Meta tiene patentada una IA que seguiría publicando en nombre del usuario después de su muerte

  • La compañía ha registrado un sistema capaz de “simular” la actividad social de un usuario ausente o fallecido
  • Aunque asegura que no planea desarrollarlo, las tecnológicas ya exploran cualquier uso para modelos de lenguaje
La ilustración de un rostro con ojos cerrados y unas líneas de colores que se elevan hacia arriba

¿Debe una cuenta en redes sociales morir con su propietario? Meta ha llegado a contemplar lo contrario. La compañía obtuvo a finales de 2025 la concesión de una patente que describe cómo un modelo de lenguaje podría entrenarse con los datos históricos de un usuario para seguir publicando, reaccionando e incluso respondiendo mensajes directos en su nombre cuando estuviera ausente, o muerto. Aunque la empresa afirma que no avanzará con la idea, el documento abre un debate sobre identidad digital, duelo y el modelo de negocio de las plataformas.

La patente registrada en 2023 y concedida posteriormente describe un sistema basado en modelos de lenguaje (LLM) capaz de “simular” la actividad de un usuario en una red social. Según el texto, el modelo podría utilizarse cuando una persona se toma un descanso prolongado o, incluso, si el usuario ha fallecido.

El sistema se entrenaría con datos específicos del perfil: publicaciones, comentarios, likes, patrones de interacción e incluso mensajes privados. El resultado sería un clon digital capaz de interactuar con terceros, reaccionar a contenido, comentar y, potencialmente, simular llamadas de audio o vídeo.

Desde Meta recuerdan que registran patentes para proteger conceptos, no necesariamente para implementarlos

No obstante, en declaraciones posteriores a Business Insider, un portavoz de la compañía ha asegurado: “No tenemos planes de avanzar con este ejemplo”. Así, desde Meta recuerdan que registran patentes para proteger conceptos, no necesariamente para implementarlos. Aunque el simple hecho de que la idea se formulara en términos técnicos, revela hasta qué punto las grandes tecnológicas han explorado nuevos territorios para los modelos generativos.

La frontera del avatar póstumo

Meta no es ajena al debate sobre legado digital. Hace casi una década, Facebook introdujo la figura del “contacto legado”, que permite designar a una persona para gestionar la cuenta tras el fallecimiento. Pero el paso que sugiere esta patente va  más allá, manteniendo activo el perfil.

En una entrevista en 2023 con el podcaster Lex Fridman, Mark Zuckerberg reflexionó sobre la posibilidad de que avatares virtuales permitieran interactuar con personas fallecidas. “Si alguien ha perdido a un ser querido y está en duelo, puede haber formas en las que interactuar o revivir ciertos recuerdos sea útil”, afirmaba entonces. Aunque también reconocía: “Probablemente haya un punto en el que pueda volverse poco saludable”.

El documento de la patente incluso señala que la ausencia definitiva de un usuario fallecido tiene un impacto “más severo y permanente” en la experiencia de otros usuarios. Es decir, la plataforma percibe la muerte como una interrupción del flujo social.
Y es que en plataformas cuya rentabilidad depende del tiempo de permanencia y del volumen de actividad, una cuenta que deja de publicar representa una merma potencial en engagement. Y si la red se convierte progresivamente en un “cementerio digital” de perfiles inactivos, la erosión podría ser notoria.

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En el panorama actual, Facebook acumula millones de cuentas de usuarios fallecidos. Al mismo tiempo, sus feeds se llenan de contenido generado por IA. Por lo que la frontera entre presencia humana y automatización ya está siendo difusa. En este escenario, un clon digital entrenado sobre datos históricos prolongaría la vida simbólica de un perfil, manteniendo activa su contribución al ecosistema publicitario.

La grief tech, entre la innovación y la controversia

La categoría conocida como grief tech ya ha generado start-ups que permiten crear chatbots entrenados con datos de personas fallecidas. Microsoft patentó en 2021 un sistema similar, que posteriormente descartó por considerarlo inquietante. Pero empresas como Replika o iniciativas de “deadbots” han intentado ocupar ese espacio, entre la innovación y la controversia.

La planificación patrimonial digital empieza a incluir cláusulas específicas sobre IA

En paralelo, algunas personas famosas han comenzado a blindar legalmente su imagen y su voz para evitar usos no autorizados tras su muerte. Así que la planificación patrimonial digital empieza a incluir cláusulas específicas sobre inteligencia artificial.

Más allá de si Meta desarrolla o no esta tecnología, la existencia de la patente evidencia hasta dónde está llegando la experimentación con modelos generativos. La pregunta se desplaza, por lo tanto, desde si técnicamente se puede simular a alguien, a si debería hacerse. Porque un modelo entrenado con el historial digital de una persona puede reproducir su estilo, su tono y sus patrones de interacción. Pero la identidad no es únicamente una suma de datos: implica conciencia, contexto y evolución. Convertirla en un sistema que responde automáticamente tras la muerte desplaza el debate del terreno tecnológico al filosófico y al jurídico y obliga a redefinir qué significa morir en la era digital.

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