Sydney Sweeney ha decidido que, entre rodajes y alfombras rojas, también hay tiempo para podar rosales. O al menos para simularlo frente a cámara. La actriz ha lanzado una campaña para Syrn, su marca propia de lencería, con una pieza audiovisual que traslada el imaginario del cuidado del jardín al terreno de la insinuación.
El spot, dirigido por Frances O’Sullivan y producido por Anonymous Content, construye un universo deliberadamente colorista y ligeramente kitsch en el que Sweeney alterna tareas domésticas con gestos cargados de doble lectura: se inclina entre rosales, manipula setos con una pose coreográfica y conduce un cortacésped con estudiada teatralidad. La narrativa juega en todo momento con el contraste entre la apariencia cándida y el subtexto evidente.
La dirección artística refuerza esa tensión. Y es que la luz es limpia, los colores aparecen saturados y el vestuario parece pensado para subrayar esa paradoja entre inocencia y provocación.
Sweeney ha cultivado en los últimos años una presencia mediática que combina glamour, humor autorreferencial y una gestión muy consciente de su imagen pública. Esta campaña se sitúa en esa misma línea, tomando la expectativa creada alrededor de su figura y la convierte en un recurso creativo, jugando con la autoparodia sin abandonar el control estético.
El título no oficial de “naughticultural pursuits” resume bien la intención: horticultura con doble sentido, donde el jardín funciona como un escenario simbólico en el que lo doméstico y lo sensual conviven en equilibrio.
Este lanzamiento evidencia cómo las celebridades están apostando por marcas propias que trascienden la licencia de nombre para convertirse en extensiones estratégicas de su identidad. Así, Syrn se presenta como un proyecto empresarial que utiliza el relato audiovisual para definir su tono desde el primer momento.