Durante años, una parte importante del turismo se ha construido alrededor de los lugares que había que visitar: las grandes capitales, los monumentos históricos o los destinos capaces de proporcionar la fotografía esperada. Entre los viajeros más jóvenes, Airbnb detecta ahora otro criterio a la hora de elegir dónde ir, y es que el lugar tenga una buena historia detrás.
La plataforma ha bautizado esta tendencia como lore-tripping, una expresión que combina lore -el conjunto de relatos, leyendas, tradiciones e historias asociadas a un lugar- y tripping, viajar. En la práctica, consiste en escoger un destino por la historia peculiar que permite descubrir y después contar, aunque se trate de una pequeña localidad alejada de los circuitos turísticos habituales.
La Generación Z se pregunta cuál es la historia más rara o interesante que hay detrás de un lugar
El concepto aparece en el informe de tendencias de Airbnb para el otoño de 2026, elaborado a partir tanto de datos internos de búsquedas y reservas como de una encuesta realizada por Focaldata en julio entre 2.000 adultos estadounidenses. Para los datos específicamente relacionados con la Generación Z se encuestó a 183 personas pertenecientes a este grupo.
“En lugar de decir ‘quiero ir al destino más grande o famoso’, la Generación Z se pregunta cuál es la historia más rara o interesante que hay detrás de un lugar”, explica Alex Bender, Senior Communications Manager de Airbnb. La compañía lo resume como “viajar por la historia”.
Uno de los ejemplos utilizados por Airbnb ayuda a entender el fenómeno. Point Pleasant, en Virginia Occidental, está vinculado desde 1966 a la leyenda del Mothman, una misteriosa criatura alada de ojos rojos cuyos supuestos avistamientos terminaron formando parte del folclore estadounidense. La historia ha dejado un pequeño ecosistema turístico formado por un museo, una estatua y un festival anual. Es precisamente esa combinación entre un lugar poco habitual y un relato que solo puede encontrarse allí lo que encaja con el lore-tripping.

Pero no hace falta una criatura legendaria. Airbnb incluye también Leavenworth, en el estado de Washington, una antigua localidad ferroviaria y maderera que fue reinventada como un pueblo bávaro en las montañas Cascade, con fachadas alpinas, conciertos de alphorn y tiendas de relojes de cuco.
Otros ejemplos muestran hasta qué punto el concepto puede abarcar historias diferentes: Gibsonton, en Florida, fue durante años lugar de residencia fuera de temporada de trabajadores de circos y ferias ambulantes; Williams, en Arizona, conserva parte de la estética y la historia de la Ruta 66; y Bemidji, en Minnesota, ha construido parte de su identidad alrededor de las figuras gigantes del personaje folclórico Paul Bunyan y su buey azul.
El denominador común no es, por tanto, una estética determinada ni necesariamente una leyenda. Es la existencia de una historia local singular capaz de transformar el propio destino en algo que descubrir.
Las pequeñas localidades les resultan atractivas para una escapada de otoño
Crece el interés por destinos menos conocidos
El cambio también aparece en los datos recopilados por Airbnb. El 90% de los encuestados de la Generación Z afirman que las pequeñas localidades y los destinos alejados de los circuitos habituales les resultan atractivos para una escapada de otoño. Entre las principales razones aparecen los precios más asequibles, la cultura local y las atracciones peculiares que únicamente pueden encontrarse en ese lugar, factores mencionados por aproximadamente la mitad de los participantes.
Las búsquedas realizadas en Airbnb también apuntan en esa dirección. Entre los viajeros de la Generación Z, Twentynine Palms, en California, ha registrado un crecimiento superior al 50%; Hot Springs, en Arkansas, aumenta un 30%; y Helen, en Georgia, un 15%, según datos internos de la plataforma que comparan las búsquedas realizadas en el segundo trimestre de 2026 para viajes de otoño con el mismo periodo del año anterior.
El fenómeno conecta también con otro cambio observado por Airbnb: el auge de las escapadas cortas frente a las vacaciones prolongadas. El 60% de los participantes en su estudio planeaban realizar algún viaje de fin de semana durante el otoño y, según los datos de la plataforma, en 2025 se realizaron más escapadas de este tipo durante esta estación que en cualquier otra.