto en la reconversión profesional, como en la garantía de que se cuenta con la infraestructura de conocimientos adecuada, incluyendo la educación, la tecnología de las comunicaciones, la planificación urbana y el gasto en ciencias públicas.

Es evidente que las empresas y los sectores que más invierten en intangibles están reforzando y profundizando su ventaja competitiva y logrando las tasas más altas de crecimiento en el valor agregado bruto. Pero la inversión en intangibles es solo el punto de partida. El potencial completo de estos activos no se hará realidad a menos que las organizaciones sean inteligentes sobre cómo implementarlos para crear sinergias y escalar, y mejorar una gama de capacidades que pueden generar crecimiento.

Más info.: Convertir los intangibles en tangibles: El futuro para el crecimiento y la productividad