Baker Street se ha convertido temporalmente en "Baking Street", Tottenham Court Road en "Hottenham Court Road" y London Bridge en "London's Burning". Greenpeace Reino Unido ha cambiado el nombre de algunas estaciones del metro de Londres durante la ola de calor de los últimos días para concienciar a los ciudadanos sobre la crisis climática y ha vuelto a poner a Shell en su punto de mira.
La organización ecologista internacional ha realizado una nueva acción apoyándose en el marketing de guerrilla para alertar del impacto de la industria de los combustibles fósiles en el cambio climático y el incremento paulatino de las temperaturas. Lo ha hecho en un momento en el que algunas ciudades de Reino Unido, como Londres, han superado los 36 grados, cifras muy poco habituales.
Utilizando pegatinas cuyo diseño emulaba la identidad visual del metro de Londres, Greenpeace ha cubierto los letreros de las estaciones para vincular sus nombres a conceptos relacionados con el calor y el incremento de las temperaturas. Además, ha acompañado cada nuevo nombre con el mensaje “Brought to you by Shell” (Cortesía de Shell).
El objetivo de la organización ha sido denunciar una vez más la dependencia energética de los combustibles fósiles y vincularla con una ola de calor sin precedentes en el país. Para ello ha recurrido a algunos de los enclaves de mayor tráfico de la capital, convirtiéndolos en un lienzo creativo en los que exponer juegos de palabras para llamar la atención de los transeúntes.
Además, los activistas de Greenpeace también colocaron pegatinas con el lema «Ola de calor: cortesía de Shell» en los carteles del metro que avisaban de las altas temperaturas y compartían con los usuarios recomendaciones para usar el transporte público durante la ola de calor. También han “hackeado” los titulares de los periódicos relacionados con la emergencia climática en los kioscos y puestos de prensa de las estaciones de metro.
El objetivo ha sido recordar a los pasajeros que el calor récord se debe, en gran parte, a la quema de combustibles fósiles y, en consecuencia, a las empresas que todavía dependen de ellos, los comercializan y promueven. La acción se ha llevado a cabo en uno de los periodos de calor más intensos que ha experimentado Reino Unido en su historia. La temperatura más elevada, 36,7 grados, se registró el jueves 24 de junio en Gosport, Hampshire.
La acción también se alinea con los datos recabados por Greenpeace en los últimos días. Ha recogido imágenes térmicas en aceras, andenes de tren, obras y parques infantiles de todo Londres, revelando cómo el día a día se ha desarrollado sobre superficies abrasadoras y como la vida cotidiana puede verse perjudicada por el calor. Según trasladan desde la organización, las superficies de zonas como Piccadilly Circus, Oxford Circus y Regent Street han alcanzado los 56 grados.