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Una marca de ropa dice con orgullo que fabrica en Bangladesh para denunciar las condiciones del trabajo textil en algunos países


  • Goat Organic Apparel ha lanzado una camiseta que luce por fuera la etiqueta de su país de procedencia
  • Los ingresos por su venta se destinarán una ONG que ayuda a trabajadores de la industria textil en todo el mundo

“Etiquetas. Nos dicen dónde se ha fabricado nuestra ropa, pero no nos informan de cómo”. Así empieza diciendo el spot que ha lanzado la firma holandesa de ropa sostenible Goat Organic Apparel.

El anuncio forma parte de una campaña internacional en la que, por un lado, la marca destaca el modo sostenible y respetuoso con los trabajadores en que hace su ropa en países en vías de desarrollo y, por otro, denuncia las malas prácticas en ese sentido de algunas marcas de moda rápida.

Una sencilla camiseta blanca de algodón es el estandarte de la campaña de la marca holandesa

La campaña comunica el lanzamiento de una camiseta blanca sencilla de algodón que tiene la particularidad de que lleva por fuera, al contrario de lo que es habitual, la etiqueta que informa del país donde se ha fabricado. En este caso, el pequeño trozo de tela, colocado en la espalda y justo debajo del cuello, como es habitual con las etiquetas de camisetas y camisas, dice “ Proudly made in Bangladesh” (“Orgullosamente fabricado en Bangladesh”).

El spot de la campaña ha sido creado por la agencia Lemon Scented Tea, producido por We Are Duffree (ambas compañías con sede en Amsterdam) y realizado por la directora Emma Watson.

En él se muestran imágenes de ropa de diferentes procedencias y se destaca el hecho de que nadie se fija mucho en ella ni les damos importancia, pero que, por contraste, Goat quiere que sus clientes lo hagan porque está orgullosa de dónde fabrica su ropa y de cómo lo hace.

“Los colores vistosos y los bonitos estampados”, dice el anuncio, “ocultan muchas veces todo lo que se oculta detrás de una etiqueta. Pero ¿qué pasa si estás orgulloso y no te asusta mostrar al mundo de qué estás hecho, si estás orgulloso de tu ropa y del modo en que se fabrica? Si no tienes nada que ocultar y todo para estar orgullo, muéstralo. ¿Por qué razón ocultarla, cuando estás lo suficientemente orgulloso como para poner tu etiqueta por fuera?”.
El anuncio termina diciendo que la marca está en contra de la discriminación y contar el trabajo infantil, proporciona a sus trabajadores entornos seguros y les paga salarios dignos.

Lavinia Bakker, una de las fundadoras de Goat, ha afirmado sobre la campaña: “Esta camiseta es un hito de los estándares de la compañía y su gente. Al colocar la etiqueta “proudly made in Bangladesh por fuera, queremos mostrar que no tenemos nada que ocultar, así como nuestro orgullo por el modo en que fabricamos nuestra ropa. Y nos gustaría que quien la llevara sintiera también ese orgullo."

Retamos a la gente a encontrar una marca de moda generalista que pueda hacer lo mismo.- Lavinia Bakker (Goat)

La campaña se enmarca, por otra parte, dentro de la iniciativa Talking Action, que Goat puso en marcha en 2018 para colaborar con causas sociales. En concreto, los ingresos por la venta de esta camiseta se destinarán a Labour Behind The Label, una ONG que ayuda a trabajadores de la industria textil en todo el mundo. La camiseta se vende la web de Goat al precio de 34,95 euros.

La UE, contra el trabajo forzoso

Las condiciones de los trabajadores en ciertos países en vía de desarrollo, y particularmente en el continente asiático, han tenido también protagonismo en la arena política.

La UE se está planteando prohibir la importación de productos elaborados a partir de trabajo forzoso

Así, en el discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el pasado día 15 ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, señaló que la Unión Europea se está planteando prohibir la importación de productos elaborados a partir de trabajo forzoso.

Von der Leyen dijo que si bien la UE apoya firmemente el comercio mundial, “este nunca  puede desarrollarse a expensas de la dignidad y la libertad de las personas”. "Hay 25 millones de personas”, añadió, “que están amenazadas o son obligados a realizar trabajos forzados. Nunca podemos aceptar que se vean obligados a fabricar productos, y que estos productos terminen vendiéndose en tiendas aquí en Europa. Por lo tanto, propondremos una prohibición en nuestro mercado de productos que hayan sido elaborados por trabajo forzoso. Los derechos humanos no están a la venta, a ningún precio”.