Formulario de búsqueda

La crisis de la cadena de suministro amenaza con un colapso logístico y compromete el calendario comercial

  • La escasez de materias primas o la falta de trabajadores son algunas de las razones de la actual fragilidad
  • Las marcas están adaptando sus estrategias de marketing para evitar problemas con el stock y las entregas

Es posible que lo que adquiramos este Black Friday no lo recibamos hasta pasados unos meses, y que si queremos obsequiar con algún detalle a nuestros seres queridos en Navidad tengamos que realizar ya nuestras compras. Y es que la cadena de suministro a nivel mundial se encuentra en un momento muy delicado debido a una acumulación de factores que no solo está poniendo contra las cuerdas las próximas grandes fechas comerciales, sino también la recuperación de la economía internacional.

Los problemas logísticos actuales podrían comprometer la recuperación económica global

Escasez de algunas materias primas, atascos en los puertos, falta de transportistas, cuellos de botella, inflación en los precios de los envíos… La suma de distintos elementos está generando un colapso logístico a nivel global que está comprometiendo las expectativas de regreso a la normalidad de la economía. La fragilidad actual de las cadenas de suministro es tal que está llevando a muchas marcas y empresas a adaptar sus estrategias con el objetivo de evitar peligros para sus negocios.

La principal y más directa razón de esta particular situación se encuentra en las consecuencias del coronavirus. Tras prácticamente un año de confinamientos a nivel mundial y limitaciones a la movilidad, las estructuras logísticas llevan meses tratando de recuperar el ritmo habitual de su actividad al tiempo que se esfuerzan por satisfacer la creciente demanda derivada del auge del comercio electrónico y cumplir con los plazos de entrega de algunos productos que todavía permanecen atascados en proceso de producción, una especie de "efecto resaca" de 2020.

Escasez y atascos

No hay estanterías vacías en los supermercados, tal y como ocurriera en marzo del año pasado con la sobre compra de artículos como el papel higiénico o la harina, pero productos como las tarjetas gráficas, los móviles o los coches eléctricos están viendo paralizada su producción o incrementado el precio de su comercialización. La razón de ello es la escasez mundial de semiconductores y la falta de microchips, empleados en un gran número de los dispositivos que utilizamos diariamente. Los cierres en las plantas fabricantes de estos productos, muchas de ellas ubicadas en Asia, por brotes de coronavirus han generado cierto nivel de desabastecimiento que está impidiendo el correcto funcionamiento de la cadena de suministro. Toyota, por ejemplo, ha frenado la producción un 40% por falta de componentes clave.

Pero los cierres temporales por el virus en Asia, especialmente China, no han afectado únicamente a las plantas de producción, sino también a los sistemas de transportes. Algunos puertos se han visto obligados a suspender sus servicios debido a brotes y contagios entre los trabajadores, lo que ha ocasionado atascos de buques cargados de contenedores en alta mar. Además, los expertos señalan que no hay suficientes barcos ni contenedores -o estos están parados donde no son necesarios- para satisfacer la creciente demanda de consumo actual. Se estima que el transporte marítimo mueve el 80% del comercio mundial de mercancías.

Las fábricas chinas han recortado el consumo de energía por su encarecimiento

Muchas navieras se han visto obligadas a renovar su flota de contenedores este año, al no tener oportunidad de hacerlo el pasado, lo que ha disparado la demanda de materiales como el acero y el aluminio, necesarios para su fabricación. Esto ha llevado a que las fundiciones, en su mayoría chinas, no den abasto y además vean limitada su capacidad de producción por los recortes en el consumo de energía, debido al encarecimiento de esta.

A esto se suma la escasez de mano de obra especializada. Y es que, al comienzo de la emergencia sanitaria, muchas personas fueron despedidas y no han podido regresar a sus puestos de trabajo a pesar del reinicio de la actividad. El miedo al contagio o el rechazo a unas condiciones laborales duras y al trato deficiente durante los últimos meses son algunos de los motivos por los que muchos transportistas han renunciado a sus trabajos. Es más, las principales asociaciones de los sectores del transporte de mercancía por vía marítima, aérea y por carretera han enviado una carta abierta a las Naciones Unidas advirtiendo de un “colapso global del sistema de transportes” si los gobiernos no devuelven la libertad de movimientos de transportistas y les priorizan en el reparto de vacunas.

Todo ello ha provocado que se dispare el precio del envío de mercancías, especialmente por la vía marítima. Según Bloomberg, los gastos de envío de un contenedor de mercancías de Asia a Europa se han multiplicado por 10 respecto al mes de mayo de 2020, mientras que para la ruta el coste entre Shanghái y Los Ángeles se ha incrementado hasta 6 veces más. Tal y como apunta la consultora Expense Reduction Analystc, el flete medio de contenedores de 40 pies se ha situado durante todo el año en los 9.000 dólares. Esto provoca que los exportadores eleven sus precios e incluso cancelen algunos envíos. Así, se estima que la congestión de los puertos y las rutas de transporte marítimas podría prologarse hasta finales de este año o comienzos de 2022.

Más allá del mar, el transporte por carretera tampoco atraviesa una situación positiva. La escasez de conductores afecta a todo el continente europeo. Según la Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España, el 20% de las empresas del sector del transporte están experimentando dificultades para cubrir sus puestos vacantes y se estima que existen 10.000 empleos disponibles por falta de candidatos. El elevado coste económico de la barrera de acceso a la profesión, la dureza del ejercicio de la actividad y unas condiciones laborales poco atractivas destacan entre las razones de falta de mano de obra.

En Reino Unido todo ello se ve agravado a consecuencia del Brexit. La actual política británica respecto al trabajo de ciudadanos extranjeros está generando problemas en la actividad comercial  dando lugar a desabastecimientos en supermercados y gasolineras. Se estima que se necesitan aproximadamente 90.000 conductores, para lo que se han puesto en marcha diferentes medidas, como recurrir al ejército, a la formación gratuita o a visados temporales de trabajo.

Flexibilidad y adaptación

Todo ello ya ha llevado a muchas empresas a advertir a sus clientes de posibles inconvenientes de cara a los próximos meses. Así, compañías como Tesco o Amazon han informado de posibles retrasos en sus entregas, mientras que compañías jugueteras como Hasbro o Mattel han comunicado la posible falta de productos en su catálogo y el incremento de precios en sus artículos. Y muchos fabricantes ya están reduciendo su inventario para asegurarse de que puedan mantener los artículos en stock y cumplir con sus plazos de entrega, manteniendo así las expectativas de los consumidores.

En consecuencia, las estrategias de marketing y comunicación de las marcas también se está adaptando. Algunas compañías, especialmente las grandes, preparan sus campañas de navidad durante los últimos meses de verano y los primeros del otoño. Teniendo en cuenta que la escasez de algunos materiales se percibe desde hace meses y que la falta de transportistas se está acentuando durante estas semanas, muchas de ellas están adaptando sus planes.

Algunas marcas, como el minorista Studio, han lanzado ya sus campañas navideñas para presionar el inicio del periodo comercial y evitar posibles decepciones relacionadas con la entrega.

Por su parte, y también en el terreno del retail, Very también está invitando ya a sus clientes a adelantar la Navidad y a comprobar la disponibilidad de los productos a través de su página web y aplicación.

Tal y como recoge The Drum, algunas empresas están centrándose en sus mensajes de marca, en lugar de promocionar productos específicos, ya que se trata de creatividades genéricas y más adaptables en función de la demanda. Otras compañías están apostando por mensajes centrados en la modalidad click & collect, con la que animan a los clientes a hacer sus compras online, pero recogerlas en tienda, evitando así posibles fricciones con el reparto de última milla. No obstante, ante el incremento de precios de los productos a consecuencia al aumento del coste de las materias primas, la energía, la producción y el transporte, las marcas esperan un periodo navideño marcado por la reducción del gasto y por tanto menos ventas.

Cómo paliar el impacto y prevenir futuras crisis

Lo cierto es que la dependencia del barco como principal medio de transporte de mercancías, y la concentración de eslabones clave de la cadena de suministro en China, hace que la logística penda de un hilo. Desde la consultora Expense Reduction Analysts, y ante las campañas de Black Friday y Navidad, ofrecen una serie de consejos para hacer frente a la situación:

  • Hacer previsiones a largo plazo: los empresarios deben hacer un esfuerzo por hacer previsiones a mucho más largo plazo, buscando que demanda y el stock estén parejos.
  • Diversificar: mitigar la dependencia de Asia y del mar para por sacar los centros de producción de allí y relocalizarlos en Europa para acortar los plazos de entrega y realizar envíos de pedidos en otros transportes, o en otro continente para poder tener más opciones en caso de que una falle.
  • Buscar productos sustitutivos: en el caso de compañías manufactureras, se pueden buscar materias primas semejantes para poder suplir lademanda sin tener que esperar a los envíos más costosos y lejanos de otros lugares.

"Si pones todos tus huevos en una misma cesta y ésta se rompe tendrás problemas, como hemos visto recientemente con la dependencia de la cadena de suministro asiática", explica Imma Foix, Partner en Expense Reduction Analysts. "Es importante dedicar tiempo a mejores programas de gestión de riesgo para identificar los puntos débiles de la cadena de suministro y tener planes de emergencia que nos cubran las espaldas de retrasos, falta de materias o aumento del precio de las mismas”.

Sin embargo, más allá de solventar las posibles crisis que puedan acontecer en el corto plazo respecto a los stocks o las entregas y la implementación de soluciones rápidas para afrontar con éxito fechas tan señaladas como el Black Friday o la Navidad, la situación actual plantea la necesidad de un cambio sistémico en el diseño de las cadenas de suministro. Cuestiones como la dependencia de China, la apuesta por la fabricación local, el rediseño de modelos de transporte o la mejora de las condiciones laborales de los profesionales de toda la cadena son cuestiones a las que atender de cara a la consecución de un progreso sostenible.