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Vivimos una fiebre del naming
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Vivimos una fiebre del naming

  • Los millennials, los ninis, las NoMo, los dreamers... Nos gusta ponerle nombre a todo
  • Se "bautizan" targets en función de la edad, los gustos y hasta el estilo de vida
14/09/2017 - 17:33
naming

En marketing nos referimos al naming como ese proceso creativo que nos permite bautizar una marca, hacerla diferente, única e irrepetible.

Pero lo cierto es que el naming no sólo se aplica a las marcas. También es habitual ponerle etiquetas a los targets. Y a ser posible en inglés (porque suena mucho más cool). Uno de los nuevos targets más famosos son los bautizados como Millennials. Estos jóvenes nacidos entre el año 1980 y el 2000 son quizás el público que más obsesiona últimamente a las marcas. Como Yves Saint Laurent, que ha creado hasta un himno sólo apto para ellos.

No contentos con un sólo nombre, a esta generación adicta a las nuevas tecnologías y ansiosa por vivir experiencias, también la hemos nombrado como la Generación Y o Generación Peter Pan.

En su caso, el naming hace referencia a la época en la que ha nacido un determinado grupo social, pero la tendencia no tiene límites.

El naming puede hacer referencia a los gustos o estilo de vida de los targets

También encontramos etiquetas en función de los gustos, intereses y estilos de vida. En este grupo están los jóvenes que ni estudian ni trabajan. A ellos les hemos colgado la etiqueta de ninis y a las mujeres que han decidido no tener hijos las llamamos NoMo (por el inglés No Mothers).

La alimentación y el deporte también determinan un nombre. ¿Qué me decís, por ejemplo, de los fofisanos? Ellos son los que mejor saben llevar una buena barriga cervecera, algo impensable para los fitness. ¡Qué locura! Y los que cada vez lo tienen más fácil para comer en cualquier restaurante son los veggies. Las cartas vegetarianas son tendencia incluso en los restaurantes de hamburguesas, que ya empiezan a servir la versión no carnívora. 

¡Ah! Y los foodies son los aficionados a la comida en general.

 

Más nichos

En la música y la moda encontramos también un nicho importante para el naming. Ahí están por ejemplo los hipsters, los estilo boho-chic e incluso los que lo mezclan todo un poco con tal de ir trendy. Cada uno con su propio hashtag.

La fiebre del naming nos ha dejado también términos como intersexuales, para referirnos a las personas que tienen características genéticas sexuales masculinas y femeninas a la vez, y los metrosexuales para hombres preocupados por la moda. Pero, ¿habéis oído hablar de los espornosexuales?

El espornosexual lleva ropa ajustada y músculos marcados

Es la nueva tendencia que arrasa en la tele y los gimnasios. Una especie de metrosexualidad renovada en la que los músculos marcados, los tupés engominados, las pieles bronceadas y las prendas de vestir ajustadas están a la orden del día. Sobre todo en los realities de televisión en los que se va a encontrar pareja. El término es del periodista británico Mark Simpson y el icono más representativo lo encontramos en el futbolista Cristiano Ronaldo, habitual modelo de campañas de publicidad como esta en la que se defiende a un hombre preocupado por cuidar su imagen.

 

De hecho lo espornosexual tuvo un pico de interés a comienzos de año y ahora parece que se está poniendo de moda otra vez. Las búsquedas del término en Google se han disparado en los últimos días en España según Google Trends.

 

Por cierto, ¿os acordáis de los nerds? Serían un poco el contrapunto de los espornosexuales. Ese grupo social que no está para nada interesado en seguir la moda ni en practicar deporte. Y en la misma línea estarían los lumbersexuales. El naming viene del inglés "lumber" que significa madera y los "lumberman" son los leñadores. Tirando de paralelismo, hemos acabado catalogando de lumbersexuales a los hombres que lucen desaliñados con barbas prominentes y camisas a cuadros.

 

Los que llevan la etiqueta de outsiders son los que se niegan a seguir las normas sociales para vivir un poco al margen. Alternativos también son los underground, mientras que los que luchan por la integración y contra la deportación son los dreamers. Este es el naming que le hemos puesto a los jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos con sus padres cuando eran niños y que ahora sueñan con poder vivir en el país que consideran su hogar.

Estos son sólo unos pocos ejemplos de la fiebre del naming en la que vivimos. Nos gusta catalogarlo todo quizás porque, como animales sociales que somos, nos sentimos más cómodos formando parte de un grupo. ¿Y tú? ¿Con qué naming te identificas?

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Comentarios

Me ha gustado el planteamiento del artículo, sobre todo la parte fina porque mientras leía iba subiendo la tensión como si fuera una película o una ponencia. ¡Ha sido divertido! Aunque he echado en falta un toque más hondo al motivo de por qué le damos nombre a las cosas y las consecuencias que tiene en el mercado el hecho de brandear las definiciones. Entiendo que era una artículo más opinador pero no sé... Os lo digo porque veo que estáis haciendo artículos en esta línea y por acá os seguimos mucho y me gusta ver que seguís innovando y ofreciendo cosas diferentes. Muchas gracias y enhorabuena. Ah, por cierto, el motivo del inglés no es solo por ser más cool, sino porque vivimos en un mundo globalizado con empresas multinacionales y mercados totales que requieren de unidad en los conceptos para exportar estrategias. No tendría sentido hacerlo en varios idiomas. Lo hacemos en inglés porque es el que más paga.
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