La tierra batida de Roland-Garros se consolida como territorio creativo para las marcas

  • Stella Artois ha creado en París un bar de arcilla que invita a los asistentes a mancharse y dejar su huella
  • Lacoste también ha recurrido a la textura y los tonos de la pista para diseñar una chaqueta exclusiva para Novak Djokovic
El bar de arcilla de Stella Artois y Novak Djokovic con la chaqueta de Lacoste
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La tierra batida de Roland-Garros está dejando de ser solo una superficie de juego para convertirse en un recurso creativo cada vez más atractivo para las marcas. Su color, su textura y su capacidad para dejar huella condensan buena parte del imaginario del torneo: esfuerzo, elegancia, tradición y cierta imperfección física que contrasta con la pulcritud habitual de los grandes eventos deportivos. En la edición de 2026, Stella Artois y Lacoste han recurrido a ese mismo material simbólico para desarrollar acciones distintas, pero conectadas por una misma idea: la arcilla se pisa en la pista, pero también se puede habitar, vestir y transformar en experiencia de marca.

Stella Artois lo ha hecho con Stella Artois Clay Bar, una activación inmersiva instalada en una azotea privada de París durante el torneo de Roland-Garros. La marca ha recreado un entorno cubierto de tierra batida inspirado en las pistas del torneo y ha situado en el centro un bar escultórico realizado en arcilla húmeda, concebido para evolucionar a medida que los invitados interactúan con él. La propuesta, desarrollada en colaboración con Wink y Gut São Paulo, juega con una de las consecuencias más reconocibles del torneo: mancharse. Pero lo que normalmente sería una incomodidad se convierte aquí en una insignia de participación.

 

 

 

 

El espacio invitaba a los asistentes a entrar literalmente en la materia del torneo. Al llegar recibían unas zapatillas blancas personalizadas de Lacoste para poder moverse por la instalación sin preocuparse por el estilismo, una decisión que resume el tono de la experiencia: premium y sofisticada, pero con permiso para ensuciarse. La activación incluyó a artistas interviniendo directamente sobre la arcilla, encuentros privados para ver los partidos en colaboración con The Ace Club y la presencia de embajadores de Stella Artois como David Beckham y Maria Sharapova.

 

 

 

“Cuando los aficionados al tenis llegan al Stella Artois Clay Bar, queremos que vivan la emoción y el ritual de Roland-Garros de una forma inesperada, para que puedan saborear no solo el tenis, sino también el espíritu y la estética de uno de los eventos más icónicos del mundo”, ha señalado Tim Ovadia, Vicepresidente Global de Stella Artois. “Todos se irán con una insignia de honor legendaria, la marca de la tierra batida, demostrando que el sabor de Stella merece incluso sacrificar el mejor estilismo de Grand Slam”.

Fuente del vídeo: Adame Cross


La acción se enmarca en la plataforma “A Taste Worth More”, con la que Stella Artois viene articulando su presencia en escenarios relevantes del tenis como Roland-Garros, Wimbledon y el ATP Tour. En este caso, la marca no se limita a acompañar el torneo desde la visibilidad del patrocinio y toma uno de sus elementos más reconocibles para convertirlo en una experiencia social. La tierra batida funciona como atmósfera, escenario y como prueba física de haber estado allí.

La arcilla también llega a la moda

El uso de la tierra batida como lenguaje de marca también se aprecia en Lacoste. La firma ha presentado una chaqueta exclusiva para Novak Djokovic en Roland-Garros 2026, diseñada por su Directora Creativa, Pelagia Kolotouros, e inspirada precisamente en los tonos y texturas de la temporada de arcilla. La prenda combina una silueta de pasarela con soluciones vinculadas al rendimiento, detalles escultóricos en 3D y acabados artesanales que evocan la materialidad de la pista parisina.

 

 

 

 

 

 

 

En este caso, la arcilla se utiliza como código estético. Lacoste traslada la intensidad de Roland-Garros a una pieza que cruza moda, deporte y artesanía, y que sitúa a Djokovic como una figura asociada al imaginario del torneo. La chaqueta convierte así la superficie de juego en una textura de diseño y refuerza la capacidad del tenis para operar más allá de la competición.

La coincidencia entre Stella Artois y Lacoste evidencia cómo Roland-Garros ofrece a las marcas un repertorio visual especialmente fértil. Frente a otros territorios deportivos más dominados por el césped, el estadio o la épica del rendimiento, la tierra batida aporta algo menos habitual: una identidad material inmediata. Se reconoce por el color, el polvo, la marca que deja en el cuerpo y por la forma en la que modifica el juego. Esa cualidad permite llevar a cabo acciones con una dimensión más sensorial en un momento en el que los grandes eventos deportivos concentran una creciente competencia por la atención.

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