Decathlon elimina la devolución de su zapatilla estrella para combatir el abandono deportivo

  • La campaña, desarrollada junto a Rethink en Canadá, busca reforzar la constancia en los propósitos deportivos
  • Transforma una política comercial estándar, como la devolución, en una herramienta de motivación conductual
Una valla de publicidad exterior mostrando la zapatilla de Decathlon que no se puede devolver

El segundo viernes de enero es conocido como “Quitter's Day”, el momento en el que una parte significativa de los propósitos de Año Nuevo se abandonan. En Canadá, el 48% de la población sitúa el fitness como su principal resolución anual, pero los datos de Drive Research (2024) muestran una realidad persistente: cerca del 92% no consiguen mantener ese compromiso más allá de las primeras semanas. En ese punto crítico, Decathlon ha decidido intervenir desde un ángulo poco habitual en el retail.

De la mano de la agencia Rethink, la marca deportiva ha lanzado una iniciativa en Canadá que transforma una política comercial estándar. como la devolución, en una herramienta de motivación conductual. Entre el 1 y el 31 de enero de 2026, quienes compren el modelo KIPRUN 500 WR aceptan simbólicamente renunciar a su derecho de retorno durante 30 días, “bloqueando” su resolución de mantenerse activos.

“La marca deja de ser un vendedor y pasa a convertirse en un socio de responsabilidad”

Lejos de buscar comodidad inmediata, la acción introduce fricción de forma explícita y consciente. En la página del producto y en tienda, el consumidor recibe un aviso claro: al comprar la zapatilla, se compromete a no devolverla como señal de que seguirá en movimiento. A cambio, los miembros del programa de fidelización reciben 1.000 puntos extra, que solo conservan si cumplen el compromiso.

“A menudo hablamos de eliminar fricciones en la experiencia de cliente, pero aquí usamos la fricción como una herramienta estratégica de motivación”, explica Xavier Blais, Socio y Executive Creative Director de Rethink. “Al cuestionar una política tan establecida como la devolución, nos apoyamos en una verdad profunda de la marca: Decathlon se preocupa de verdad por que sus clientes se mantengan activos. La marca deja de ser un vendedor y pasa a convertirse en un socio de responsabilidad”.

 

 

 

Así, la acción desplaza el foco del producto al comportamiento. Decathlon no enfatiza en prestaciones técnicas ni precio, sino que introduce un marco de responsabilidad compartida con el consumidor. “Vemos que la gente quiere empezar el año con fuerza, pero la tentación de abandonar es muy fácil”, señala Marie-Lou Blais, Directora de Marketing y Comunicación en Decathlon Canadá. “Nuestra misión va más allá de la conveniencia. Nos importa el bienestar sostenido y la capacidad de las personas para comprometerse consigo mismas. Esta zapatilla no retornable es una forma lúdica de intervenir en un momento clave y transformar una compra sencilla en un acto de compromiso personal”.

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La iniciativa abre la puerta a que una marca de retail pueda ayudar a sus clientes a no desistir, incluso a costa de renunciar a una ventaja comercial clásica, lanzando un mensaje cultural sobre constancia, movimiento y compromiso a largo plazo.

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