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La tasa Google no se pagará hasta diciembre

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La tasa Google no se pagará hasta diciembre

  • El gobierno aprueba hoy los impuestos a las grandes tecnológicas, pero aplaza el cobro ante la presión de Estados Unidos
  • Para final de año debería estar lista la propuesta de impuesto digital global de la OCDE que avalaría la postura española

El gobierno de Pedro Sánchez está decidido a aprobar este martes en Consejo de Ministros la conocida como tasa Google, un impuesto por el que las grandes tecnológicas como el propio buscador o Facebook deberían tributar en los países en los que hacen negocio en lugar de llevarse los beneficios a otros lugares con baja fiscalidad.

En condiciones normales, la tasa Google se debería abonar trimestralmente

Sin embargo, ante la presión de Estados Unidos (de donde proceden la mayoría de estas compañías) que ya amenaza con aranceles de los automóviles a los países que graven a sus tecnológicas; la cartera de Agenda Digital que dirige la ministra Nadia Calviño, ha anunciado que retrasa su cobro a diciembre.

Para entonces ya debería estar listo el impuesto digital global que prepara la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una postura internacional que avalaría la española. “No se trata de una suspensión del impuesto, sino simplemente de una liquidación a final de año”, ha asegurado la también vicepresidenta Calviño.

En condiciones normales, el pago del impuesto sobre servicios digitales o tasa Google debería fraccionarse trimestralmente, pero este 2020 la previsión es que se abone de manera excepcional a final de año como consecuencia del debate internacional generado. De hecho, países como Francia, que llegó a poner en marcha el impuesto e incluso a cobrarlo; lo congeló después también hasta final de año ante la amenaza de Donald Trump de aplicar aranceles del 100% a productos como el vino.

Según estimaciones de la OCDE, este impuesto permitiría recaudar unos 92.000 millones de euros al año. El debate en el seno del organismo gira en torno a dos propuestas:

  • Que las grandes corporaciones (no solo tecnológicas, en concesión a Estados Unidos) tributen donde estén sus usuarios
  • Que se fije un tipo mínimo global del impuesto de sociedades para desincentivar el desvío de beneficios a territorios con fiscalidad más ventajosa

España se ha mostrado favorable a que sean la OCDE o la Unión Europea quienes tomen la iniciativa en el diseño de una tasa digital, pero a la vez ha dejado claro que avanzaría con un impuesto propio en el caso de que fracasara la negociación a escala global, como ha ocurrido.
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