Una atleta se hace caca durante un Hyrox y la competición se disculpa y cambia sus reglas

  • Joanna Wietrzyk sufrió un episodio de incontinencia durante la prueba de Pekín, pero pudo continuar compitiendo
  • La difusión de las imágenes ha provocado críticas por las condiciones de higiene y la actuación de la organización
  • Hyrox ha reconocido que debería haber intervenido inmediatamente y, finalmente, ha decidido cambiar sus reglas
Imágenes de la atleta compitiendo con las piernas llenas de caca
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Una situación difícil de prever ha terminado poniendo a prueba los protocolos y la reputación de Hyrox. La atleta australiana Joanna Wietrzyk sufrió un episodio de incontinencia intestinal mientras competía el pasado 12 de septiembre en la categoría Pro femenina de Hyrox Beijing y, pese a ello, pudo continuar realizando las distintas estaciones hasta cruzar la meta y ganar la prueba.  

Hyrox es una competición de fitness que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicios funcionales y que ha ganado popularidad internacional gracias a un formato estandarizado, accesible para distintos niveles y con una fuerte dimensión de comunidad y competición.

El incidente podría haber quedado circunscrito al ámbito de la competición, pero las imágenes de la deportista realizando los ejercicios con restos fecales visibles comenzaron a circular por redes sociales y han desencadenado una conversación a nivel internacional. Las críticas se dirigen principalmente hacia Hyrox y su decisión de permitir que Wietrzyk continuara participando en una competición en la que los atletas utilizan espacios y equipamiento compartidos.  

Fuente del vídeo: Vozpopuli en TikTok

La polémica ha obligado finalmente a la organización a reconocer que su actuación no fue adecuada y a introducir cambios en sus procedimientos. El caso muestra también cómo un incidente operativo puede escalar rápidamente hasta convertirse en una cuestión reputacional cuando afecta directamente a la experiencia que una marca ofrece a su comunidad.

Hyrox reconoce que debería haber intervenido

Hyrox combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicios funcionales, de manera que numerosos participantes pasan sucesivamente por los mismos espacios y equipamientos. Ese diseño hizo que, una vez viralizadas las imágenes, buena parte de la conversación se centrara en las condiciones higiénicas y en la actuación de los responsables del evento.
La organización local explicó posteriormente que las zonas afectadas fueron aisladas y desinfectadas y que se sustituyeron elementos contaminados. Sin embargo, la controversia continuó creciendo por el hecho de que la deportista hubiera podido completar la prueba.

El Cofundador de Hyrox, Moritz Fürste, ha terminado interviniendo públicamente para pedir disculpas a las personas afectadas y reconocer el error de la organización. Según explica en un post de Istagram, Hyrox debería haber reaccionado inmediatamente durante la competición.  

La compañía ha comenzado desde entonces a revisar sus procedimientos y a introducir nuevas reglas para abordar situaciones similares en futuras carreras. El cambio afecta precisamente a aquellos casos en los que continuar compitiendo pueda plantear un problema de contaminación y obligar a intervenir a la organización. Hyrox también ha tratado de separar la responsabilidad de la compañía del episodio médico sufrido por Wietrzyk. Después de que la identidad de la atleta trascendiera y comenzara a recibir ataques personales, la organización ha condenado las amenazas y los mensajes dirigidos contra ella.

Una crisis en plena expansión de Hyrox

El episodio se produce en un momento de fuerte crecimiento internacional de Hyrox. Nacida en Hamburgo en 2017, la competición ha desarrollado un formato estandarizado que replica en sus eventos internacionales y combina deporte, espectáculo y comunidad. La propia cita de Pekín se amplió por primera vez hasta cuatro jornadas para responder a la elevada demanda de participantes.  

Precisamente esa expansión aumenta la relevancia de los protocolos que sostienen la experiencia. El atractivo de  Hyrox depende en buena medida de que miles de personas puedan competir bajo unas mismas reglas, utilizando unas instalaciones compartidas y obteniendo resultados comparables entre eventos celebrados en distintos países.

Lo ocurrido en Pekín ha expuesto un escenario que los procedimientos existentes no resolvieron con suficiente rapidez. Y la respuesta posterior de Hyrox ha seguido algunos de los pasos habituales ante una crisis de marca: reconocer públicamente el error, pedir disculpas, introducir cambios concretos y defender a la persona situada involuntariamente en el centro de la conversación.

El incidente también evidencia la velocidad con la que una cuestión ocurrida dentro de un recinto deportivo puede escapar al control de la organización. La viralización de las imágenes trasladó el debate desde Pekín a una audiencia internacional y transformó un problema operativo en una conversación sobre los estándares de Hyrox.

La organización ha reconocido que su reacción no estuvo a la altura de la situación y ha modificado las reglas pocos días después. Una crisis especialmente incómoda que recuerda que, cuando una marca construye su crecimiento alrededor de una experiencia compartida, también debe estar preparada para gestionar aquello que difícilmente cabe anticipar.

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