Levi’s lleva la reparación de ropa a las aulas para combatir la cultura de lo desechable en la moda

  • La marca lanza un curso gratuito para institutos que enseña a coser botones o arreglar rotos
  • La iniciativa busca reactivar habilidades perdidas en generaciones criadas en la era del fast fashion
Dos chicas con aguja e hilos riendo mientras intentan coser

Durante décadas, reparar una prenda fue una habilidad básica enseñada en las aulas. Sin embargo, a partir de los años setenta, las clases de economía doméstica fueron desapareciendo progresivamente del sistema educativo, dejando a varias generaciones sin conocimientos mínimos de costura. El auge del fast fashion terminó de consolidar esta desconexión: la ropa se volvió tan barata que arreglarla dejó de parecer una opción razonable.

El 41% de la Generación Z en Estados Unidos reconoce no saber coser un botón o arreglar un descosido

Según un estudio impulsado por Levi’s, el 41% de la Generación Z en Estados Unidos reconoce no saber realizar reparaciones básicas como coser un botón o arreglar un descosido, el doble que en generaciones anteriores. En paralelo, el impacto ambiental del modelo actual deja cifras alarmantes: cada estadounidense tira una media de 81,5 libras de ropa al año, lo que equivale a más de 900 kilos de residuos textiles entrando en vertederos del país cada segundo.

En este contexto, Levi’s ha lanzado un curso educativo gratuito dirigido a estudiantes de secundaria, desarrollado junto a Discovery Education y alineado con los estándares educativos oficiales. El programa, denominado “Wear Longer”, consta de cuatro sesiones diseñadas para encajar en distintas asignaturas -desde STEM hasta ciencias sociales- y enseña a reparar prendas a mano, sin necesidad de máquinas de coser.

Paul Dillinger, Vicepresidente de Innovación Global de Producto en Levi’s, explica que la iniciativa parte de la convicción de que reparar no es solo una cuestión técnica, sino cultural. “Cuando alguien invierte tiempo y cuidado en arreglar una prenda, cambia su relación con ella. Deja de ser algo desechable y pasa a tener un valor emocional”, señala. Para la marca, asociarse con la reparación refuerza su posicionamiento histórico en torno a la durabilidad y el uso prolongado.

El programa no se presenta como una recuperación de las antiguas clases de costura, sino como una habilidad práctica y transferible. Kimberly Wright, responsable de diseño instruccional en Discovery Education, subraya que existe un renovado interés por el aprendizaje basado en habilidades, orientado a preparar a los estudiantes no solo para la universidad, sino también para la vida profesional y personal.

La iniciativa se financia desde el presupuesto de impacto social y compromiso comunitario de Levi’s, no desde su área de marketing, aunque el contenido sí incluye a la marca. Desde la compañía reconocen, no obstante, que el proyecto no soluciona por sí solo los problemas estructurales de la industria, pero lo consideran un primer paso para cambiar mentalidades y fomentar una relación más responsable con la ropa.

Voces críticas, como la consultora en sostenibilidad Amanda Lee McCarty, recuerdan que el verdadero reto sigue siendo reducir la sobreproducción y mejorar la calidad de las prendas que llegan al mercado. Aun así, coinciden en que enseñar a reparar puede ayudar a que los consumidores, especialmente los más jóvenes, comprendan mejor el coste real de la moda y exijan cambios más profundos al sector.

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