Perplexity es uno de los actores protagonistas en el nuevo ecosistema de buscadores impulsados por inteligencia artificial, que ahora está reconsiderando su estrategia publicitaria. Tras haber sido una de las primeras compañías en introducir anuncios dentro de su producto, la empresa ha comenzado a retirarlos progresivamente desde finales del año pasado, según informaciones recogidas por el Financial Times.
Según declaraciones de un ejecutivo de Perplexity durante un encuentro con medios, “un usuario necesita creer que está recibiendo la mejor respuesta posible para seguir utilizando el producto y estar dispuesto a pagar por él”. El problema, añade, es que “con anuncios, el usuario empezaría a dudar de todo”, lo que hace que, por ahora, no consideren la publicidad una vía prioritaria.
La decisión sitúa a Perplexity en una posición más cercana a la de Anthropic que a las de OpenAI o Google dentro de un debate cada vez más explícito en la industria: ¿puede un asistente conversacional monetizarse con publicidad sin comprometer su credibilidad?
La decisión sitúa a Perplexity en una posición más cercana a Anthropic que a OpenAI o Google
Google lleva meses integrando anuncios en sus funcionalidades de IA, como AI Mode o AI Overviews y, aunque Gemini sigue sin publicidad directa, la compañía ha señalado que podría ser un paso natural en el futuro. OpenAI, por su parte, comenzó la semana pasada a probar anuncios en ChatGPT. Su CEO, Sam Altman, ha defendido que un negocio publicitario permitiría hacer sostenible la versión gratuita del producto.
Anthropic, sin embargo, ha optado por la postura contraria. En un manifiesto reciente, la compañía aseguraba que incluir anuncios en Claude sería incompatible con su objetivo de convertirse en “un asistente genuinamente útil para el trabajo y el pensamiento profundo”. Incluso lanzó cuatro anuncios durante la Super Bowl ironizando sobre la publicidad en chatbots.
El argumento central es que, aunque los anuncios no influyan directamente en las respuestas generadas por el modelo, introducen un incentivo a optimizar por engagement -tiempo de uso y recurrencia- métricas que no necesariamente están alineadas con la utilidad real.
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El objetivo es construir un flujo de ingresos basado en suscripciones premium y licencias empresariales, en lugar de depender del inventario publicitario.
No obstante, un ejecutivo de la compañía ha sugerido que podrían reconsiderar los anuncios en el futuro, aunque también afirmaba que quizá “nunca necesitemos recurrir a ellos”, dependiendo de cómo evolucionen sus líneas de negocio.
La publicidad es el modelo que ha financiado la expansión de internet durante dos décadas. Pero los asistentes de IA son algo más que simples feeds de contenido, porque producen respuestas interpretadas como conocimiento. Si un usuario sospecha que la respuesta está condicionada por intereses comerciales, la erosión de la confianza puede ser inmediata.
El modelo dominante no está decidido todavía. Pero empieza a quedar claro que la confianza es el activo más valioso, y más frágil, de la inteligencia artificial conversacional.