Ikea ha lanzado junto a Memac Ogilvy la campaña “Affordable Masterpieces” en Arabia Saudí y Baréin con el objetivo de desmontar la percepción, todavía extendida, de que lo asequible es sinónimo de menor calidad o de diseño poco duradero.
La idea parte del hecho de que en algunas obras muy reconocidas de la historia del arte, aparecen piezas de mobiliario que guardan un gran parecido con diseños icónicos de Ikea. Pinturas firmadas por artistas como Henri Matisse, Paul Cézanne, Edvard Munch, Hugo Simberg o Dario Barbosa incluyen sillas, mesas o estanterías cuyas formas recuerdan a productos actuales del catálogo de la marca sueca.
A partir de esta observación, la campaña plantea un giro en el relato habitual sobre el precio: si esos objetos encajan de manera natural en obras que han atravesado generaciones, quizá el verdadero valor del diseño no esté reñido con su accesibilidad.
La campaña combina diferentes formatos. Además de piezas audiovisuales para redes sociales y soportes digitales en tiendas y centros comerciales, Ikea ha desarrollado una activación en tienda que adopta el lenguaje de un museo. Reproducciones de las obras, acompañadas de narraciones en audio con el tono reconocible de la marca, invitan al recorrido y refuerzan la comparación entre arte y mobiliario cotidiano.
Desde la marca explican que la campaña busca recuperar el significado original de la palabra “asequible”.
“En Ikea siempre hemos creído que el buen diseño debe estar al alcance de muchos, no de unos pocos”, afirma Rami Rihani, CMO en Ikea Alsulaiman en Arabia Saudí y Baréin.
Para Memac Ogilvy, la clave estaba en reformular un prejuicio muy arraigado. “La asequibilidad se ha convertido injustamente en sinónimo de compromiso”, señala Gautam Wadher, Chief Creative Officer de la agencia. “Cuando descubres que formas similares a las de Ikea han estado presentes en grandes obras de arte durante décadas, la conclusión es que el buen diseño no pasa de moda”.




