¿Cómo habría diseñado Miguel Ángel una tipografía contemporánea? Esta es la pregunta que ha guiado el desarrollo de Michelangelus, una nueva fuente tipográfica presentada por Microsoft e inspirada en la escritura, las proporciones y el lenguaje visual del artista italiano. El proyecto traslada al diseño digital elementos de sus manuscritos, su firma y las inscripciones presentes en algunas de sus obras arquitectónicas y escultóricas.
La tipografía ha sido desarrollada por el estudio creativo independiente Studiogusto, con presencia en Italia y Alemania, por encargo de la Fabbrica di San Pietro, la institución responsable de la conservación de la basílica de San Pedro del Vaticano. Su creación forma parte de la conmemoración del 400 aniversario de la consagración de la basílica, cuya célebre cúpula fue diseñada por Miguel Ángel.
Microsoft ha colaborado con el Vaticano en los aspectos legales y en la revisión técnica y tipográfica para garantizar su incorporación a sus productos. Michelangelus ya está disponible para su descarga y llegará a las aplicaciones de Microsoft 365, entre ellas Word, PowerPoint y Excel, a finales de este año.
La fuente cuenta con más de 2.000 glifos distribuidos en cuatro estilos: regular, cursiva, negrita y negrita cursiva. Su diseño busca combinar las características de la escritura renacentista con las necesidades de legibilidad y versatilidad de una tipografía destinada al uso cotidiano.
El principal reto del proyecto consistía en interpretar el lenguaje visual del artista sin limitarse a reproducir su caligrafía. Para ello, el equipo de Studiogusto tuvo acceso a manuscritos y documentos personales conservados en los archivos del Vaticano, que estudió junto a firmas, inscripciones y elementos arquitectónicos.
“Nuestra primera decisión, probablemente la más importante, fue no emular ni imitar perfectamente la escritura de Miguel Ángel”, explica Stefano Caliandro, Fundador y Director Creativo de Studiogusto, en una publicación de Microsoft Design.
El punto de partida fue la letra cursiva, una decisión poco habitual en el diseño tipográfico, donde generalmente se desarrolla primero la versión regular. El estudio optó por este enfoque porque la escritura del siglo XVI estaba estrechamente vinculada a las formas inclinadas y al movimiento de la pluma.
Uno de los caracteres que más trabajo requirió fue la letra “g” minúscula. Su forma, inspirada directamente en la firma del artista, necesitó una semana de ajustes para encontrar el equilibrio entre la referencia histórica y su adaptación a los usos actuales.
Los diseñadores identificaron también una particularidad en la escritura de Miguel Ángel: separaba deliberadamente las letras en lugar de enlazarlas de manera continua. Esta característica aportaba claridad a sus textos y revelaba una estructura basada en proporciones, espacios y repeticiones. “Lo que nos impresionó profundamente fue la presencia de un orden oculto”, señala Caliandro. El estudio encontró en esa organización una relación con el pensamiento arquitectónico del artista, que sirvió como referencia para construir un sistema tipográfico coherente.
Miguel Ángel concedía importancia tanto a la estética como a la legibilidad
La investigación incluyó igualmente una anécdota recogida en una carta que Miguel Ángel escribió a su sobrino Lionardo. Molesto por la dificultad para entender su escritura, el artista le contó que había arrojado su carta al fuego y le pidió que no volviera a escribirle hasta mejorar su caligrafía. Para Studiogusto, el episodio reflejaba la importancia que concedía tanto a la estética como a la legibilidad.
La influencia de la escultura y la arquitectura en el diseño
Mientras que las minúsculas se inspiran principalmente en los manuscritos, las mayúsculas toman como referencia las inscripciones monumentales y las formas talladas en piedra. El equipo estudió elementos de la basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina y la Piedad, cuya banda incorpora letras romanas esculpidas. Estas referencias permitieron trasladar al alfabeto características como el contraste entre trazos gruesos y finos, las curvas amplias y las proporciones geométricas.
El proceso exigió también interpretar caracteres de los que no existían referencias directas. “No teníamos un alfabeto completo ni un conjunto de números de Miguel Ángel. Así que tuvimos que imaginar cómo podrían ser los caracteres que faltaban en una tipografía moderna”, explica Alessandro Grandinetti, responsable de marca del estudio.
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Con Michelangelus, Microsoft amplía su catálogo tipográfico mediante un proyecto que conecta patrimonio artístico, diseño contemporáneo y herramientas digitales. La incorporación de la fuente a Microsoft 365 permitirá que el trabajo, nacido de la investigación de documentos y obras conservados en el Vaticano, llegue a millones de usuarios en sus documentos y presentaciones.
Más info.: Michelangelus


