Pablosky, la marca española de calzado infantil con casi 60 años de historia, ha dado a conocer su compromiso de no mostrar rostros de menores en su comunicación comercial. La firma, fundada en 1969 por Juan Pablo Martín-Caro y con sede y fábrica propia en Toledo, seguirá construyendo campañas publicitarias con niños y niñas como protagonistas, pero sin mostrar sus caras.
El movimiento, tal y como explica en un comunicado, supone la revisión de los códigos audiovisuales y narrativos básicos de la publicidad para conectar con el público infantil y familiar, y responde a los retos actuales de la comunicación, el entorno digital y la privacidad. El cambio se produce a consecuencia de una reflexión de la compañía en entorno a las redes sociales, la inteligencia artificial o los nuevos usos de las imágenes.
“Es un gran reto creativo, pero precisamente por eso también es interesante”
“Durante muchísimos años, la publicidad ha entendido que los rostros son uno de los principales recursos para conectar emocionalmente. Nosotros también los hemos utilizado. Y ahora nos estamos planteando si podemos seguir emocionando a las familias sin necesidad de mostrar las caras de los niños"; ha explicado Eva Martín-Caro, Directora General de Pablosky, en un comunicado. "No voy a negar que es un gran reto creativo, pero precisamente por eso también es interesante”.
La marca lo ha comunicado con un vídeo manifiesto, trabajado junto a la agencia de marketing Cursiva y la agencia creativa Morbo. En él expone sus motivaciones, así como los desafíos de marca que plantea la decisión, y también adelanta los nuevos códigos visuales que marcarán su comunicación.
También ha creado un espacio digital dedicado que recoge todo el proceso reflexivo de la marca y las claves de su nuevo código visual.
En este sentido, la marca ha adelantado que no mostrará rostros de menores, pero éstos seguirán formando parte de su propuesta visual. Así, su comunicación evitará que la expresión facial y la identidad del menor sea el recurso central de la imagen, pero no renunciará a movimientos, gestos o escenarios cotidianos de niños y niñas. En consecuencia, su producto, es decir, los zapatos, adoptarán un nuevo protagonismo en las campañas. Por tanto, la decisión no supone dejar de hablar de infancia, ni de trabajar con niños y niñas en las producciones de la marca. Lo que cambia es la forma de mirar y mostrar esa infancia.
“Nuestro propósito siempre ha sido ayudar a que las familias tengan una preocupación menos. Hoy esa preocupación no está solo en el producto, sino también en cómo se representa la infancia en un contexto digital que cambia muy rápido"; ha expresado Eva Martín-Caro. "Este compromiso nace exactamente de ahí: de preguntarnos qué puede hacer Pablosky, desde su lugar como marca infantil, para actuar con más responsabilidad”.
La decisión se basa en la conversación social, pero también en insights obtenidos a partir de un estudio impulsado por la propia marca entre casi 1.130 padres y madres en España. Entre otras cosas, la investigación apunta a la privacidad infantil como una preocupación real para las familias: el 87% afirman que la inteligencia artificial ha cambiado su percepción del riesgo; y el 85% considera que los adultos estamos creando una identidad digital de los menores antes de que puedan decidir sobre ella.
Además, el 92% interpretan que una marca infantil decida no mostrar rostros identificables como una medida de protección, responsabilidad o prudencia.
En este sentido, Pablosky considera que es posible construir una comunicación que represente a la infancia de manera más consciente, respetuosa y alineada con las preocupaciones de la sociedad, y que al mismo tiempo sea emocional, aspiracional y relevante para el público de la marca.
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En su comunicado, la marca asegura su nuevo estándar comunicativo como un compromiso vivo que deberá revisarse y fortalecerse conforme evolucione el contexto digital, la conversación social y las recomendaciones de expertos en infancia, privacidad, tecnología y educación digital. Asimismo, señala que está trabajando su nueva etapa con criterios visuales, materiales internos y recomendaciones para aplicar su nuevo posicionamiento de forma consistente en sus canales y nuevas producciones.
“No queremos plantear este compromiso como una lección para nadie. No buscamos señalar a familias, marcas ni instituciones. Esta es una decisión sobre cómo Pablosky quiere actuar y comunicar a partir de ahora"; ha apuntado Eva Martín-Caro. "Creemos que una marca infantil también debe hacerse preguntas sobre el impacto de sus imágenes y sobre el papel que ocupa en la cultura visual de la infancia”.





