Bolt introduce el “Riding Score” para evaluar el comportamiento de los usuarios en movilidad compartida

  • La herramienta puntúa la conducción y el estacionamiento para incentivar hábitos más seguros en e-bikes y patinetes
  • El sistema permite acceder a ventajas o aplicar restricciones en función del buen o mal uso del servicio
Una chica y un chico sobre sus bicicletas Bolt

El mecanismo de puntuar el comportamiento individual para acceder a servicios, planteada por ficciones como “Black Mirror”, empieza a trasladarse a contextos concretos de uso cotidiano. Es el caso de Bolt, que ha lanzado en España “Riding Score”, un sistema que evalúa cómo conducen y aparcan los usuarios de sus vehículos compartidos, como e-bikes y patinetes.

La herramienta se enmarca en un contexto de crecimiento de la micromovilidad, especialmente en ciudades como Barcelona o Almería, donde la compañía ha reforzado su presencia con nuevas flotas de bicicletas eléctricas. El sistema asigna una puntuación de 0 a 100 tras cada trayecto, en función de factores como la conducción segura, el aparcamiento correcto, el uso de casco o la formación en la Bolt Rider Academy. Por el contrario, acciones como frenazos bruscos, derrapes o estacionamientos indebidos reducen la puntuación.

Los usos reiteradamente inseguros pueden derivar en la suspensión temporal del servicio

Gamificación para ordenar el espacio urbano

El Riding Score introduce mecánicas de gamificación para incentivar comportamientos responsables. Las puntuaciones más altas permiten acceder a ventajas, como minutos gratuitos o simplificación en el estacionamiento, mientras que los usos reiteradamente inseguros pueden derivar en limitaciones, como reducción de velocidad o suspensión temporal del servicio.

Este enfoque conecta de alguna manera con el episodio “Nosedive” de la serie “Black Mirror” (Temporada 3), en el que las personas se puntúan constantemente entre sí y esa calificación condiciona su acceso a vivienda, transporte o estatus social. A diferencia de esa visión distópica, el sistema de Bolt se circunscribe al uso del servicio, pero comparte la lógica de convertir el comportamiento en una métrica visible que influye en la experiencia.

Manuel Ortiz, Gerente de Asuntos Públicos en Bolt. afirma que el Riding Score es tanto una herramienta cultural como técnica. Los vehículos compartidos son medios de transporte públicos, no solo comodidades privadas. "Al hacer visibles y recompensar los comportamientos responsables, no solo mejoramos los hábitos de los usuarios, sino que también redefinimos las expectativas en torno a la movilidad compartida”.

Durante la fase piloto en Oslo, más del 90% de los usuarios aseguraron que el sistema les motivaba a conducir de forma más segura, y cerca del 60% reconocieron que las recompensas influyeron en su elección del servicio.

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La iniciativa responde a una demanda creciente por parte de las ciudades, que buscan soluciones para gestionar problemas como el estacionamiento indebido, la ocupación de aceras o la conducción peligrosa. En este sentido, el sistema se integra con otras medidas ya implementadas por Bolt, como zonas geolocalizadas de velocidad reducida, sensores en los vehículos o pruebas cognitivas para prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol.

Más allá de su aplicación práctica, el Riding Score abre la puerta a una tendencia en servicios digitales que podría pasar por convertir el comportamiento del usuario en una variable medible que impacte directamente en su experiencia. 

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