La diferencia horaria para ver y disfrutar el Mundial de Fútbol de este año ha sido un elemento que ha puesto a prueba las estrategias de marketing y comunicación de las marcas que han querido vincularse al evento. La acción llevada a cabo por Budweiser en China es una muestra de ellos, y es que la marca de cerveza ha cambiado su habitual momento de consumo, por el desayuno.
Junto a la agencia creativa Fred & Farid Shanghai, con la que ha trabajado previamente en el mercado asiático, ha abierto los bares del país durante los desayunos para que los aficionados al fútbol puedan ver los encuentros del torneo acompañados de amigos y otros seguidores.
La acción ha conectado la socialización de los consumidores con oportunidades para los bares
“Budweiser Breakfast Bar” ha planteado una nueva fórmula para impulsar la socialización de los consumidores conectándola con oportunidades de negocio para el sector de la restauración. Así, en lugar de dejar que los chinos se vieran obligados a ver los partidos solos en sus teléfonos a primera hora de la mañana, ha creado espacios para la reunión y el encuentro.
Para ello se ha asociado con más de 11.000 establecimientos, muchos de ellos en Shanghái, como Lee Garden, Spoke o Parlay. Éstos han sido transformados en “Budwesier Breakfast bar” para trasladar la clásica experiencia nocturna de los bares de fútbol a la mañana. En ellos ha acompañado las retransmisiones en directo de los partidos con maridajes para el desayuno protagonizados por Budweiser Zero, su cerveza sin alcohol.
La propuesta gastronómica ha incluido combinaciones entre el producto de la marca y desayunos tradicionales, tanto nacionales como internacionales. Así, los consumidores que han acudido a estos bares han podido disfrutar de la bebida de Budweiser junto a croissants, jianbing -similares a los crepes- o baos y cafés. Con ello, el ritual cervecero del fútbol ha tratado de encontrar un hueco en la rutina matutina de los consumidores chinos.
De esta forma, Budweiser ha procurado a los consumidores una forma de compartir la experiencia del Mundial de Fútbol con amigos y otros aficionados antes del trabajo, al tiempo que ha encontrado una vía para mantener la relevancia en el país durante un momento cultural y social clave en términos de relevancia.
Asimismo, ha reforzado su compromiso con el sector al brindar a los bares una ventana para conectar con los consumidores e impulsar el negocio en un contexto que, debido a la ubicación de la competición, se planteaba desfavorable. Además, también ha abierto un nuevo hueco para el consumo de cerveza sin alcohol, una variedad que en el mercado chino aún no ha alcanzado la misma popularidad que la cerveza tradicional.




