El carro de la compra continúa encontrando espacio fuera del supermercado. Después de décadas asociado a la compra cotidiana y, especialmente, al imaginario de generaciones mayores, el objeto ha ido ganando presencia entre consumidores jóvenes que lo utilizan también para ir a la playa, acudir a festivales, hacer un picnic o visitar mercadillos. Cruzcampo ha decidido aprovechar esa evolución para llevar uno de esos objetos de toda la vida a su propio territorio de marca.
La compañía ha presentado una edición limitada del carro de la compra en colaboración con la firma española Rolser. El modelo mantiene su estructura reconocible, con un chasis de cuatro ruedas y una bolsa de algodón, pero incorpora un diseño creado para Cruzcampo y distintos charms inspirados en la marca para personalizarlo.
El lanzamiento se enmarca en la campaña “Cuarto y mitá”, con creatividad de Ogilvy, y utiliza precisamente el contraste generacional alrededor del carro como punto de partida.
De las abuelas a las nuevas generaciones
El interés renovado por este objeto no parte únicamente de la campaña. Cruzcampo recuerda que la revista Monocle llevó en 2025 el carro español a su portada y lo presentó como un nuevo objeto de deseo entre los urbanitas. Según los datos facilitados por Rolser, el carro de la compra está presente en el 63% de los hogares españoles, mientras que la compañía alicantina comercializa sus productos también en otros mercados europeos, Estados Unidos y Japón.

A su utilidad tradicional se han ido sumando nuevos contextos. Playa, picnic, festivales, lavanderías, mercadillos o pequeñas mudanzas aparecen entre los usos que la marca detecta entre consumidores más jóvenes. El fenómeno permite a Cruzcampo trabajar con un objeto que encaja con un territorio que lleva tiempo explorando en su comunicación: la reivindicación de costumbres, expresiones y elementos cotidianos vinculados a las raíces, trasladados a códigos contemporáneos.
“Reivindicar las raíces no significa necesariamente dejarlas como estaban”, explican desde la marca. “El carro de Cruzcampo x Rolser es el accesorio de moda que nadie esperaba en 2026, y viene a expresar de un modo divertido valores importantes como la autenticidad y el orgullo por las raíces”.
La personalización mediante charms refuerza además esa actualización estética. Los pequeños colgantes, popularizados durante los últimos años como elementos para personalizar bolsos, se trasladan aquí al carro y permiten que el objeto mantenga su función mientras adquiere un componente de expresión personal.
No es la primera vez que Rolser colabora con una gran marca para utilizar el carro como objeto de comunicación. En 2024, Lidl presentó junto a la compañía alicantina un modelo personalizable con 18 adhesivos de su identidad corporativa. Aquel lanzamiento se integró en “La Molería”, la plataforma con la que el supermercado agrupó productos dirigidos a sus fans, desde zapatillas y tacones hasta prendas de ropa.
En ambos casos, el punto de partida es similar: un objeto cotidiano llevado al terreno de la marca, aunque el tratamiento es diferente. Lidl lo incorporó a su universo de merchandising y comunidad, mientras que Cruzcampo lo utiliza como símbolo de una costumbre que atraviesa generaciones y que ahora encuentra nuevos códigos de uso y estética.
Carmina Barrios y Paula Sevillano enfrentan dos generaciones
Ese encuentro entre lo tradicional y lo contemporáneo articula también la campaña de lanzamiento. Cruzcampo ha reunido a Carmina Barrios y Paula Sevillano, representantes de dos generaciones diferentes, en una pieza rodada en un mercado de abastos de Sevilla y en la que también han participado trabajadores reales del espacio.
La historia plantea un encontronazo entre ambas en los pasillos del mercado con el carro como elemento central. Carmina Barrios aparece como usuaria habitual del objeto y lo vincula con una manera de entender la compra que incorpora también las relaciones cotidianas del barrio.
“Ir al mercado con mi carro siempre ha sido mucho más que llenarlo con mis tomates, mis aceitunas o mi perejil. Los buenos días con tu vecina, la conversación con el panadero y la paradita en el bar de siempre a tomar la cervecita son las pequeñas cosas que hacen a una la vida más feliz”, explica la actriz.
Paula Sevillano aborda el mismo objeto desde otro código: “A veces nos empeñamos en buscar las tendencias fuera cuando lo realmente auténtico está a la vuelta de la esquina, en tu propio barrio. El carro de la compra me encanta, es un accesorio de moda, y nuestras abuelas ya lo sabían”.
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La campaña ha sido desarrollada por Ogilvy como agencia creativa, dentsu X en medios y N Team Comunicación en relaciones públicas. La realización ha corrido a cargo de Julian Grochowicz y la producción es de WPP Production.
Más info.: Rolser x Cruzcampo





