Ikea y el Museo Reina Sofía rediseñan espacios comunes para mejorar la experiencia del visitante

  • El acuerdo contempla el diseño y creación de nuevas áreas de descanso, encuentro y aprendizaje
  • Ikea ha aportado mobiliario, complementos y accesorios para generar espacios confortables
Un espacio común del museo con sillones y mesas de Ikea
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El Museo Reina Sofía e Ikea han suscrito un convenio de mecenazgo para renovar parte de la experiencia del visitante en la sede principal del museo. La colaboración se centra en el diseño y creación de distintos espacios en el claustro de la Planta 2 del Edificio Sabatini, a partir del suministro e instalación de mobiliario, complementos y accesorios por parte de la compañía sueca.

El proyecto tiene como objetivo habilitar zonas más confortables, versátiles y acogedoras para favorecer el descanso, el encuentro, la reflexión y el desarrollo de actividades culturales, sociales y educativas. La iniciativa se enmarca en la voluntad del Reina Sofía de reforzar su dimensión como lugar de acogida, más allá de la visita estrictamente expositiva, y de generar espacios adaptados a distintos públicos, incluidos niños, adultos y participantes de sus programas educativos.

La intervención busca mejorar áreas que funcionaban como zonas de paso o espera

La sede principal del museo, compuesta por el Edificio Sabatini y el Edificio Nouvel, cuenta con una superficie aproximada de 84.000 metros cuadrados y con un flujo de visitantes distribuido entre distintos accesos, conexiones e itinerarios. En ese contexto, la intervención busca mejorar áreas que hasta ahora funcionaban principalmente como zonas de paso o de espera, dotándolas de una función más clara dentro del recorrido del visitante.

Uno de los espacios más representativos del Edificio Sabatini es su claustro, caracterizado por altas bóvedas, arquerías de piedra y ventanas abiertas hacia el jardín, donde conviven zonas ajardinadas, fuentes y esculturas. Es precisamente en la Planta 2 de este entorno donde el museo ha rediseñado áreas vinculadas al programa educativo Savia, así como el punto de encuentro para otras actividades.

 

 

Ikea ha desarrollado el proyecto de interiorismo para estas zonas comunes con una propuesta que busca trasladar al museo una cierta sensación de hogar. El planteamiento incorpora la esencia del diseño escandinavo -funcional, accesible y acogedor- y la adapta a las necesidades de un espacio de alto tránsito, mediante soluciones prácticas, duraderas, versátiles y confortables.

La intervención pretende unificar el lenguaje propio del Museo Reina Sofía con la calidez asociada al hogar y con un diseño pensado para facilitar la permanencia. La idea es que el visitante pueda detenerse, descansar, conversar o reflexionar antes o después de recorrer las colecciones y exposiciones temporales, sin que esos momentos queden desvinculados de la experiencia cultural.

“Incluso en un museo hay algo que sigue siendo esencial: la sensación de hogar”

“Hemos unido fuerzas para transformar algunas de las zonas comunes de la Planta 2 del Edificio Sabatini en algo más que zonas de paso: lugares pensados para estar, sentir y conectar, emocionarse, reflexionar”, ha señalado Laura Galarreta, Directora General de Comunicación y Relaciones Institucionales en Ikea España, a través de Linkedin. La directiva ha explicado que el museo buscaba espacios confortables para fomentar el desarrollo cultural, social y educativo de niños y adultos, y que el equipo de interiorismo de Ikea ha proyectado zonas donde se pueda aprender, descansar, reflexionar y encontrarse con otras personas. “Porque incluso en un museo hay algo que sigue siendo esencial: la sensación de hogar”, ha apuntado.

Un museo más abierto y acogedor 

El proyecto también refuerza una lectura cada vez más presente en la gestión cultural: que la experiencia del visitante no depende únicamente de la programación artística y también pasa por las condiciones físicas, emocionales y funcionales que hacen posible la visita. En museos de gran escala, los espacios intermedios, las áreas de descanso y los lugares de encuentro pueden resultar determinantes para ampliar el tiempo de permanencia y hacer más accesible el recorrido.

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“Integrando la esencia del diseño escandinavo en un espacio de alto tránsito, con soluciones duraderas, prácticas, versátiles y sobre todo confortables, pensadas para todos los públicos, este proyecto refleja muy bien algo en lo que en Ikea creemos profundamente: que el diseño es una manera de mejorar la experiencia”, ha señalado Galarreta.

La intervención conecta así con el posicionamiento de Ikea en torno al diseño democrático y con la apuesta del museo por reforzar su papel como espacio cultural accesible y social.

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