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La Superliga marca un punto de inflexión para el fútbol y el entretenimiento

  • La idea detrás de la competición plantea la necesidad de reevaluar el fútbol desde el punto de vista del espectáculo
  • La incursión de nuevos players audiovisuales pone en cuestión la viabilidad del sistema de derechos de emisión

Más allá de los aspectos financieros y económicos, uno de los argumentos esgrimidos por los clubes impulsores de la Superliga para justificar la nueva competición era la situación de las audiencias y el cambio en los hábitos de consumo audiovisual de los aficionados al fútbol. La polvareda levantada ha puesto en evidencia el vínculo del fútbol con el espectáculo y dibuja una reflexión sobre las nuevas fórmulas de entretenimiento.

¿Ha caído el interés por el fútbol frente a otras alternativas de ocio? ¿Tiene sentido el actual modelo de derechos de emisión en un ecosistema creciente de plataformas de digitales? ¿Se sentiría la audiencia realmente atraída por los partidos de la Superliga? Esas son cuestiones que se han planteado algunos profesionales del marketing y la comunicación que, moderados por Javier Guadiana, CEO & Founder de Reason.Why, han compartido su visión en la tertulia virtual “The SuperLeague: sin producto ni comunicación, el fracaso era la única opción”. La sesión, retransmitida en directo a través de LinkedIn y YouTube, ha contado con la participación de:

  • Miguel Justribó, Grupo Telepizza
  • Juanma Trueba, Periodista y Fundador de A la Contra
  • Miguel Ángel Hernández, CEO & Founder de FinalScore
  • María Hernández, Periodista en El Mundo
  • Adrián Mediavilla, Co-Founder de Slap Global
  • David Alayón, Chief Foresight Officer & Co-Founder en Innuba
  • Carlos Serra, Corporate Development Director en Audiense
  • Ramón Argelina, Responsable de Fidelización en Greenpeace España

Según una encuesta realizada estos días por Toluna entre 1.046 personas mayores de edad, a un 40% de los españoles cada vez les aburre más el fútbol porque los partidos no son interesantes y un 33% prefiere jugar a la consola o ver series, antes que ver fútbol. Para Adrián Mediavilla (Slap Global), este tipo de datos reflejan un contexto de creciente fragmentación del consumo de medios y fórmulas de entretenimiento, y critica la interpretación que los equipos orquestadores de la Superliga han hecho de este contexto. “El proyecto surge de un diagnóstico erróneo. Si observamos los datos de audiencias del último año, todos los deportes y grandes competiciones han caído. La única lectura que han hecho estos clubes es que la gente quiere ver partidos de equipos grandes”, ha comentado aludiendo a la desconexión de los responsables de estos clubes respecto al mundo real.

La batalla de los derechos de emisión

El argumento ha servido, entre otras cosas, para justificar una decisión de carácter económico. La realidad es que los grandes equipos llevan años embarcados en una batalla contra los organizadores de las ligas nacionales y las competiciones internacionales relacionada con la negociación de los derechos de emisión y la explotación de los mismos. “Con las nuevas tecnologías los clubes podrían aprovechar mucho mejor su inventario de partidos para monetizarlos de manera directa y no indirecta. Ahí es donde está la gran revolución”, ha apuntado Carlos Serra, Corporate Development Director en Audiense.

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La situación actual de los medios ha llevado a algunos operadores a afirmar que el modelo actual ha dejado de ser rentable. En el caso de España, se trata de un mercado maduro desde el punto de vista audiovisual, puesto que cerca del 55% de los españoles pagan por una suscripción para ver fútbol, de las cuales la mayoría pertenecen a Movistar+ (46%), un 20% a DAZN, y un 13% a Orange TV, según los datos de la citada encuesta. Sin embargo, parece que las audiencias se concentran en uno pocos partidos: un 50% de los españoles apenas ven uno o dos partidos de fútbol a la semana y un 17%, no ve ninguno.

Un cambio de modelo

En este sentido, el proyecto presidido por Florentino Pérez ha reflejado el hecho de que tanto los clubes como los actores que participan en el fútbol se han dado cuenta de que el negocio ya no se puede sostener conforme a los principios de antes. “Una de las principales fuentes de ingresos de los clubes son los derechos de retransmisión. Que cambien los operadores y las audiencias condicionará la manera en que se negocian esos derechos. Las nuevas formas de llegar al público están reconfigurando el sector”, ha señalado María Hernández, Periodista en El Mundo.

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De cara a recuperar el interés del público, especialmente el más joven, los participantes en la tertulia ponen en valor experimentos como el realizado recientemente por LaLiga junto a Ibai Llanos en Twitch o la posibilidad de impulsar fenómenos como el co-watching a tenor de la supuesta implicación de Amazon en la emisión de la Superliga. Aunque también consideran necesario una mayor implicación por parte de los jugadores en los aspectos mediáticos, como ocurre en Alemania, o fomentar la accesibilidad a los campos de fútbol a través de entradas más asequibles.

Los detractores de la Superliga critican que se hayan puesto los intereses económicos por encima de los aspectos emocionales

Con todo, una de las ideas que fundamentan las valoraciones negativas que ha recibido la Superliga por parte de una amplia mayoría de aficionados, profesionales y periodistas es la búsqueda del beneficio económico por encima de los aspectos emocionales vinculados al deporte. “Lo preocupante es que se están creando discusiones entre club rico y club pobre, afición contra élite, pero no se está hablando de cuánto tiene que cambiar el fútbol para realmente ser atraer a la audiencia”, ha comentado Miguel Ángel Hernández, CEO & Founder de FinalScore, que también señala al propio modelo de fútbol como causante de la desafección. “El presupuesto explica la clasificación en un porcentaje altísimo. Los títulos se reparten desde hace años entre los mismos equipos y es algo que resulta aburrido”.

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En consecuencia, la transformación del panorama audiovisual y los cambios en las formas de ocio y entretenimiento están haciendo que los cimientos de la industria del fútbol se tambaleen, dando lugar a la necesidad de impulsar un cambio de mentalidad, que afecta al diseño de producto, a las estrategias de innovación y a la concepción del sistema no solo desde el punto de vista de los ingresos, sino de los gastos para alcanzar la verdadera sostenibilidad del modelo.

A este respecto, Ramón Argelina (Greenpeace España) asegura que los agentes del sector del fútbol harían bien en sumarse a las corrientes de impacto social positivo en las que ya están sumidas marcas de otras industrias. "La propuesta de la Superliga ha sido maximizar ingresos y buscar la sostenibilidad financiera de su modelo. De cara a ser ejemplo y cumplir un rol más allá del deporte, están perdiendo una gran oportunidad de trascender lo que pasa en un terreno de juego".

A continuación puedes disfrutar de la tertulia “The SuperLeague: sin producto ni comunicación, el fracaso era la única opción” al completo:

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