Largas colas, reventa o tiendas cerradas por la policía han sido algunas de las consecuencias del lanzamiento global de Royal Pop, una colección de relojes fruto de la colaboración entre las emblemáticas marcas suizas Swatch y Audemars Piguet. La estrategia de venta, que aspiraba a generar expectación y exclusividad, ha desatacado una situación de caos y confusión que amenaza con dejar huella en la reputación de ambas firmas.
Los relojes de bolsillo de la colección combinan características distintivas y referencias icónicas de la categoría Se inspiran en la legendaria colección Royal Oak de Audemars Piguet, lanzada en 1972, así como en los relojes Swatch Pop de la década de 1980, y está articulada por el colorido y vibrante estilo del arte pop. La línea está compuesta por ocho modelos diferentes diseñados para lucirse de múltiples maneras.
Las marcas asegura que se trata de “una colección revolucionaria”. “Una colaboración que rompe las reglas y que fusiona el atrevimiento y la provocación positiva con el arte de la alta relojería. Dos iconos suizos se unen en una colección totalmente nueva que redefinirá la manera en la que llevamos los relojes”; han comentado desde Swatch en redes sociales al dar a conocer los relojes.
La colección, que comenzó a comunicarse hace una semana, se lanzó oficialmente el pasado 16 de mayo, con un precio de unos 400 euros por unidad en tiendas Swatch seleccionadas. Tal y como apuntaba la compañía en un comunicado, solo se podría comprar un reloj por persona y por día, siguiendo una estrategia similar a la de colaboraciones anteriores de Swatch.

Caos en la venta
Es por ello que desde horas, incluso días, antes de la llegada de los relojes a las tiendas, cientos de personas comenzaran hacer cola en los establecimientos con el objetivo de asegurarse un ejemplar, pese a no tratarse de una edición limitada. Tokio, París, Londres, Nueva York, Milán, Dubái, Madrid o Barcelona han sido algunas de las ciudades en las que las multitudes se han agolpado ante las puertas de las tiendas.
La estrategia de stock limitado por parte de Swatch, de la que muchos consumidores no estaban al tanto, ha generado las colas y, por tanto, también la frustración de mucho de los que, tras largas esperas, no han podido conseguir el producto. Las aglomeraciones, por su parte, han causado conflictos y disturbios en muchas partes del mundo, tal y como han compartido los usuarios en redes sociales.
“Es una vergüenza como se han hecho las cosas, permitir una cola de 400 personas para tener solo 40 Uds. y ni siquiera han abierto la tienda”, apunta un comentario en una de las publicaciones de Swatch en Instagram. “Vuestra organización ha sido absolutamente lamentable y esperamos que aprendáis la lección y no volváis a faltar al respeto a tantísimas personas que provocados por vuestras falsas expectativas han hecho cola durante días para irse sin su reloj”, comenta otro.
En nuestro país, la presentadora e influencer Alba Carrillo ha sido una de las afectadas por la gestión del lanzamiento, a juzgar por un vídeo que se ha hecho viral en el que se enfrentaba a los empleados de la tienda de Swatch en Madrid. Óscar Moreno, un creador de contenido, recogió el momento de la discusión en directo justo después de subir un vídeo narrando la acción desde la puerta. Ella misma también ha compartido lo ocurrido en sus perfiles de redes sociales, y ha realizado múltiples publicaciones en las que ha criticado a la marca y compartido en tono satírico su experiencia.
Tal ha sido el revuelo que la marca ha emitido un comunicado en sus redes sociales señalando que de continuar la situación podría verse obligada a pausar las ventas. “Por motivos de seguridad, hacia nuestros clientes y nuestros equipos de tienda, por favor pedimos no acudir a nuestros puntos de venta en grupos numerosos para adquirir este producto”, ha comentado. “La colección Royal Pop estará a la venta durante bastantes meses. En algunos países, no se permiten colas de mas de 50 personas, con lo que las ventas podrían ser pausadas”.

Los relojes de Swatch terminan en la reventa
Una de las claves de la estrategia era mantener accesibilidad y asequibilidad que ha caracterizado a Swatch durante décadas, y al mismo tiempo, capitalizar la percepción de exclusividad de una marca de lujo como Audemars Piguet. Esto es uno de los aspectos que ha despertado el interés de fans de las marcas y de coleccionistas, pero también de revendedores.
Es más, según algunos de los comentarios de los usuarios en las publicaciones de Swatch, éstos han estado presentes incluso a la salida de las tiendas. “Una vergüenza lo sucedido en las tiendas de Madrid. Cero control de seguridad, mafias colando personas por decenas en los primeros puestos y cero preocupación por los verdaderos interesados en el reloj y no en la reventa. Toca vender la colección y nunca más tocar un Swatch”, expone un usuario. “Cuanta comisión se ha llevado los dependientes por parte de los revendedores?”, cuestiona otra.
Lo cierto es que los relojes ya pueden encontrarse fácilmente en plataformas de segunda mano, como Wallapop, donde el precio por unidad se sitúa entre los 1.200 y los 2.400 euros. Además, algunos consumidores ofrecen los relojes que han conseguido a través de redes sociales, o en comentarios de las propias publicaciones de la marca.

Algo muy similar a todo lo acontecido estos últimos días en torno a la marca ya ocurrió en 2022 con el lanzamiento de MoonSwatch, un reloj en colaboración con Omega. El lanzamiento, que tampoco se hacía bajo el modelo de edición limitada, también atrajo multitudes a las tiendas y muchas de ellas en diferentes puntos del planeta se vieron obligadas a cerrar para garantizar la seguridad, según recogió The New York Times en su momento.
Del mismo modo, a las pocas horas del inicio de la venta del reloj, los modelos comenzaron a aparecer en marketplaces como eBay o StockX o el especializado en relojes Chrono24. Según el medio, todo ello marcó un hito en la industria relojera, abriendo la categoría de relojes de menor precio y redefiniendo el perfil de los compradores. La marca vendió más de un millón de unidades del modelo.
En cualquier caso, el actual lanzamiento, que presumiblemente estaba llamado a elevar la percepción de ambas marcas, ha terminado generando una crisis de reputación a nivel internacional. Los usuarios lamentan que Swatch haya obviado a los verdaderos fans de la marca y a los consumidores realmente interesados y tildan de “vergonzoso” y “lamentable” todo el proceso. Algunos incluso están iniciando un movimiento de boicot, invitado a dejar de comprar los relojes de la marca.