Frente a la idea generalizada de que el deterioro cognitivo con el paso de los años es inevitable, un estudio del Center for Brain Health, perteneciente a la Universidad de Texas, en Dallas (Estados Unidos), apunta que es posible mejorar la función cerebral a cualquier edad. Y todo ello mediante con sesiones de microentrenamientos de entre 5 y 15 minutos diarios.
El centro ha llevado a cabo una investigación entre cerca de 4.000 adultos estadounidenses de entre 19 y 94 años a lo largo de los tres últimos años y concluye que no hay límite para la mejora de la salud cerebral mediante la participación activa y la autonomía personal. El estudio, que fue publicado en mayo en el portal académico Scientific Reports. establece que el rendimiento cerebral se puede optimizar mediante prácticas continuas y específicas para la salud cerebral.
La deuda cognitiva es el coste de confiar el pensar, recordar o resolver problemas a las nuevas plataformas
Las conclusiones son especialmente relevantes en un contexto en el que crece la preocupación sobre el efecto de la delegación excesiva de las funciones del pensamiento en las herramientas de inteligencia artificial. Expertos a nivel global advierten de la denominada deuda cognitiva, esto es, el coste mental de confiar el esfuerzo de pensar, recordar o resolver problemas a las nuevas plataformas.
Este estudio se ha realizado como parte del Brain Health Project, una iniciativa de investigación a gran escala y a largo plazo que explora cómo fortalecer y optimizar la salud cerebral a lo largo de la vida mediante la identificación de estrategias prácticas para optimizarla. Fue puesta en marcha en 2020 y es accesible para todo el mundo a través de una página web y una aplicación.
Ejercitar las capacidades cognitivas
La investigación ha optado por una combinación de educación, ejercicios y asesoramiento. Así, ha contado con una parte centrada en el entrenamiento ofrecida a través de una plataforma online que, al estilo Duolingo, incluye unidades diarias de 5 a 10 minutos con videos, tests y actividades basadas en el protocolo SMART (Strategic Memory Advanced Reasoning Tactics), que según señalan los investigadores, favorece la conectividad funcional, el flujo sanguíneo cerebral y la eficiencia neuronal.
El protocolo se centra en mejorar las funciones ejecutivas del cerebro mediante la activación de tres áreas cognitivas clave. Por un lado, la atención estratégica, por ejemplo, reducir la ingesta de información, priorizar la concentración y permitir momentos de descanso cerebral. Por otro, el razonamiento integrado, es decir, sintetizar información y aplicar ideas abstractas; y por último, la innovación, como por ejemplo considerar múltiples perspectivas y posibilidades, y generar soluciones novedosas a problemas.
No se trata de juegos como crucigramas o ejercicios matemáticos. En este caso, las actividades está diseñadas para fortalecer las capacidades cognitivas. Por ejemplo, el primer ejercicio de tras registrarse consiste en tomar un texto breve que se esté leyendo ese día, revisarlo y tachar la información irrelevante, para filtrar lo superfluo y reducir la sobrecarga de información.

Los módulos diarios también cuentan con recursos formativos que incluyen investigaciones, artículos de prensa y videoconferencias y que abordan prácticas de gestión del estrés y desarrollo de la resiliencia, así como la higiene del sueño, integrando estrategias cerebrales con la promoción de hábitos de vida saludables específicos y prácticos. Éstos se alinean con las píldoras formativas, de tal forma que si el ejercicio del módulo se centra en la realización de una sola tarea (en contraposición a la multitarea), el hábito a promover sería “Reserva entre 30 y 60 minutos de tiempo concentrado e ininterrumpido para tus tareas más importantes del día”.
La plataforma permite a los participantes recibir recordatorios diarios de hábitos, hacer un seguimiento de sus rachas de hábitos y obtener insignias digitales.
La actividad y el rendimiento de los usuarios se ha medido a través del Brain Health Index (Índice de Salud Cerebral) que busca proporcionar una evaluación holística y multidimensional de la salud y el rendimiento cerebral. El índice combina medidas de cognición compleja con otras relacionadas con tres factores clave: la salud cognitiva, asociada a funciones ejecutivas y la memoria; la salud social, vinculada a la conexión con las personas y el propósito vital; y la salud emocional, asociada a cuestiones como el estado de ánimo, el estrés o la ansiedad.
No existe un límite conocido para la optimización cerebral
El ejercicio cognitivo diario favorece la salud cerebral
Los hallazgos de los investigadores apuntan a mejoras significativas en la salud cerebral en todos los ámbitos. Según explican, incluso los participantes con mejor desempeño inicial continuaron mejorando durante más de 1.000 días, lo que sugiere que no existe un límite conocido para la optimización cerebral.
Entre las conclusiones también se indica que los participantes que ingresaron al estudio con las puntuaciones iniciales más bajas demostraron las tasas de mejora más significativas, lo que demuestra que una mala salud cerebral no es algo a lo que resignarse. Además, los jóvenes experimentaron mejoras iguales a las de las personas mayores, lo que rompe con la idea de que la salud cerebral proactiva es solo para personas mayores.
Por otro lado, el análisis destaca la importancia del entrenamiento diario y de la diferencia que pueden marcar los pequeños hábitos. Los investigadores aseguran que las mejoras observadas se relacionan directamente con la constancia en el uso de la plataforma. Los participantes que dedicaron más tiempo a microentrenamientos diarios de 5 a 15 minutos y adoptaron hábitos saludables para el cerebro en su vida diaria lograron las puntuaciones más altas en salud cerebral.
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Los responsables del Center for Brain Health consideran que los resultados del estudio ponen de manifiesto la importancia de una actitud proactiva en cuanto al mantenimiento de la salud mental y que el cerebro se mide por su potencial, no por la edad. “Los seres humanos ya hemos aumentado nuestra esperanza de vida. Ahora, estamos ampliando el tiempo durante el cual el cerebro puede seguir mejorando, interrumpiendo la trayectoria de deterioro que suele comenzar a principios de los 30”, apuntó Sandra Bond Chapman, Directora del centro y profesora de la Universidad de Texas. “La verdadera promesa de una vida más larga reside en un cerebro que nos permita prosperar año tras año”.
Además, entre sus conclusiones también recalcan la necesidad de reforzar la salud cerebral en los sistemas de salud pública. Asegura que el fomento de una actitud proactiva respecto al rendimiento cerebral influye en el bienestar individual, pero también ofrece la posibilidad de reducir los costes sanitarios y de aumentar la productividad.