Formulario de búsqueda

Museos de todo el mundo comparten los mejores traseros de sus colecciones para atraer visitantes

Compartir en:

Museos de todo el mundo comparten los mejores traseros de sus colecciones para atraer visitantes

  • Los curadores han compartido los objetos más curiosos de sus catálogos en redes sociales
  • La iniciativa se puso en marcha esta primavera y se ha centrado en una temática diferente cada semana

La cultura ha sido el principal acompañamiento y apoyo de la población durante el confinamiento. Desde libros a películas, pasando por música y videojuegos, pocos son los ciudadanos que no hayan recurrido a algún tipo de expresión artística para entretenerse en los largos días de cuarentena.

Los museos han sido también uno de los principales proveedores de ocio en este periodo. Como consecuencia del cierre de sus galerías y exposiciones, estas instituciones han recurrido al entorno digital y las redes sociales para compartir la riqueza de sus catálogos con el mundo entero. De esta forma, hemos podido acceder a las obras del Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno de Nueva York o el Museo del Louvre, entre otros.

Los museos han compartido las obras de sus colecciones en redes sociales para fomentar las visitas

Ahora, con la reanudación de la actividad y la reapertura de prácticamente todo tipo de negocios y actividades, los museos se enfrentan a la dura batalla de atraer de nuevo a sus visitantes. Y qué mejor forma que demostrando, precisamente, sus grandes atractivos: las posaderas de los protagonistas de sus cuadros y esculturas.

El museo de Yorkshire ha hecho un llamamiento a todas las colecciones del mundo para mostrar los mejores traseros de sus catálogos en la iniciativa #BestMuseumBum, que forma parte de la campaña #CuratorBattle, puesta en marcha en el mes de abril y que, centrándose cada semana en una temática diferente, reta a los curadores de galerías y museos internacionales a compartir las grandes piezas en su haber.

Artísiticos e internacionales: los culos de los museos

Esta iniciativa ha cautivado a los amantes del arte, que rápidamente han creado distintas categorías en relación al tipo de nalgas: los traseros de los Tudor, culos divinos, traseros armados o posaderas de figuras antropomórficas. Como se puede observar a continuación, la York Art Gallery muestra una escultura de Pamela Mei Yee Leung que consiste en una criatura mitad humana, mitad pez, en estado de embriaguez.

Esta curiosa iniciativa, que en su primera ronda puso el foco en los artículos más espeluznantes de cada colección, supone una oportunidad para que los museos grandes y pequeños compartan sus objetos con el fin de crear lo que, en definitiva, puede considerarse como una exhibición online global.

En los meses transcurridos desde el comienzo de la campaña, los temas han incluido 'falsificaciones fantásticas', 'objetos misteriosos' o 'transporte tremendo'. En el transcurso de estos meses, los aficionados han podido descubrir decenas de curiosidades como la evolución de la figura y armadura del rey Enrique VIII, gracias a la participación del Museo Nacional de Armas y Armaduras de Reino Unido en esta suerte de colección digital internacional.

Instituciones de diversos rincones del planeta, como Lituania, Canadá o Países Bajos están compartiendo algunos de sus objetos más rocambolescos. El Ota Memorial Museum of Art de Japón ha mostrado las ilustraciones de Hokusai, en las se pueden contemplar los traseros de unos luchadores de sumo, mientras que en otra publicación de el Gran Museo de Zoología de Reino Unido se puede disfrutar del culo de unas abejas.

Con todo, la reapertura de los museos y el regreso paulatino de los visitantes a las galerías pone fin, aunque de manera temporal, a esta iniciativa. El Museo de Yorkshire ha anunciado que esta semana será la última del #CuratorBattle, dedicada a las obras y objetos más emblemáticos, memorables y populares de las colecciones. Aprovechando la ocasión, el Museo de la Música de Barcelona se ha sumado a la campaña con el Claviórgano de Lorenz Hauslaib, cuyo proceso de restauración duró diez años.

Y es que tras meses de cuarentena y pantallas, es el momento de salir de las redes sociales y acudir a estos templos para disfrutar en persona de un arte, en ocasiones, tan peculiar.