Un finsta es un Instagram falso. El término procede de la conjugación de las palabras “fake” (falso) e Instagram. No es nuevo, puesto que los usuarios lo han empleado desde que las redes sociales se consolidaron a mediados de la década de los 2010. Sin embargo, parece que están experimentando un resurgimiento en un contexto marcado por el hartazgo de la impostura que impera en las plataformas digitales y la búsqueda de conexiones más auténticas. Las marcas, además, los están incluyendo en sus estrategias de marketing y comunicación.
La personalidad no es única y se adapta en función de dónde estemos y con quién nos relacionemos. En un entorno cada vez más digitalizado, las redes sociales se han convertido en testigo principal de ello. Una muestra son los múltiples perfiles con los que muchos usuarios, especialmente adolescentes, están presentes en internet y que emplean con diferentes finalidades y objetivos.
La existencia de diversas cuentas permite.a los usuarios crear y publicar contenido atendiendo a una temática de interés o público concreto. Así es como se extendió el uso de los finstas, es decir, aquellas cuentas secundarias y privadas donde generalmente se comparte contenido más espontáneo y personal ante un círculo reducido de amigos y conocidos; o los rinstas (real Instagram), que suponen los perfiles principales, más visibles y alineados con la estética cuidada que caracteriza a la plataforma.
Los finstas responden a la búsqueda de espacios seguros en los que los usuarios puedan seguir desarrollando su personalidad y presencia digital alejándose de la exposición, los juicios, la comparación y la búsqueda de validación. Al ser, generalmente, cuentas privadas, se da forma a una audiencia curada que favorece una mayor intimidad.
Así, se utilizan para publicar fotos espontáneas, bromas internas con amigos, publicar opiniones o mensajes de texto y actualizaciones que no están pensados para el feed principal. Desde un punto de vista psicológico y emocional, esas cuentas secundarias pueden ayudar a los usuarios a ganar confianza, descubrir intereses o compartir aficiones.
No obstante, en los últimos tiempos esos perfiles han adquirido otras connotaciones y ya no están exclusivamente ligados a esa búsqueda de autoexpresión sin complejos. En los últimos años, los finstas han experimentado un resurgimiento a la luz de unas redes sociales y unos comportamientos que se perciben planificados, fabricados y artificiosos y que han dejado a un lado la naturalidad y la espontaneidad.
Así, han proliferado cuentas secundarias que apuestan por una estética más auténtica y un contenido más sencillo, próximo al retrato de la banalidad de la cotidianidad. Se alejan de las cuentas principales, ahora quizá excesivamente orientadas a la creación de una marca personal muy pulida, con contenido menos intencional y más humano. Un plato de pasta a medio comer, un selfie borroso en el baño con flash o una captura de pantalla accidental, son el tipo de publicaciones que encajan en estos perfiles alternativos.
Detrás de algunas de esas cuentas se encuentran personalidades famosas, ya sean actores, cantantes o futbolistas. Por citar algunos, la cantante Lizzo gestiona la cuenta @sashabefluting; mientras que la modelo Gigi Hadid está detrás del perfil @gisposable. Por su parte, el cantante Joe Jonas tiene el perfil @cupofjoe. En ellas, aunque cuentan con miles de seguidores, comparten aspectos más íntimos de su día a día y publican contenido no tan orientado al mainstream.
Otros dedican las cuentas alternativas a temáticas concretas. La cantante neozelandesa Lorde admitió gestionar la cuenta @onionringsworldwide, centrada en aros de cebolla, pero en la que no publica desde hace años.
Los finsta de las marcas
En los últimos tiempos el fenómeno finsta se ha encontrado con el marketing. Y es que algunas marcas también se han sumado a la tendencia creando cuentas secundarias Netflix, por ejemplo, cuenta con @netflix2, orientada a establecer una conexión más directa con el público, especialmente el más joven, a través de mensajes directos y desarrollar la marca desde un aspecto menos vinculado al negocio.

Por su parte, la marca de lujo Balenciaga gestiona el perfil @keeppprolling, que principalmente publica vídeos y fotografías “behind the scenes” de desfiles, procesos creativos o sesiones de fotos. Incluso Instagram tiene su propia cuenta alternativa, @notfit4main, creada para congratularse con los usuarios en sus propios términos, En este caso, permite que las celebridades se hagan con el control de la cuenta durante un tiempo limitado y compartan su contenido.
La estrategia permite a las marcas extender su presencia online y ampliar sus comunidades, al tiempo que conectan con las audiencias al desplegar aspectos de su personalidad menos mainstream. La evolución del concepto finsta, a mitad de camino entre la autoexpresión íntima y el impulso al branding, crea un doble juego en el que los anunciantes pueden encontrar oportunidades para fortalecer la deseada relevancia cultural.