Vogue lleva robots a la pasarela en un desfile dedicado al valor de la artesanía humana

  • Cuatro robots humanoides de Unitree hicieron una aparición que ha generado conversación y algunas dudas
  • “Vogue World Milano” seguía el concepto del toque humano artesanal en la era de la tecnología y la inteligencia artificial
Dos robots destilando junto a las modelos
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Vogue ha elegido uno de los grandes escaparates internacionales de la moda para reflexionar sobre qué lugar ocupa la creatividad humana en un momento marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial. Y lo ha hecho con una decisión que ha terminado concentrando buena parte de la conversación: introducir cuatro robots humanoides en la pasarela.

El espectáculo se estructuró en cinco actos que recorrían diferentes etapas de la creación

La escena tuvo lugar en Vogue World: Milano 2026, celebrado el pasado 22 de septiembre en la Galería Vittorio Emanuele II coincidiendo con el comienzo de la Semana de la Moda de Milán. La quinta edición del evento itinerante de Vogue estuvo planteada como un homenaje al “Made in Italy”, la artesanía y el trabajo humano, al mismo tiempo que exploraba el diálogo entre tradición y tecnología.  
El espectáculo se estructuró en cinco actos que recorrían diferentes etapas de la creación y producción de moda: “The Artisanal Revolution”, “The Industrial Revolution”, “Made in Italy”, “The Age of Intelligence” y “The Imagination Revolution”. El recorrido comenzó con bordados, encajes, brocados y técnicas manuales y avanzó progresivamente hacia nuevos materiales, tecnología y una visión especulativa del futuro.  

Fue precisamente durante “The Age of Intelligence” cuando cuatro robots humanoides de la compañía china Unitree Robotics aparecieron entre modelos sobre la pasarela de la histórica galería milanesa. La escena buscaba representar el momento de transición tecnológica que atraviesa la sociedad, pero también terminó abriendo un debate sobre la coherencia de introducir robots en un evento articulado alrededor del valor de la mano humana.  


Vogue World planteó la velada como una celebración de la capacidad de la moda italiana para preservar su herencia y, al mismo tiempo, innovar. Casas históricas como Prada, Armani, Versace, Ferragamo o Gucci participaron en un espectáculo que reunió distintas generaciones de diseñadores, modelos, artistas y artesanos.  
La localización reforzaba ese planteamiento. La Galería Vittorio Emanuele II acogió por primera vez un desfile de estas características bajo su cúpula de cristal, entre el Duomo y La Scala. La propia Vogue definió la cita como una declaración de amor al “Made in Italy” y a las manos que se encuentran detrás de la ropa.  

El cuarto acto introdujo el giro tecnológico. Bajo el título “The Age of Intelligence”, el espectáculo abordó la confluencia entre artesanía y tecnología, con tejidos inteligentes y materiales capaces de responder al movimiento, la temperatura o las condiciones del entorno.  En ese contexto aparecieron los cuatro robots de Unitree, que caminaron por la pasarela y realizaron algunos movimientos ante los asistentes.

“Los robots entraron en la conversación para representar este momento que estamos viviendo, que es el comienzo de la robótica”, ha explicado Juan Costa Paz, Director Creativo de Vogue World Milano. Según el creativo, su aspecto todavía torpe forma parte del planteamiento: los entiende como una representación de un posible punto de inflexión histórico, comparable con las limitaciones que presentaban las primeras generaciones de otras tecnologías. Costa Paz reconoce además la dualidad que Vogue buscaba provocar. La robótica puede resultar divertida y fascinante, pero también generar inquietud. El mensaje, según explica, es asumir que tanto la inteligencia artificial como los robots van a formar parte del escenario futuro.  

La aparición no pasó inadvertida. Las imágenes de los robots desfilando y bailando entre el público circularon rápidamente en redes sociales, donde también se viralizaron algunas reacciones de los asistentes, incluida la expresión de Alessandro Michele, Director Creativo de Valentino, sentado en primera fila. 

El contraste resultaba especialmente llamativo por el argumento que Vogue había utilizado para construir el evento. “The Human Touch in the Age of Technology” situaba precisamente el trabajo humano, la artesanía y la creatividad frente a los cambios tecnológicos en el centro de Vogue World Milano.  
Sin embargo, la inclusión de los robots formaba parte deliberada de ese recorrido y no se planteó como sustitución de los creadores. Vogue había trabajado previamente esa tensión en la comunicación del evento mediante una pieza dirigida por Bardia Zeinali y protagonizada por Vittoria Ceretti, reinterpretada como “Vittoria.ai”. El vídeo incorporaba efectos generados mediante inteligencia artificial para abordar precisamente los límites de la tecnología a la hora de reproducir cuestiones como el gusto, la experiencia o la emoción.  

Publicación original en el perfil de Instagram de Vogue

“Mientras la tecnología puede generar ideas e imitar estilos, las personas aportan sus propias experiencias y emociones al arte”, explicó Ceretti sobre el planteamiento de la pieza, defendiendo el carácter irremplazable de esa dimensión humana.  

La presencia de los robots puede entenderse, por tanto, como parte de la tensión que Vogue pretendía escenificar entre mano y máquina, tradición e innovación, artesanía y automatización. Pero el impacto visual de la intervención también provocó que ese elemento adquiriera una relevancia propia y, para parte de la conversación pública, eclipsara otros componentes del desfile.  

La relación entre moda y tecnología se extendía además a la propia estructura comercial de Vogue World. Entre los patrocinadores principales de la edición se encontraban Meta Glasses, junto a ALO, eBay y Eli Lilly and Company.  

La próxima edición de Vogue World tendrá lugar en San Francisco

El acercamiento de Vogue al sector tecnológico tampoco termina en Milán. La próxima edición de Vogue World tendrá lugar en San Francisco, reforzando el encuentro entre una de las grandes instituciones editoriales de la moda y el epicentro de la industria tecnológica estadounidense. Un movimiento que puede entenderse dentro de una aproximación más amplia de Vogue y Condé Nast a Silicon Valley, aunque no ha habido un explicación oficial de Vogue sobre el evento en este sentido. 

En cualquier caso, la intervención puede leerse como una provocación coherente con el diálogo entre lo humano y lo tecnológico que estructuraba el espectáculo o como una decisión que terminó restando protagonismo al argumento artesanal. Pero ha conseguido trasladar fuera de la pasarela una pregunta que estaba en el propio planteamiento de Vogue World: qué espacio ocuparán las personas, las máquinas y la creatividad en la moda que viene.

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