Durante los últimos dos años la conversación sobre inteligencia artificial en creatividad ha estado dominada por las posibilidades futuras, los debates éticos y las predicciones sobre el impacto tecnológico. Sin embargo, parte de la industria empieza a desplazar el foco hacia otro lugar: qué ocurre cuando esas herramientas dejan de ser experimentales y pasan a integrarse en los procesos cotidianos de producción.
Ese fue uno de los ejes centrales de la conversación mantenida entre Carlos Adán, Director Creativo en Buzz; Helena Grau, Go to Market en Krea; y Josep Suriñach, Cofundador de Linkvids. Moderados por Eduard Corral, Fundador y Responsable de Innovación en Buzz, analizaron cómo la inteligencia artificial está modificando la relación entre idea, ejecución, tiempos, presupuestos y capacidades creativas a medida que estas herramientas se integran en el trabajo cotidiano de agencias, estudios y productoras.
La reflexión formó parte de AIBC 2026, la primera edición de un encuentro impulsado por el equipo de Buzz, junto a Krea como partner creativo y Linkvids como partner de producción audiovisual. El evento reunió a profesionales de creatividad, tecnología y negocio para explorar el impacto práctico de la inteligencia artificial.
“La IA mejora la creatividad. Permite llegar más lejos o de una manera mucho más eficiente”
Lejos de plantear la tecnología como un sustituto de la creatividad, los participantes coincidieron en verla como una extensión de las capacidades humanas. “La IA mejora la creatividad”, defendía Carlos Adán (Buzz), al considerar que permite llegar “más lejos o de una manera mucho más eficiente” en el desarrollo y venta de ideas. Una visión compartida por Helena Grau (Krea), quien apuntó que las herramientas actuales permiten expandir mucho más rápido una visión creativa que antes podía quedar limitada por tiempo o presupuesto.
Sin embargo, la democratización tecnológica también introduce una paradoja. Si cualquier usuario puede generar imágenes o vídeos aparentemente sofisticados desde una interfaz sencilla, el valor percibido del trabajo creativo corre el riesgo de simplificarse. Josep Suriñach (Linkvids) reconocía que muchos clientes llegan hoy con la sensación de que producir contenidos es más fácil de lo que realmente es. “La creatividad se entiende como algo mucho más superficial”, explicaba, aunque defendía que precisamente esa automatización técnica devuelve protagonismo al pensamiento estratégico y cultural detrás de las ideas.

En ese contexto, la inteligencia artificial empieza a entenderse menos como una creatividad automática y más como un nuevo medio de producción. Una herramienta capaz de acelerar procesos, visualizar ideas antes imposibles o reducir fricciones técnicas, pero que sigue necesitando criterio humano, dirección y supervisión.
El caso de los gemelos digitales para CaixaBank
Uno de los ejemplos más desarrollados fue el presentado por Buzz junto a Krea para CaixaBank, un proyecto basado en clones digitales diseñados específicamente para la marca.
La iniciativa partía de una problemática habitual en comunicación corporativa: la dependencia de bancos de imágenes genéricos. “Queríamos pasar de buscar a dirigir”, resumía Carlos Adán (Buzz). Frente a la lógica tradicional del stock, donde las marcas deben adaptarse a fotografías ya existentes, el objetivo era construir un sistema visual propio, flexible y coherente con el imaginario de marca.
El proyecto arrancó mediante un proceso convencional de casting y contratación de modelos reales, cuyos derechos fueron negociados específicamente para uso en inteligencia artificial. La decisión respondía tanto a cuestiones legales como éticas, ante el riesgo de generar rostros sintéticos demasiado similares a personas reales sin consentimiento.
A partir de esas sesiones fotográficas se entrenaron modelos personalizados con tecnologías LoRA, capaces de reproducir los personajes en múltiples contextos, poses, encuadres y situaciones sin perder consistencia visual. Cada personaje contaba además con una pequeña biografía y atributos narrativos para reforzar la coherencia del universo visual. “El proyecto no se planteó como un proyecto de IA, sino con IA”, explicaba Adán, subrayando que la tecnología funcionaba como herramienta de producción y no como objetivo en sí mismo.
La colaboración con Krea permitió centralizar la generación, edición y postproducción dentro de un mismo entorno operativo. Según Helena Grau, parte del trabajo actual de la compañía consiste precisamente en alejarse del “gusto promedio” que domina muchos modelos generativos y avanzar hacia sistemas más personalizados, capaces de entender estéticas específicas de marcas y equipos creativos.
Aun así, el proyecto sigue manteniendo una fuerte capa de intervención manual. Photoshop, Lightroom y la dirección de arte continúan siendo fundamentales para ajustar color, iluminación o coherencia visual final. Porque, pese al avance tecnológico, los equipos coinciden en que el criterio creativo sigue siendo el principal factor diferencial.
Producción híbrida y contenido escalable
Por otro lado, Linkvids mostró una aproximación mucho más vinculada a la velocidad y el volumen que exigen hoy las plataformas sociales. Y es que la productora trabajó junto al Ayuntamiento de Barcelona en una pieza audiovisual donde el transporte público “movía” literalmente la ciudad, deformando edificios y elementos urbanos al paso de autobuses y metros.
La campaña combinaba grabación real en localizaciones de Barcelona, cámaras compactas, motion graphics tradicionales, composición digital y herramientas de IA generativa para ampliar las posibilidades visuales de producción.
“El proceso sigue siendo el mismo de siempre”, explicaba Josep Suriñach. Idea, guión, storyboard, localización y rodaje continúan existiendo. Lo que cambia es la capacidad de superar barreras que antes hacían inviables determinadas ejecuciones.
La IA intervino en distintas fases: generación de bocetos visuales, planificación de rodajes, reparación de audio e imagen, modificación de elementos urbanos, automatización de tareas de postproducción o creación de variaciones visuales. Según Linkvids, muchas de esas operaciones habrían requerido anteriormente presupuestos muy superiores o directamente no se habrían planteado.
El caso refleja además uno de los grandes cambios que atraviesa la producción audiovisual: la necesidad creciente de generar grandes volúmenes de contenido para plataformas y entornos digitales fragmentados. “La máquina pide más contenido constantemente”, resumía Suriñach.
En ese escenario, la IA aparece como una herramienta especialmente útil para escalar producción y automatizar variaciones creativas. Pero también introduce nuevas preguntas sobre el valor diferencial de las marcas y la autenticidad de los contenidos.
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Más control, personalización y criterio humano
Durante la conversación apareció repetidamente una idea compartida por todos los participantes: las herramientas todavía están lejos de haber alcanzado su techo técnico. Los ponentes compararon el momento actual de la IA con los primeros años de Internet, destacando tanto la velocidad de evolución como la rápida obsolescencia de los resultados visuales. Imágenes que hace un año parecían sorprendentes hoy resultan fácilmente identificables como generadas artificialmente.
Ante ello, el sector empieza a reclamar menos aleatoriedad y más control creativo. “Pasamos de ver qué sale a poder hacer realmente lo que queremos”, explicaba Carlos Adán.
Esa necesidad de control conecta directamente con la evolución que plantea Krea, centrada en personalización de modelos y adaptación estética para marcas, agencias y creativos. El objetivo no es únicamente generar imágenes, sino construir sistemas capaces de entender códigos visuales concretos y reproducirlos con consistencia.
Pese al entusiasmo tecnológico, también aparecieron preocupaciones sobre regulación, derechos de imagen y transparencia. Suriñach defendió la necesidad urgente de mecanismos que permitan verificar cuándo un contenido ha sido generado artificialmente y reclamó marcos regulatorios claros para toda la industria.
A continuación puedes ver la conversación completa:
Isabelita Virtual: “Siempre hago las cosas en beta”
La jornada también contó con la intervención de Isabelita Virtual, que aportó una lectura más artística y experimental sobre la relación entre creatividad e inteligencia artificial. Su ponencia funcionó como contrapunto a los casos de producción aplicada: si Buzz y Linkvids mostraron cómo la IA ya está entrando en los procesos de trabajo de agencias y productoras, Isabelita situó el foco en su capacidad para ampliar el lenguaje creativo y construir mensajes que antes difícilmente podían materializarse.
“Siempre hago las cosas en beta”, señaló al inicio de su intervención. Con esa idea resumió una forma de trabajo basada en la exploración más que en la perfección, y en la que cada proyecto funciona como parte de un proceso abierto. La creadora repasó cómo ha ido incorporando nuevas tecnologías a su práctica -desde Instagram y los NFTs hasta la IA generativa de imagen y vídeo-, pero insistió en que la herramienta solo adquiere verdadero interés cuando está al servicio de un concepto. “Veía muchas imágenes y pocos mensajes”, apuntó al recordar sus primeros contactos con Dall-E, subrayando que su aproximación parte del mensaje, el sentido y el punto de vista.

Esa defensa del concepto atravesó los proyectos que compartió durante la charla. En “Bugture”, una pieza que cruza insectos y alta costura, utilizó la IA para expresar visualmente una reflexión sobre la moda, su belleza y sus contradicciones. “Yo nunca hubiera podido hacer esta pieza porque obviamente no podía coger estos bichos y meterlos en los vestidos de alta costura”, explicó. Para Isabelita, la tecnología permitió explicar un concepto que difícilmente habría podido trasladar de una forma tan visual sin inteligencia artificial.
También presentó “Unseeing”, una pieza sobre aquello que las personas deciden no ver y sobre la posibilidad de una “visión selectiva”. El proyecto le sirvió para profundizar en una preocupación recurrente en su trabajo: la mirada, lo visible y lo invisible, tanto en sentido físico como simbólico. “Hay un punto donde tú ya no compites con la IA, donde ya nadie se va a plantear si un contenido es IA o no, siempre que entienda que el mensaje está por encima de la herramienta con la que lo has hecho”, señaló.
Otra de las piezas destacadas fue “Delegate Thinking”, desarrollada con SpecialGuestX, un proyecto físico compuesto por tres objetos concebidos como oráculos contemporáneos. Las piezas, realizadas como joyas en oro, rubíes, esmeraldas y madreperla, incorporan un LLM, pero se alejan de la lógica predictiva habitual de estos sistemas para devolver respuestas ambiguas que obligan al usuario a interpretarlas. La idea central, explicó, era que “tener criterio hoy es una joya, es un valor”. El proyecto le permitió conectar inteligencia artificial, artesanía y reflexión crítica sobre la delegación de decisiones en las máquinas.
La creadora cerró su intervención con su experiencia vinculada a la misión “Psyche” de la NASA, para la que desarrolló “Speculative Minerals”, una serie de formaciones geológicas teóricas sobre un asteroide metálico inexplorado. La propuesta conectaba ciencia, ficción y divulgación, y reforzaba la idea de que la IA permite ejecutar más rápido y mirar desde lugares distintos, imaginando escenarios posibles y abriendo conversaciones más amplias.

Su intervención cerró así una conversación en la que la inteligencia artificial dejó de aparecer únicamente como una tecnología espectacular o eficiente para mostrarse como una herramienta real de producción y un medio expresivo capaz de ampliar la capacidad de las marcas y los creadores para contar historias y construir nuevos imaginarios.
A continuación puedes ver la ponencia completa de Isabelita Virtual:







