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Cuando el Internet de las Cosas se convierte en un servicio público
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Cuando el Internet de las Cosas se convierte en un servicio público

  • Sensity Systems trabaja en proyectos de iluminación inteligente
  • Las ciudades hiperconectadas podrían alertar de altercados públicos

 

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Walle-hiperconexion

El concepto "Internet de las cosas" ha llegado para quedarse. De hecho, en el sector del marketing ya es una herramienta más. Mientras que en el día a día de los consumidores, esta nueva forma de hiperconexión supone la automatización de la vida cotidiana.

Pero no sólo hablamos del ámbito personal en el que el Internet de las Cosas puede programarnos el centrifugado de nuestra lavadora antes, incluso de que lleguemos a casa. Esta herramienta va más allá y puede suponer una gran diferencia en nuestra forma de entender los servicios públicos.

La automatización supone ahorro energético

Y es que esa automatización de la que hablábamos antes también puede aprovecharse para iluminar las calles sólo cuándo y dónde lo necesite un viandante.

¿Imagináis cuánto se podría ahorrar en consumo? Y esto sólo sería el primer paso. ¿Quién nos dice que con la hiperconexión y el Big Data no se podría gestionar el estado del tráfico o avisar a la policía cuando estén agrediendo a alguien en plena calle?

Una idea que ya ha pasado por la cabeza de Sensity Systems, una pequeña start-up que construye y gestiona redes inteligentes de iluminación. Pero no está sola en su labor. Esta compañía ha conseguido asociarse con un gran grupo de empresas entre las que se encuentran Simon Property Group, General Electric, Cisco (con la que lleva colaborando desde 2014) y Acuity Brands.

Este nuevo sistema de relaciones ha proporcionado a Sensity Systems una financiación de 36 millones de dólares. Un presupuesto con el que la compañía quiere llevar a siguientes fases de desarrollo sus proyectos piloto.

"Hemos hecho gran cantidad de pruebas, pero todavía nadie ha pedido que instalemos todo en su ciudad", ha explicado Hugh Martin, presidente ejecutivo de Sensity.

Aunque de momento, la compañía ya ha instalado sus sistemas en Newark, Bngalore, India, Adelaide, Australia y Albertslund (Copenhague).

De la iluminación al servicio público

Pero Sensity no es la única compañía interesada en este sector dominado por las luces, los sensores y el software. Muchas empresas tratan de reemplazar los accesorios de alto consumo de energía por luces que no sólo se activen de forma automática sino que también reciban y transmitan datos sobre su propio estado y el de su entorno.

Las farolas podrían recibir y transmitir información sobre su estado y el de su entorno

Y es que las posibilidades son ilimitadas. Estos sensores podrían mostrar el movimiento de los transeúntes, la congestión del tráfico, los contaminantes en el ambiente o las agresiones en la vía pública. Por no hablar de las ventajas para el comercio como la detección de usuarios que se paren a mirar determinados escaparates.

Esto es precisamente lo que los directivos de GE y de Acuity buscan: proyectos de ciudades inteligentes. Proyectos que utilizan las farolas de la ciudad como una infraestructura inalámbrica que coordina los servicios públicos.

Una nueva forma de reorganizar una ciudad que puede ayudar a sus habitantes hasta a encontrar aparcamiento.

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