Durante los últimos años, Silicon Valley ha dedicado buena parte de sus recursos a enseñar a la inteligencia artificial a conversar, escribir, razonar, programar, resumir y generar imágenes. Ahora, el siguiente paso parece mucho más material: darle un cuerpo. La nueva frontera de la industria tecnológica ya no se limita a modelos capaces de responder preguntas o producir contenido, sino a sistemas capaces de actuar en el mundo físico: levantar cajas, clasificar paquetes, manipular objetos, trabajar en fábricas, asistir en hogares o integrarse en infraestructuras críticas.
La robótica se ha situado así en el centro de una nueva carrera tecnológica. Grandes compañías, start-ups y laboratorios de investigación están acelerando sus proyectos para desarrollar humanoides, y obots especializados capaces de ejecutar tareas en entornos reales. El concepto que sintetiza este movimiento es la “IA física”, una expresión popularizada por Jensen Huang, Consejero Delegado de Nvidia, para referirse a sistemas inteligentes que intervienen físicamente en el entorno.
Si la primera ola de IA se desplegó en interfaces conversacionales, la siguiente podría tener forma de humanoides
La inteligencia artificial generativa ha transformado la relación con el conocimiento y la producción de contenidos, pero la robótica apunta a un territorio económico todavía más amplio: la automatización del trabajo físico. Si la primera ola de IA se desplegó en interfaces conversacionales, copilotos y herramientas digitales, la siguiente podría tener forma de brazos robóticos, humanoides industriales, asistentes domésticos y máquinas capaces de operar en almacenes, plantas de producción o entornos de logística.
Nvidia, OpenAI y Meta se mueven hacia la robótica
La aceleración se ha hecho especialmente visible en los últimos días. Durante el evento Nvidia GTC Taipei, la compañía ha anunciado un modelo de referencia para robots humanoides destinado a investigadores académicos, cuya disponibilidad está prevista para finales de 2026. La propuesta combina un cuerpo robótico de Unitree, manos de cinco dedos, computación de Nvidia y herramientas de software, con el objetivo de reducir la fragmentación actual en el desarrollo y prueba de humanoides.
La compañía lo presenta como una respuesta al creciente interés por los robots generalistas. Hasta ahora, buena parte de la investigación en robótica ha obligado a los equipos a ensamblar por separado hardware, sensores, software, simulación y sistemas de control. Pero Nvidia aspira a ofrecer una arquitectura más integrada, capaz de acelerar el trabajo de laboratorios y centros académicos. Para Huang, los robots humanoides llevarán la IA física a algunas de las mayores industrias del mundo y abrirán una oportunidad económica de varios billones de dólares.

Nvidia Unitree H2 PLUS
OpenAI también está reforzando su apuesta por la robótica, lo que supone un giro respecto a 2020, cuando cerró el proyecto de una mano robótica capaz de resolver un cubo de Rubik. La compañía estaría trabajando ahora en un brazo robótico capaz de ejecutar tareas domésticas como parte de un esfuerzo más amplio para desarrollar un humanoide. Además, OpenAI mantiene abiertas ofertas para diferentes perfiles en su laboratorio de robótica, entre ellos ingenieros de machine learning, responsables de adquisición de datos y técnicos de impresión 3D.
Sam Altman, Consejero Delegado de OpenAI, ha señalado que la robótica será la próxima frontera de la compañía. A corto plazo, la empresa se plantea robots que puedan apoyar a trabajadores cualificados en la construcción de infraestructuras futuras; a largo plazo, Altman imagina un escenario en el que cada persona pueda contar con un robot personal capaz de realizar distintas tareas.
Meta, por su parte, también está reforzando su posición. La compañía adquirió recientemente la startup Assured Robot Intelligence, especializada en modelos de inteligencia artificial para robots humanoides. El equipo se ha incorporado a Superintelligence Labs, la unidad de IA de Meta. La operación muestra que la carrera por la robótica no se limita al hardware: una parte decisiva del valor estará en los modelos capaces de interpretar el mundo físico, planificar movimientos y aprender de datos reales.
La carrera de los humanoides entra en fábricas y almacenes
La robótica humanoide ha pasado de las demostraciones de laboratorio a los primeros despliegues comerciales. Uno de los casos que más atención ha generado es Figure AI, start-up valorada recientemente en 39.000 millones de dólares. La compañía logró miles de visualizaciones en mayo con una demostración en la que sus humanoides trabajaban de forma coordinada durante una semana en tareas de clasificación de paquetes. Poco después, firmó un acuerdo comercial con Catalyst Brands, matriz de JCPenney, Aéropostale y Brooks Brothers, para desplegar humanoides en su red de distribución y logística.
Tesla es otro de los grandes actores en este terreno, aunque también uno de los más difíciles de evaluar. Elon Musk ha descrito en varias ocasiones a Optimus como una pieza central del futuro de la compañía, pero Tesla ha ofrecido pocos detalles verificables sobre el progreso real del humanoide. Musk afirmó en el Foro Económico Mundial que la empresa probablemente vendería robots Optimus al público antes de finales de 2027 y que estos ya realizan tareas sencillas en fábricas de Tesla.
Boston Dynamics, propiedad de Hyundai, sigue avanzando también hacia usos industriales. Hyundai planea desplegar decenas de miles de robots Atlas en sus fábricas para 2028, lo que marcaría un salto de escala relevante para una de las compañías más reconocidas en robótica avanzada. Atlas ha sido durante años un icono de la robótica por sus capacidades de movilidad, equilibrio y coordinación, pero la presión actual del mercado se centra en traducir esas capacidades a entornos productivos reales.
Agility Robotics se encuentra más avanzada en algunos despliegues comerciales. Su humanoide Digit ya ha trabajado con clientes como Amazon, GXO, Schaeffler y Mercado Libre. El caso de Agility resulta relevante porque apunta a un modelo más pragmático: robots diseñados para tareas concretas en almacenes, manipulación de mercancías y entornos logísticos, en lugar de humanoides concebidos desde el principio como asistentes universales.
La inversión en robótica se dispara
El entusiasmo de la industria también se refleja en la financiación. Según datos de PitchBook citados por Business Insider, la inversión de capital riesgo en robótica global e IA física pasó de unos 4.000 millones de dólares en 2019 a 26.000 millones en 2025. Solo en lo que va de 2026, las compañías del sector han levantado más de 23.000 millones de dólares.
La cifra muestra que la robótica ya no se percibe como una promesa lejana ni como un campo reservado a laboratorios especializados. La combinación de modelos de IA más capaces, avances en sensores, simulación, visión artificial, computación en el borde y reducción de costes de hardware está acercando el sector a una fase de despliegue más ambiciosa. Un escenario en el que las empresas compiten por construir robots y por controlar las capas clave del ecosistema: datos del mundo real, modelos de comportamiento, plataformas de entrenamiento, hardware, sistemas operativos y aplicaciones industriales.
El interés económico es evidente y los sectores que podrían verse transformados por la IA física son algunos de los más grandes y costosos de automatizar: logística, fabricación, distribución, construcción, transporte, asistencia doméstica, mantenimiento, agricultura o cuidado de personas. A diferencia del software, los robots operan en entornos variables, imperfectos y con consecuencias físicas. Esa dificultad explica tanto el tamaño de la oportunidad como la complejidad del desafío.
Noticias Relacionadas

La exposición “Human Universe” promete un viaje inmersivo al interior del cuerpo humano
{"id":29076,"titular":"La exposición “Human Universe” promete un viaje inmersivo al interior del cuerpo humano","prefijo":null,"slug":null,"image":"https://www.reasonwhy.es/media/cache/noticia_relacionada/media/library/human-universe.jpg","path":"/actualidad/human-universe-exposicion-inmersiva-viaje-cuerpo-humano"}
La inteligencia artificial protagoniza la primera encíclica del Papa León XIV
{"id":29062,"titular":"La inteligencia artificial protagoniza la primera encíclica del Papa León XIV","prefijo":null,"slug":null,"image":"https://www.reasonwhy.es/media/cache/noticia_relacionada/media/library/papa-leon-xiv.jpg","path":"/actualidad/inteligencia-artificial-primera-enciclica-papa-leon-xiv"}China ya regula a los robots como nueva clase de trabajadores
Mientras Silicon Valley acelera su carrera por dar cuerpo a la inteligencia artificial, China está avanzando también en el terreno regulatorio. El Gobierno chino ha puesto en marcha un sistema oficial para asignar identificaciones digitales a todos los robots humanoides que operen en su territorio. La medida puede parecer temprana, dado que los despliegues actuales aún son limitados, pero refleja la convicción de Pekín de que la robótica humanoide se expandirá con rapidez.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información junto con el Hubei Humanoid Robot Innovation Center, establece un código único para cada máquina desde el momento en que sale de la línea de producción hasta su retirada. El identificador tiene 29 caracteres y recoge información sobre nacionalidad, fabricante, modelo y número de serie. Según Fast Company, el sistema ya gobierna estándares de más de 100 compañías y ha codificado alrededor de 200 modelos industriales.
El Gobierno chino ha puesto en marcha un sistema oficial para asignar identificaciones digitales a todos los robots humanoides
La identificación también puede actuar como un vínculo de telemetría que permite consultar el estado operativo del robot, desde el desgaste de sus articulaciones hasta su batería, sus registros de mantenimiento o la capacidad cognitiva de su inteligencia artificial, con el fin de garantizar seguridad, fiabilidad, trazabilidad y responsabilidad en caso de fallo.
China afronta una crisis demográfica y una fuerza laboral menguante, y el país ha impulsado directrices para desplegar IA incorporada en entornos donde pueda resultar necesaria. Desde esa perspectiva, los robots humanoides se entienden como una posible fuerza de trabajo sintética que deberá integrarse en fábricas, servicios, hogares y espacios públicos.
El caso chino también ilustra el ritmo al que las compañías locales quieren llevar estos sistemas al mercado. GigaAI, firma respaldada por el brazo inversor de Huawei y vinculada a centros de investigación estatales, ha anunciado el que presenta como el primer mayordomo robótico comercial. El SeeLight S1 es una máquina con ruedas y dos brazos que empezará con 100 unidades piloto en hogares de empleados y aspira a un despliegue gratuito más amplio en Wuhan durante la primera mitad de 2027. La compañía prevé un precio de venta de alrededor de 15.000 dólares.

Sin embargo, los plazos despiertan un cierto escepticismo entre los expertos. El hogar sigue siendo uno de los entornos más difíciles para la robótica porque no está estandarizado. Cada vivienda cambia constantemente: objetos fuera de sitio, muebles distintos, personas moviéndose, mascotas, iluminación variable, superficies irregulares y tareas poco definidas.
Ese contraste entre ambición y dificultad define el momento actual de la robótica. En almacenes, fábricas o centros logísticos, los robots pueden operar en entornos relativamente controlados, con tareas repetitivas y procesos medibles. En hogares, hospitales, calles o espacios públicos, la incertidumbre se multiplica porque la IA física debe reconocer objetos y planificar movimientos de forma segura y fiable, en un mundo que no ha sido diseñado para ella.
Así, el desarrollo todavía afronta barreras técnicas, económicas, regulatorias y sociales. La autonomía real sigue siendo limitada, los costes son elevados, la seguridad es crítica y la recopilación de datos del mundo físico resulta mucho más compleja que el entrenamiento con texto, imágenes o vídeo. Pero el cambio de dirección ya es claro. La IA generativa ha demostrado la capacidad de los modelos para operar en el plano simbólico, así que la robótica buscará trasladar esa capacidad al plano material.