Canva convierte a una ardilla en un movimiento cultural para reivindicar el poder de las ideas

  • La campaña comenzó con una misteriosa estatua de una ardilla en Nueva York
  • La idea evolucionó hacia una comunidad ficticia con activaciones urbanas y contenido digital
Una ardilla comiendo al lado de un portátil con la web de Canva abierta

Una estatua de una ardilla aparece sin explicación en Brooklyn Bridge Park. A su alrededor empiezan a reunirse personas con gorros de bellotas, coros dedicados al animal y vendedores de globos con forma de ardilla. En redes sociales surgen preguntas, teorías y publicaciones sobre un supuesto movimiento denominado “The Squirrelites”. 
Lo que parecía una intervención urbana absurda y espontánea era, en realidad, el arranque de la nueva plataforma global de Canva, que ha convertido una idea aparentemente ridícula en un fenómeno cultural para reivindicar el poder de la creatividad visual.

Muchas ideas no llegan a existir porque quienes las tienen no disponen de las herramientas necesarias para darles forma

La campaña, desarrollada junto a la agencia Quality Meats bajo el concepto “The Thing That Makes Anything A Thing” (Lo que hace algo de cualquier cosa), parte de una observación: muchas ideas nunca llegan a existir públicamente no porque sean malas, sino porque quienes las tienen no disponen de las herramientas necesarias para darles forma, legitimidad o capacidad de difusión. Canva sitúa así su propuesta más allá del diseño gráfico y se presenta como una plataforma capaz de transformar cualquier intuición, proyecto o impulso creativo en algo visible.

“En cualquier momento existen cientos de ideas atrapadas en la cabeza de las personas que nunca ven la luz, porque no todo el mundo tiene las herramientas para hacerlas realidad”, ha explicado Kristine Segrist, Global Head of Consumer Marketing de Canva. “Queremos empoderar a cualquiera para convertir una chispa en algo que el mundo pueda ver, compartir y con lo que pueda interactuar”.

Una campaña construida como fenómeno cultural

La estrategia comenzó entre el 30 de abril y el 2 de mayo con la instalación de una estatua de ardilla en Brooklyn Bridge Park, en Nueva York, sin presencia visible de marca ni explicación aparente. El misterio se acompañó de pequeñas activaciones urbanas vinculadas al universo de las ardillas: círculos de tejido confeccionando gorros con forma de bellota, actuaciones musicales, vendedores ambulantes y cartelería callejera relacionada con “The Squirrelites”.

 

 

La acción se amplificó mediante publicaciones en exterior, redes sociales, contenido de influencers y piezas teaser diseñadas para alimentar la conversación y generar curiosidad colectiva. La campaña jugaba deliberadamente con la frontera entre sátira, absurdo y plausibilidad, dejando que la comunidad digital se preguntara si realmente estaba emergiendo un extraño movimiento cultural alrededor de las ardillas.

 

 

 

 

Posteriormente, Canva reveló estar detrás de la iniciativa mediante el lanzamiento de una pieza audiovisual principal y varias ejecuciones adicionales que muestran cómo una simple ocurrencia puede convertirse rápidamente en una identidad visual completa: posters, merchandising, publicaciones sociales y una comunidad de seguidores.

El spot principal, dirigido por Ulf Johansson para Smith & Jones Films, sigue a una mujer cuyo encuentro casual con una ardilla termina derivando en un movimiento colectivo casi espiritual. La narrativa exagera deliberadamente la velocidad con la que una idea puede adquirir legitimidad y propagarse cuando cuenta con herramientas visuales capaces de hacerla parecer “real”.

“Crear un movimiento que adore a las ardillas quizá no sea una gran idea”, ha señalado Gordy Sang, Cofundador y Co-Chief Creative Officer de Quality Meats. “Pero cuando se presenta cuidadosamente gracias a Canva, incluso la idea de que las ardillas poseen algún tipo de poder superior puede parecer instantáneamente legítima y hasta plausible”.

La campaña también sirve para introducir la evolución de Canva hacia una plataforma más conversacional y automatizada gracias a Canva AI 2.0, reforzando el posicionamiento como herramienta y como socio creativo integral para proyectos personales o negocios.

 

 

 

 

 

Con esta campaña, Canva profundiza en una narrativa cada vez más frecuente. La compañía plantea que en un entorno saturado de ideas, la diferencia competitiva pasa por la capacidad de convertirlas rápidamente en algo visible y socialmente compartible.

La campaña se despliega en formatos experienciales, exterior, social media, audio, influencers y contenido digital, y está concebida como plataforma de largo recorrido para Norteamérica.

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