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Por qué elegimos unas marcas y no otras
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Por qué elegimos unas marcas y no otras

  • Los seres humanos necesitamos pertenecer a grupos sociales, pero el miedo al rechazo nos hace decantarnos por opciones equivocadas
  • Cuando elegimos una u otra marca, estamos conectando nuestra identidad individual con sus valores
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Carlos Murillo - Cofundador The One Team Company

 

 

 

Carlos Murillo, Cofundador The One Team Company, Culture Strategic Designer & One Team Accelerator

 

Y tú, ¿de quién eres? ¿Pepsi o Coca-Cola? ¿Nesquik o Cola Cao? ¿Mercedes o BMW? ¿Mercadona o Carrefour?

Un ejemplo. Una cena de amigos y sus parejas en casa de uno de ellos. Tu amigo ha preparado su famosa tortilla de patatas y de segundo un buen entrecot. Alguien pregunta:

- ¿Dónde has comprado la carne?

- En Carrefour.

Acto seguido se desata una conversación que se convierte en una defensa a ultranza de tu supermercado favorito, los productos que sueles comprar o las marcas que te gustan, justificando a muerte sus virtudes y beneficios como si fueras el propio CEO de esa compañía. Por no hablar de cuando esto se extiende a temas como fútbol, política, o departamentos en tu empresa... ¡Arde Troya!

No podemos evitar pertenecer a grupos sociales

Esto es solo un ejemplo de lo que no podemos evitar como seres humanos: pertenecer a grupos sociales. Estamos programados para formar parte de pequeñas tribus a las que asociarnos y defenderlas hasta la muerte si es necesario. El objetivo: la supervivencia de tu tribu, de tus costumbres, de tus valores, de lo que tú eres, de aquello con lo que te identificas, de aquello a lo que perteneces.

Sentido de pertenencia

Tú solo no eres nadie. Aunque vivimos sobreestimando nuestras propias capacidades como individuos, lo cierto es que, para un ser humano, esto no tiene sentido si no suma junto a las de los demás. En nuestro interior somos muy conscientes de lo vulnerables que somos cuando estamos solos y en seguida saltan nuestros miedos y alertas sobre todas las cosas que no somos capaces de hacer. Nos hacemos pequeñitos ante la inmensidad del mundo.

Cuando formamos parte de un grupo nos hacemos más grandes

Sin embargo, cuando sentimos que formamos parte de un grupo o un equipo, sentimos el poder de algo mayor a nosotros. Sientes que te puedes comer el mundo. Te sientes más fuerte y protegido. Pones al servicio del colectivo tus habilidades y adquieres como propios valores, creencias, formas de hacer y de pensar establecidas en el grupo, con las que construyes parte de tu identidad. Necesitas que ese grupo sea motivo de orgullo para ti.

Esto es así hasta el punto de que podemos llegar a defender cosas que sabemos que son erróneas o que socialmente están mal vistas como, por ejemplo, hacer trampas en un juego, mentir a un cliente para que gane tu compañía o incluso defender movimientos xenófobos, homófobos o ideologías que son reconocidamente dañinas para la humanidad y la convivencia.

Los psicólogos Henri Tajfel y John Turner, en los años 70, desarrollaron la teoría de la identidad social, que revela nuestra tendencia a favorecer de forma irracional al grupo al que pertenecemos.

Experimento de conformidad de Solomon Asch

En una clase de matemáticas de ocho alumnos, el profesor pide a dos de ellos que salgan 1 minuto de la clase.

Cuando vuelven a entrar, el profesor empieza a preguntar a los alumnos que habían permanecido dentro cuánto es 6x6. Los alumnos, siguiendo las órdenes que el profesor les dio mientras sus otros dos compañeros estaban fuera, contestan deliberadamente que el resultado es 32.

La presión de grupo hace que nos dejemos llevar por la opción incorrecta

Cuando el profesor llega finalmente a los dos alumnos que salieron de la clase, ¿qué creéis que sucede? ¿Confían en sus conocimientos de matemáticas y dan la respuesta correcta (36)? ¿O hay que estar de acuerdo con lo que el resto del grupo cree que es la respuesta correcta?

Asch hizo varios experimentos de este tipo con varios participantes. Se encontró que la presencia de la presión de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opción incorrecta el 36,8% de las veces.

El factor fundamental

El miedo al rechazo. Es difícil soportar la presión de llevar la contraria al grupo por el miedo al rechazo de los demás. Existen mecanismos mentales reflejos que nos alertan del rechazo social, que nos impulsan a hacer lo que hace la mayoría y nos impiden cuestionarla.

Aquí os dejo un vídeo de una de mis campañas de publicidad favoritas de aquellos que se atrevieron a llevar la contraria a lo establecido en el grupo, pagaron sus consecuencias y al final crearon su propio grupo de incomprendidos.

Necesitamos "pertenecer" y vamos a hacer cualquier cosa para conseguirlo. Hemos de ser conscientes que el individualismo, el egoísmo y la falta de conexión con los demás va contra natura. Es un comportamiento adverso a lo que somos como personas que puede tener efectos muy nocivos en tu personalidad.

Favorece y enriquece siempre esas conexiones con los diferentes grupos, personas o marcas a los que perteneces y serás más fuerte y creativo.

Y recuerda, la próxima vez que estés en el supermercado y te decidas por una marca, piensa que esa elección no solo supondrá elegir la calidad o riqueza del producto en sí mismo, sino que esta elección te llevará a conectar tu identidad con esa marca.

Todos "somos de algo", de aquello con lo que nos identificamos.

Y tú ¿de quién eres?

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