Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman, envejecidos, protagonizan una distopía donde la IA ha eliminado el 80% del empleo

  • “Energym” es un falso documental que muestra a los desempleados pedaleando para alimentar los servidores de la IA
  • La pieza satiriza el discurso tecnológico sobre eficiencia y propósito en plena conversación sobre la sustitución laboral
Un primer plano de Elon Musk envejecido

La start-up belga AiCandy ha lanzado un mockumentary titulado “Energym” que proyecta una hipótesis extrema para 2036: un escenario en el que la inteligencia artificial ha reemplazado el 80% de los empleos y la población sin trabajo se dedica a generar energía física para alimentar los centros de datos que sostienen el nuevo orden automatizado.

La pieza recurre a versiones envejecidas mediante IA de Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman, presentados como impulsores de una cadena ficticia de gimnasios donde los ciudadanos pedalean y levantan pesas para producir electricidad destinada a los servidores que los dejaron sin trabajo. El relato adopta el tono documental para reforzar la sensación de plausibilidad y despliega una estética corporativa, casi aspiracional, en contraste con el trasfondo distópico.

El planteamiento central -“Si la IA nos quita el trabajo, ¿también puede quitarnos las calorías?”- sintetiza la ironía del proyecto: el sistema convierte el desempleo en una supuesta oportunidad de bienestar, mientras reconfigura la dependencia tecnológica como ejercicio físico obligatorio.

 

La sátira aparece en un momento en el que las consecuencias laborales de la IA dejan de ser especulativas. hace unos días Jack Dorsey, CEO de Block, anunciaba un recorte del 40% de la plantilla en la compañía fintech, argumentando mejoras de eficiencia derivadas de la adopción de herramientas de inteligencia artificial. El movimiento se suma a una tendencia más amplia en la que la automatización es una variable operativa en decisiones corporativas de gran escala.

En las últimas semanas, declaraciones de altos ejecutivos han ampliado el foco hacia la propia cúpula empresarial. El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, reveló recientemente que empleados de su compañía desarrollaron una versión de “Dara AI” para simular presentaciones ante él. Aunque afirmó que la inteligencia artificial todavía no puede replicar la capacidad de aprendizaje en tiempo real, admitió que, llegado cierto punto de desarrollo, “todos somos reemplazables”.

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha señalado en varias ocasiones que no descarta que una inteligencia artificial pueda dirigir una gran compañía mejor que un ejecutivo humano. Sundar Pichai, CEO de Alphabet, ha sugerido que el rol de un CEO podría convertirse en una de las funciones más susceptibles de automatización en el futuro.

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En este contexto, “Energym” lleva la conversación al extremo: si la automatización promete eficiencia, ¿qué ocurre cuando la eficiencia reconfigura la noción misma de trabajo y propósito?

El trabajo de AiCandy se inscribe en la tradición del diseño especulativo, que utiliza escenarios futuros para cuestionar decisiones presentes. La elección de figuras reconocibles del ecosistema tecnológico busca subrayar el peso simbólico de quienes lideran la transformación digital. Así, la distopía planteada por “Energym” funciona como una exageración, pero se apoya en tensiones reales: consumo energético creciente de los centros de datos, automatización de tareas cognitivas o el discurso empresarial sobre reinvención profesional.

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