En 2021, la Gran Renuncia marcó el pulso del mercado laboral: millones de profesionales abandonaban sus puestos de trabajo en busca de mejores salarios, mayor flexibilidad o un propósito corporativo afín. Cinco años después, el movimiento ha girado 180 grados. La nueva tendencia ahora parece ser la de aferrarse.
El fenómeno se ha bautizado en Estados Unidos como job hugging. Según una encuesta realizada por Resume Builder, en febrero de 2026 el 57% de los trabajadores estadounidenses se identificaron como “job hugger”, es decir, quien permanece en su puesto por miedo al contexto económico más que por compromiso o satisfacción. En agosto de 2025 eran el 45%. En apenas cinco meses, el comportamiento ha crecido 12 puntos porcentuales como fruto de una aversión al riesgo.
En 2025, 1,17 millones de personas perdieron su empleo en EEUU, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia
Y es que en enero de 2026, la tasa de desempleo en EEUU descendió al 4,3%, su mejor dato en meses. Sin embargo, la contratación se ha ralentizado y las renuncias voluntarias -uno de los principales indicadores de confianza laboral- continúan en niveles bajos. En paralelo, las rondas de despidos en grandes compañías han erosionado la percepción de seguridad. Solo Amazon anunció que echaría a 16.000 personas a finales de enero. En 2025, 1,17 millones de personas perdieron su empleo en EEUU, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia en 2020, según datos de Challenger, Gray & Christmas.
Miedo a la IA y a los despidos
Entre quienes se identifican como “job huggers” cabe señalar que el 70% temen que la inteligencia artificial afecte a su puesto en los próximos seis meses. El 63% temen ser despedidos en ese mismo periodo y más del 80% creen que cambiar de empresa les convertiría en víctimas de una política de “last in, first out”.
De ahí que el 71% de los encuestados afirmen que seguirán aferrados a su puesto al menos durante los próximos seis meses. El 34% prevén mantenerse así entre uno y dos años, y el 10% durante más de dos.
En cuanto a la estrategia que se sigue, el 66% afirman estar entregando el mejor trabajo posible para blindar su posición. El 44% intentan mejorar tiempos de respuesta y disponibilidad. Y el 42% fortalecen su relación con los líderes de su empresa. Por otro lado, el 32% se forman en IA o herramientas de automatización.
Sin embargo, las consecuencias negativas empiezan a tener impacto:
- El 52% trabajan más horas de lo habitual
- El 45% asumen responsabilidades adicionales
- El 35% reducen su tiempo de descanso
- El 22% no recibieron subida salarial
- El 20% no obtuvieron promoción pese a estar en proceso

Así, aunque el 53% declaran estar muy implicados en su trabajo, casi el 75% experimentan niveles moderados o altos de estrés laboral y el 45% califica su salud mental como “regular” o peor.
Desde la perspectiva empresarial, una baja rotación puede parecer una buena noticia. Pero los analistas advierten de un efecto oculto: quedarse por miedo no equivale a estar comprometido. Stacie Haller, Chief Career Advisor de ResumeBuilder, señala: “Las empresas deben reconocer que parte de su plantilla no se queda por lealtad o satisfacción, sino por necesidad y temor. Este entorno puede provocar estancamiento de habilidades e ideas si no se gestiona adecuadamente”.
El informe se basa en una encuesta realizada en febrero de 2026 a 2.188 trabajadores estadounidenses a través de la plataforma Pollfish. De ellos, 1.250 se identificaron como “job huggers” y completaron el cuestionario completo.