Poner fin a una marca con más de quince años de autoridad, renunciar a la posición de liderazgo en la categoría o terminar con una web con más de cien millones de visitas al mes. Esas son algunas de las complejas decisiones que tuvo que tomar Freepik, la plataforma española de recursos gráficos, para transformarse en lo que es ahora: Magnific, un ecosistema de herramientas creativas de inteligencia artificial. El proceso ha tenido impacto para el negocio, la marca y el equipo, pero aseguran que el beneficio supera al coste, porque les ha abierto la puerta a un nuevo mercado.
Los responsables de la compañía compartieron su historia en Ahead, un encuentro impulsado por el estudio de software e inteligencia artificial Tailor Hub. Tras una exitosa edición inaugural, su intención en esta segunda ocasión fue, tal y como figuraba en la invitación, acercar a los profesionales a la mejor historia española en torno a transformación IA. Y convirtieron a los asistentes en la Central de Diseño, en Matadero Madrid, en testigos del caso de éxito de Magnific.
Magnific se presentó como ejemplo inspirador de transición hacia la IA
La compañía, fundada en Málaga en 2010, culminó el pasado mes de mayo un proceso en el que ha estado trabajando a lo largo de los últimos años y que ha puesto el foco en su evolución de plataforma de herramientas fragmentadas a una infraestructura creativa integrada impulsada por la inteligencia artificial. El cambio ha requerido de nuevos nombre, identidad visual y dominio, pero también un sólido ejercicio de gestión cultural y de talento que puede resultar inspirador para aquellas organizaciones navegando la adaptación al panorama que está perfilando la IA.
Lección 1: abrazar el cambio
La evolución de Freepik a Magnifc fue, tal y como describió Antonio Lasaga, Growth Lead en Magnific, un proceso orgánico empujado tanto por los desarrollos tecnológicos como por la comunidad creativa. Asegura que la inteligencia artificial primero cambió el producto de Freepik, y luego cambió también su marca. Freepik era la página de imágenes de stock con más tráfico a nivel global, pero la IA generativa y la capacidad que concede para crear, pusieron el negocio contra las cuerdas.
La reacción de la compañía fue lanzar una vertical de IA, y eso provocó que la comunidad creativa pasara que subir 5 millones de contenidos mensuales al catálogo de la plataforma, a 50 millones. Según explicó Lasaga, ese fue uno de los primeros problemas, puesto que el equipo no fue capaz de asumir, con la infraestructura que tenía en ese momento, el volumen de contenido y su correspondiente moderación. Optaron por abrir las puertas, pero lo que ocurrió entonces es que el nuevo contenido contaminó las búsquedas y empeoró la experiencia.

Antonio Lasaga, Growth Lead en Magnific.
“Fue un error, pero también el inicio de grandes conversaciones en Freepik. Fue un error fértil. Comenzamos a investigar más sobre IA y a desarrollar posibles soluciones, y surgió una pregunta: ”¿qué queremos ser?", explicó el directivo. “Descubrimos que queríamos ser el espacio en el que se crease el contenido, no simplemente en el que se subiera”. Incluso la comunidad creativa y su base de usuarios les advirtieron que se estaban quedando atrás, y ahí es cuando se dieron cuenta que la marca Freepik empezaba a ser un problema.
El negocio había cambiado y no asumirlo podría significar comprometer la supervivencia de la compañía. El principal desafío, según expuso Lasaga, fue la gestión del cambio a nivel interno, lo que requirió un fuerte ejercicio de romper el escepticismo del equipo respecto a la tecnología y de convencer de que lo que se necesitaba para seguir evolucionando era convertirse en Magnific.
Pese a todo, el cambio de Freepik a Magnific ha tenido una factura: la pérdida del 40% del tráfico orgánico. Recuperarlo es algo en lo que ya trabajan, según explicó el directivo en declaraciones a Reason.Why. La construcción de marca, las referencias externas y la relación con la comunidad a través de social media, influencers y eventos son las principales palancas que están activando.
Con todo, señalan que la transformación ha tenido beneficios, porque ha posicionado a Magnific en un nuevo mercado y les está permitiendo trabajar con grandes empresas. “La marca está creciendo, y creo que esa es la principal ventaja”, comentó ante los asistentes a Ahead. “La lección es que el auténtico liderazgo comienza cuando decides moverte”.
Lección 2: aprendizaje constante
Otros de los procesos que han sido clave en el éxito de la transformación de Magnific ha sido la transición del equipo en términos de habilidades y conocimientos. Los profesionales, tanto creativos como técnicos, han integrado la IA en sus flujos y formas de trabajo, algo que les ha permitido pasar de la ejecución, a la estrategia. “Antes el 80% del tiempo se destinaba a ejecutar el contenido, ahora esa misma proporción lo dedicamos a elegir y a decidir lo que estamos creando”, explicó Melissa Diago, AI Production Manager en Magnific.
El suyo es uno de esos casos de transición, de fotógrafa y artista visual a especialista de producción con IA; y que demuestran que la visión y el talento humano siguen siendo esenciales para aprovechar las posibilidades de la tecnología. Lo explicó aludiendo a los momentos en los que Freepik comenzó a generar sus primeros contenidos hechos con inteligencia artificial.

Melissa Diago, AI Production Manager en Magnific
Parte de su misión en aquel entonces se dedicó a los LoRAs (Low-Rank Adaptation), unos modelos pequeños de inteligencia artificial que se acoplan a otros base (como Stable Diffusion o Flux) para enseñarles un estilo artístico. Asegura que a la hora de asumir la tarea y crear esos estilos y galerías propias para la plataforma, se dedicó a investigar, a formarse y se ayudó de su trabajo creativo previo.
“Al principio hubo resistencia, pero luego nos dimos cuenta de que el estilo sigue siendo nuestro, la máquina solo lo sostiene. El gusto no viene en el modelo, por lo que seguimos necesitando la visión humana”, comentó ante los asistentes. Y a este respecto, destacó la necesidad, por un lado, de asumir un modelo de trabajo de "prueba y error", y por otro, de dirigir el trabajo. “No conviene limitarse a quedarse con la primera opción que ofrece la IA, por cosas como esas internet está plagado de slop”, compartió. “Hay que guiar a las herramientas hasta conseguir algo que realmente aporte un valor artístico”.
Y en esta línea recordó la importancia del valor constante aludiendo a la ya emblemática “silla aguacate”, una de las colecciones de imágenes utilizadas por OpenAI para presentar Dall-E, su primer modelo de generación de imágenes a partir de texto, a principios de 2021. “Es increíble las cosas que podemos hacer ahora con IA, pero la auténtica evolución requiere una actualización permanente”, expuso Diago.

Lección 3: el valor de la actitud
La evolución de Magnific no solo ha transformado a la marca y al producto, también a la propia compañía, que ahora se mueve en un entorno más complejo y mucho más competitivo que en el que se encontraba cuando operaba como Freepik. La estructura y el equipo se han tenido que reorganizar y adaptar para atender a un nueva tipología de necesidades creativas, y esto se ha visto reflejado, entre otras cosas, en un equipo de ventas más robusto y una relación con el cliente más directa.
Magnific es un ejemplo de que integrar la inteligencia artificial no es cuestión solo de aprender utilizar una serie de herramientas o de aplicar cambios tecnológicos. Alejandro Gómez, Chief Technolofy Officer en Magnific, durante su intervención en Ahead. a nivel técnico la diferencia entre Freepik y Magnific no es tanta, porque la cuestión no deja de ser desarrollar un producto tecnológico para resolver un nuevo problema.
En cambio el principal desafío tuvo que ver con la cultura organizacional. “Creo que lo más complejo ha sido mantener la cabeza fría ante tanto cambio y movimiento del mercado. Es fácil dejarse llevar y perder el rumbo ante algo que cambia tan rápido”, explicó. “La clave ha sido mantener a todo el mundo alineado en una misma dirección”. Además, en declaraciones a Reason.Why añadió que conseguir que los usuarios aprendan todo el potencial que hay detrás de esa tecnología para sacar el más provecho posible también es un reto.

Alejandro Gómez, Chief Technolofy Officer en Magnific (centro)
A este respecto, y en un contexto en el que la programación asistida con IA se ha convertido en algo habitual, asegura que a la hora de incorporar nuevo talento al equipo está comenzando a valorar más la actitud de los profesionales que sus capacidades técnicas. “El ingeniero tradicional se está reemplazando por el ingeniero con IA, por eso, más que conocimiento, buscamos personas con actitud para aprender y adaptarse”, compartió. “Y también que estén orientados al negocio, al producto y al usuario, porque eso es lo que realmente aporta valor”.
Meses más tarde de dejar atrás oficialmente a Freepik y reorientar la organización, el negocio y la marca hacia la inteligencia artificial, los tres portavoces de Magnific coinciden a la hora de atribuir a las personas y el talento humano las claves del proceso. Recordaron el valor de las ideas, del criterio y de la visión estratégica. “Siempre hemos defendido que la IA te da las herramientas, pero la capacidad creativa es lo que marca la diferencia”, señaló Antonio Lasaga, Growth Lead en Magnific, a Reason.Why. “Yo puedo generar imágenes con IA pero no se acercaría a lo que hacen mis compañeros creativos. Y eso es lo que distingue un buen resultado de algo mediocre”.